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La barriada de Mogor, un balcón con privilegiadas vistas a la playa y la ría

La barriada de Mogor vista desde lejos en la actualidad. RAFA FARIÑA
La barriada de Mogor vista desde lejos en la actualidad. RAFA FARIÑA
Inauguradas en los años 60, estas viviendas tienen una de las mejores vistas de Marín

FOTOS DE BARRIADA DE MOGOR (para reportaje)Entre palabras como convivencia, familia y cercanía, los habitantes de las barriadas tratan de definir estas pequeñas grandes ciudades que esconden los municipios y que han cambiado drásticamente con la entrada en el siglo XXI. Ese es el caso de la conocida como barriada de Mogor, en la parroquia marinense del mismo nombre.

Estas casas, con unas de las vistas más privilegiadas del municipio, son un balcón a la playa de Mogor y a la Ría de Pontevedra y en las últimas décadas han perdido a la mayoría de su población. La vida que albergaban en los años 80 y 90 y que habitantes de toda la vida como Puerto Pérez y Manuel Aguete recuerdan, ya no se contempla.

En su lugar, la media de edad de sus vecinos ha aumentado con el paso de los años, aunque las nuevas generaciones podrían darle una segunda oportunidad a uno de los barrios más destacados de Marín.

HISTORIA. En marzo de 1957, el Concello de Marín, en sesión plenaria, cedía al Instituto Social de la Marina (ISM) una parcela en el lugar de O Monte, explica el historiador Celso Milleiro. En julio, dos años más tarde, el Estado aprobó un proyecto para la construcción de un grupo de viviendas en la zona, que contemplaba la creación de 110 inmuebles, que comenzarían a construirse unos años más tarde y que serían finalmente 105.

El director general del ISM inauguró el espacio en noviembre de 1965, con algunas casas todavía en proceso de construcción, pero con una renta mensual ya fijada. Clasificadas en viviendas de A, B y C, las mensualidades oscilaban entre las 481, 43 pesetas para las más sencillas y las 518,62 para las de tipo C, las no adosadas.

Pensadas en un primer momento para los vecinos que se dedicaban a la pesca, fueron habitadas posteriormente por profesionales de distintos sectores. Manuel Aguete, vecino del barrio desde los primeros años, recuerda haber convivido con taxistas, marineros o propietarios de locales de hostelería, aunque la cultura marinera siempre persistió.

"Aquilo sí era vida", señala Puerto Pérez de aquellas primeras décadas. Hija de los propietarios del primer ultramarinos de la barriada, que servía a su vez de pequeña taberna, esta vecina recuerda el barrio lleno de jóvenes. "As familias tiñan unha media de cinco ou sete fillos" llegando a juntar entre tres o cuatro hogares hasta 30 menores.

En aquellos primeros años, la amplia presencia de niños impulsó la creación de una escuela pública en la que se formaron varias generaciones y que cerró hace más de una década por la falta de niños en la barriada. Ahora, ese pequeño edificio acoge el Centro Socio-Cultural, explica Pérez.FOTOS DE BARRIADA DE MOGOR (para reportaje)

Los veranos, como suele ocurrir en todos los pequeños municipios, aumentaban considerablemente la población de la barriada, y lo siguen haciendo. Aguete hace memoria de aquellas temporadas estivales de hace 40 años en las que todas las familias se conocían y pasaban tiempo juntos. "Os mozos xuntábasen para escoitar música e pasar as tardes, viña xente de outros municipios... Había moita vida". 

La falta de nuevas generaciones provocó que hace más de una década se cerrase el colegio que había en la barriada

A pesar de las familias numerosas que vivieron en la zona, las generaciones no se quedaron en las casas y muchas de las viviendas han pasado de mano en mano. Ahora, la mayoría de las personas que habitan allí son mayores, aunque las nuevas generaciones parecen comenzar a llegar.

La familia de Iván García es una de ellas. Aunque se mudaron a la barriada hace poco más de diez años, se consideran de Mogor "de toda la vida" porque toda su familia se encuentra allí. Precisamente ese fue uno de los motivos que los impulsó a retornar a sus raíces y asentar su hogar en este histórico barrio marinense, así como la proximidad a la playa, que se encuentra a pocos minutos de la barriada, señala García.

"Siempre fuimos una familia que prefirió los alrededores a la urbe". "Aquí tienes esa tranquilidad, sin renunciar a los servicios de la ciudad" y es que el casco urbano de Marín se encuentra a pocos kilómetros de la barriada. "No tienes ninguna carencia". 

La barriada de Mogor, un balcón con privilegiadas vistas a la playa...
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