Calurosa bienvenida al Juan Sebastián Elcano

Los 73 guardiamarinas del buque escuela de la Armada fueron recibidos por sus familiares y amigos en el Muelle de Torpedos de la Escuela Naval con las altas temperaturas como protagonistas
Los abrazos, las lágrimas de emoción y las sonrisas se convirtieron en los protagonistas de la llegada del Juan Sebastián Elcano. GONZALO GARCÍA
photo_camera Los abrazos, las lágrimas de emoción y las sonrisas se convirtieron en los protagonistas de la llegada del Juan Sebastián Elcano. GONZALO GARCÍA

Entre la niebla de la mañana que rebosaba sobre la ría, apareció el Juan Sebastián Elcano. Dejando atrás Bueu, donde fondeó durante la noche del lunes, el buque escuela y su inmensidad se abrieron paso hacia la Escuela Naval de Marín, punto de partida de los 73 guardiamarinas, cuatro de ellos mujeres, que ayer dieron por finalizado el crucero de instrucción número 94 del Elcano. Para muchos, la mejor experiencia de su vida.

Pasaban de la una del mediodía cuando el buque más representativo y conocido de la Armada española se dejó ver ante la playa de Portocelo, el arenal marinense más cercano al centro castrense, con la espectacularidad de sus velas desplegadas que llamó la atención de todos los bañistas que no dudaron en fotografiar y grabar al Juan Sebastián Elcano. "Es muy emocionante ver como se va acercando a Marín", se escuchaba. Muchos marinenses también optaron por disfrutarlo desde el Paseo Alcalde Blanco, un lugar privilegiado para disfrutar de la maniobra de atraque.

Este crucero de instrucción, que tuvo una duración de cinco meses e hizo escala en diez puertos de ocho países distintos, es el último de los tres que conmemoran el V Centenario de la Primera Circunnavegación

Justo enfrente, en el Muelle de Torpedos de la Escuela Naval Militar, esperaban los cerca de 300 familiares y amigos, deseosos de poder abrazar a sus seres queridos después de cinco meses de travesía por diferentes puertos del mundo. El Pireo (Grecia) y Civitavecchia (Italia) y Saint- Maló (Francia), además de las ciudades españolas de Barcelona, Santander y A Coruña. La travesía se completó con la visita a varios puertos americanos, siendo el primero de ellos San Juan de Puerto Rico; el segundo, La Habana, en Cuba; y el tercero y último, Miami, en Estados Unidos.

Los abrazos, las lágrimas y las sonrisas se convirtieron en los protagonistas de la llegada del Juan Sebastián Elcano. GONZALO GARCÍA
Los abrazos, las lágrimas y las sonrisas se convirtieron en los protagonistas de la llegada del Juan Sebastián Elcano. GONZALO GARCÍA

Respaldado por más de veinte embarcaciones recreativas, que le acompañaron durante su trayecto por la ría, el Juan Sebastián Elcano llegó a la altura de la isla de Tambo, donde empezó a hacer su maniobra de viraje para atracar en el muelle de la Escuela. En ese momento, tanto el buque escuela como el resto de pequeñas embarcaciones, comenzaron a hacer sonar sus bocinas, señal de que los guardiamarinas ya estaban de vuelta en casa.

Media hora antes, la Unidad Musical de la Escuela Naval Militar marcharon desde la explanada del dentro castrense hacia el muelle acompañados del resto de alumnos.

Una vez allí, formaron para esperar por la dotación del barco, formada por más de 250 personas, incluidos los guardiamarinas. La banda comenzó a interpretar pasodobles a medida que el Elcano estaba preparado para atracar. Una vez más, los remolcadores del Puerto de Marín participaron en la maniobra.

ACTO DE BIENVENIDA  Pasadas las 14.15 horas, la Unidad de Música del Juan Sebastián Elcano se unió a la celebración, también con pasodobles clásicos españoles. Comenzaba el acto de bienvenida. El comandante-director de la Escuela Naval Militar, Pedro Cardona, aguardaba en el muelle, con la mirada llena de orgullo puesta sobre sus alumnos de tercer año, que estaban a punto de finalizar un viaje indispensable para su formación naval.

Llegada del Juan Sebastián Elcano. GONZALO GARCÍA
Llegada del Juan Sebastián Elcano. GONZALO GARCÍA

Durante la espera, las altas temperaturas, que llegaron a marcar los 38 grados en el momento del atraque del barco, pasaron factura a algunos de los alumnos que estaban en formación. Al menos una decena de ellos tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos de la Escuela Naval Militar debido a una indisposición por culpa del calor asfixiante. Pronto se recuperaron y pudieron regresar al muelle para recibir a sus compañeros.

"Saluden por la borda". Se escuchó desde el Elcano. Los guardiamarinas, formados a bordo del buque, comenzaron a saludar con sus gorras al resto de alumnos de la Escuela Naval. Desde tierra, contestaron con el mismo gesto. El comandante del buque escuela, el capitán de navío Manuel García Ruíz se unió al gesto y con felicidad no dudó en saludar al resto de oficiales que esperaban en el muelle.

Cinco minutos después, se bajó el portalón y comenzó uno de los momentos más emocionantes del acto: el cántico del himno de la Armada. La tripulación, alumnos, oficiales, e incluso familiares, entonaron una canción que resonaba en el Muelle de Torpedos y que puso la piel de gallina a muchos de los allí presentes.

Al finalizar, uno por uno, los guardiamarinas de tercer año se despidieron del comandante del buque, del que recibieron órdenes durante cinco meses de travesía. Una vez abajo, ocuparon su puesto en la formación natural y fueron recibidos por el comandante- director de la Escuela, Pedro Cardona.

Cuando rompieron filas, los aplausos y los abrazos se convirtieron en los protagonistas. "Bienvenidos a casa, valientes". Lucían algunas de las pancartas de los familiares que ya esperaban al fondo del muelle con los brazos abiertos. Las lágrimas y la emoción también entraron en juego. A pesar del calor, nadie dudó en abalanzarse con alegría sobre su madre, su padre o su hermano. Y es que después de 150 días, volvían a verse.

El Juan Sebastián de Elcano partió del puerto de Cádiz el pasado 12 de febrero y, en esta ocasión, coincidiendo con el V Centenario de la Primera Circunnavegación, visitaron los países que aportaron marinos a la expedición original hace 500 años. Ahora permanecerá atracado en Marín hasta el próximo 17 de julio, fecha en la que partirá hacia su base en la ciudad gaditana.