A Cañota: pasado y presente de un barrio marinero

Esta histórica barriada de Marín, fundada en 1949, muestra significativos cambios percibidos principalmente en su tejido social
Una de las calles principales de la barriada A Cañota. SC
photo_camera Una de las calles principales de la barriada A Cañota. SC

La barriada de A Cañota, con más de 70 años de historia, se trata de uno de los barrios más emblemáticos de los que conforman la localidad marinense. No obstante, sus inicios tras la construcción de las 236 viviendas que la componen y la actualidad que presenta hoy en día se resienten a mostrar similitudes, encontrando la principal diferencia en las relaciones sociales de los vecinos y vecinas que la habitan.

Fundada en el año 1949, este barrio, que originalmente estaba dedicado a las familias marineras de la villa, fue bautizado como la barriada Virgen del Puerto. Su construcción, llevada a cabo en dos fases, fue realizada por la Obra Sindical del Hogar, tratándose de un proyecto enmarcado dentro del plan Feria del Mar e impulsado por el alcalde del momento, Francisco Pérez Crespo. 

Según cuenta Ángel García Carragal, presidente de la asociación A Cañota na Memoria, esta barriada, que estaba administrada por la Cofradía de Pescadores del Puerto de Marín, durante sus primeros años de vida "reunía aun núcleo poblacional importante en la localidad, conformado fundamentalmente por gente de mar". Por impulso de este mismo colectivo, fundado en el año 2009 y "formado por personas que nos hemos criado allí", en el año 2011 se construyó un monolito en honor a estas primeras familias que habitaron las viviendas de A Cañota. 

Monolito en honor a las primeras familias que vivieron en A Cañota. SC
Monolito en honor a las primeras familias que vivieron en A Cañota. SC

Por su parte, Pascual Martínez Ferradás, que dirige la Asociación de Vecinos de A Cañota, señala que, en los últimos años, "las infraestructuras de la barriada se han visto mejoradas". Entre estas mejoras se incluyen el aumento de la dotación de servicios municipales y el cuidado estético de las calles, que actualmente cuentan con total accesibilidad para los vehículos y un mejor alumbrado. 

No obstante, Martínez asegura que en la actualidad "la esencia del barrio ya no es la misma", puesto que "la mayor parte de la gente que nació en el barrio se acabó yendo al centro de Marín o a otros municipios". A esta ausencia de vecinos naturales de A Cañota se suma una gran pérdida de población, y es que, según establece Martínez, "poco menos de la mitad de las casas están deshabitadas y generalmente en mal estado". En esta misma línea, los últimos datos del Concello de Marín indican que la barriada cuenta actualmente con un total de 443 vecinos, frente a las "aproximadamente 1500 personas" que Pascual asegura que había en las décadas de los 60 y 70. 

Una de las calles del barrio de A Cañota. SC
Una de las calles del barrio de A Cañota. SC

Entre los pocos vecinos considerados "de toda la vida" que todavía permanecen en el barrio se encuentra Francisca Area, que, con 88 años, lleva más de seis décadas viviendo en A Cañota. Esta mujer, trabajadora de la lonja y de una fábrica de congelados desde los diez años, esposa de un marinero y madre de seis varones que acabarían profesionalmente vinculados al mundo del mar, también advierte diferencias con respecto a cuando ella y su marido adquirieron la vivienda que posteriormente vería crecer a su familia. 

Tanto ella como su hijo, Roberto Moreira, uno de tantos vecinos que decidió cambiar la barriada por el centro urbano al comienzo de su vida adulta, coinciden en que las relaciones en el vecindario han cambiado mucho: "Antes todo era mucho más familiar, parecía que vivíamos todos juntos". Y es que Moreira asegura que, en su infancia, A Cañota se trataba de un barrio "muy interno, nosotros no salíamos, pero la gente de fuera tampoco venía". 

Francisca Area, vecina de A Cañota desde hace más de 60 años. SC
Francisca Area, habitante de A Cañota desde hace más de 60 años. SC

Así, Francisca cuenta que cuando sus hijos eran pequeños "daba gusto estar aquí, siempre te sentías acompañada", mientras que a día de hoy "casi no hay con quien hablar, esto es un desierto". A pesar de ello, la mujer asegura sentirse "contenta" viviendo en A Cañota y, con su casa de toda la vida recién reformada y dotada de una mayor accesibilidad, ahora solo un aspecto puede aumentar su bienestar en su barriada de toda la vida: "Que vuelva a tener la vida que tenía antes".