Cierran el club Casablanca y detienen al clan que lo dirigía, formado por madre e hija

Los servicios sociales del Concello de Marín alertaron a la Comisaría de la localidad, que dio protección a las víctimas y pidió ayuda a agentes especializados ▶ Las arrestadas ya fueron puestas en libertad
El establecimiento clausurado. GSV - Club Casablanca - O Cadrelo
photo_camera El establecimiento clausurado. GSV

El Club Casablanca, también conocido como O Cadrelo, en atención al lugar en el que se ubica, ha sido clausurado por orden judicial después de que dos de sus presuntas responsables, madre e hija, fuesen detenidas por el Cuerpo Nacional de Policía, acusadas de los delitos de de explotación sexual.

Todo ello ha sido posible tras una investigación conjunta desarrollada por la Ucrif con sede en Vigo y la Comisaría de Marín, todo ello en base a información procedente del propio concello marinense en relación con la situación que atravesaban tres mujeres de nacionalidad extranjera, las víctimas.

El establecimiento abierto al público no podrá ser utilizado para ninguna actividad económica por mandato judicial

La Comisaría de Marín procedió a dar protección de forma inmediata a las víctimas y a comunicar los hechos a las Unidades especializadas en la lucha contra la trata de seres humanos a nivel judicial y policial. Desde ese momento, la citada Ucrif (Unidad contra Redes de Inmigración y Falsedades Documentales) inició una investigación dirigida a la plena identificación de los autores, así como la comprobación de los hechos denunciados.

Un piso insalubre dedicado a la prostitución 

Así, los agentes realizaron inspecciones sobre el terreno en el local donde se llevaba a cabo la explotación de las víctimas, y fruto de dicha investigación se pudo comprobar cómo las personas ahora detenidas formaban parte de un clan familiar que regentaba el citado local público y un piso privado dedicados a la prostitución.

Éste último estaba más enfocado a la explotación de las mujeres que se encontraban en situación irregular en España, pues era más fácil eludir en él los controles. En él era donde se encontraban las mujeres explotadas por el clan, las cuales fueron atraídas al negocio por su difícil situación económica y con la promesa de ayudarles a regularizar su situación, cosa que nunca pasó.

El piso se encontraba en condiciones infrahumanas, tanto por el estado del lugar, absolutamente insalubre, como por los trabajos y manera en que les obligaban a realizarlos, y la carencia de descanso. Todo ello propició graves secuelas físicas y psicológicas en las víctimas.

Las dos detenidas fueron puestas en libertad provisional.