Marín brinda un desgarrador adiós a Brais Sestelo

Cientos de personas, entre familiares, amigos y vecinos, abarrotaron el templo de Mogor para despedir al joven
Funeral de Brais Sestelo. GONZALO GARCÍA.JPG
photo_camera Funeral de Brais Sestelo. GONZALO GARCÍA

El desgarrador llanto de una familiar ejemplificaba este lunes el sentimiento de quienes conocían a Brais Sestelo, el joven de 16 años que el pasado viernes por la noche perdió la vida en un fatídico accidente de tráfico en la curva de Coirados en la carretera PO-313 (Marín-Moaña), junto a su amigo Rubén Farto.

El adolescente había sido incinerado el domingo y su madre portó al día siguiente la urna con sus cenizas en las exequias oficiadas en el templo de Mogor, de donde la familia es originaria. Allí se congregaron, desde varios minutos antes de la ceremonia, cientos de familiares, vecinos y conocidos, pero también multitud de jóvenes, compañeros de pandilla de Brais así como del SEI San Narciso y del club de atletismo al que pertenecía. También estaban varios profesores del centro escolar y responsables deportivos.

Este lunes no era día de estudios ni de entrenamientos. Imposible tener la mente en condiciones para concentrarse después una tragedia tan reciente y tan impactante, que segó la vida de dos muchachos con un ilusionante futuro por delante y de quienes todos resaltan su amabilidad, dulzura y encanto, 

Entre susurros, para respetar el dolor de la familia, quienes no tuvieron ocasión de acceder a la abarrotada iglesia y se conformaron con inundar el atrio coincidían en el profundo pesar que este suceso ha provocado en toda la barriada de Mogor. "Aún recuerdo verlo jugar con mis hijos en el parque y ahora...", sollozaba una mujer. Su pareja, abrazado a ella, apostiyaba que "no me quiero ni imaginar lo durísimas que serán estas fechas a partir de ahora para las familias".

Durante el oficio religioso, el párroco, David Mohedano, tuvo emotivas palabras de cariño para Brais Sestelo. En primera fila, su madre se aferraba con fuerza a la urna azul donde descansaba su hijo, mientras recibía el consuelo y el cariño de los demás familiares. Al fondo, entre la multitud, la alcaldesa, María Ramallo, que también se sumó a las muestras de condolencia.

Finalizado el funeral, la familia del joven y sus más íntimos recorrieron a pie los poco más de 400 metros que separan el templo del cementerio parroquial de Mogor, donde los restos de Brais Sestelo descansan definitivamente.