Diego Landín: "Al Diego de hace diez años le diría que confíe en él mismo"

Ballet de Galicia se enfrenta a una nueva temporada llena de retos. El primero, y el más cercano, es la participación a finales de octubre en la ronda clasificatoria del Youth American Gran Prix que se celebra en México con una nueva generación de jóvenes bailarines.
Diego Landín en una clase. GONZALO GARCÍA
photo_camera Diego Landín en una clase. GONZALO GARCÍA

Diego Landín ha demostrado que una escuela no necesita una gran trayectoria para triunfar por el mundo adelante. Desde su puesta en marcha en Marín hace cuatro años, Ballet de Galicia, escuela de la que Landín es director, ha conseguido grandes éxitos en la Youth American Grand Prix, un hito que esta temporada buscarán repetir.

¿Cómo se presenta este nuevo curso en Ballet de Galicia?
Con muchísimos retos por delante. La escuela ya va por su cuarto año y ya tenemos nuevas generaciones de alumnos. Algunos de ellos ya se fueron con becas y ahora ya toca preparar a los más nuevos  para los  retos que se vienen a partir de ahora.

¿Cómo está siendo la experiencia de este primer años con alumnos internacionales?
Durante el verano vinieron varios de fuera, pero una se quedó, una niña mexicana, Ana Paula. Se quedó a vivir aquí y el convenio que tenemos con el SEI San Narciso permite que esté en la residencia y a su vez en el colegio. Ahora estamos esperando que lleguen más alumnos de fuera de España.

¿Y cómo afronta esa nueva aventura?
Es reconfortante que venga gente de otros lugares del mundo, porque eso significa que el trabajo que estamos haciendo se está reconociendo por ahí adelante y que los alumnos de fuera de España quieren venir a Ballet de Galicia. También es un reto, porque al final no es como el resto de alumnos, que acaban de entrenar y se van a sus casas. De estos niños tienes que estar pendiente, es una responsabilidad a mayores y te conviertes en sus tutores. 

¿Qué retos tienen por delante?
Ahora a finales de octubre nos vamos al primer concurso de la temporada, a México. Es todo un reto porque vamos con una nueva generación de bailarines a la ronda clasificatoria del Mundial. En el grupo están algunos veteranos pero después niños de hasta ocho años. Hay que prepararlos porque son alumnos que nunca antes han competido de manera internacional. Desde principio de curso estamos con un programa super interesante donde los estamos trabajando muchísimo para que rindan lo mejor posible en este concurso.

Los niños tienen muchas ganas de llegar a la final, porque bailar en Nueva York es un sueño para cualquier bailarín

Para usted, volver a México, siempre es como volver a casa...
Sí, además este agosto, en mi supuesto mes de vacaciones, me fui para allí a trabajar. Estando allí me ofrecieron formar parte del staff del Youth American Grand Prix, de la ronda clasificatoria en la que competimos. Será interesante y bueno vernos desde el punto de vista del ‘staff’ de profesores y del equipo del YAGP y a la vez ver que son mis alumnos. Hasta ahora yo siempre iba llevándoles de la mano a todos los sitios y ahora puede que les toque que yo les dé alguna ‘masterclass’. También les motiva que el director de su escuela forme parte de ese equipazo.

Acabó la temporada pasada y ya tuvo que centrarse en esta... 
El Youth es un concurso súper antiguo. Este año es su 25 aniversario. Todas las escuelas que van ya tienen una trayectoria y a los alumnos los preparan con un año de antelación. Nosotros, entre los que se fueron fuera con una beca, los que se apuntan, el poco camino que tenemos... tuvimos que hacerlo todo un poco corriendo y al límite de todo. A última hora vimos que sí que podíamos ir. Así que vamos, empezamos en septiembre el curso y en octubre ya estamos volando. En diciembre habrá más rondas clasificatorias y si lo conseguimos en abril serán las finales. Además este año coincide el 25 aniversario y el regreso de la final del mundo a Manhattan, en Nueva York. Por la pandemia fue imposible hacerlo allí y se estuvo organizando en Tampa, en Florida. Todo va a ser a lo grande. Por eso los niños están con muchas ganas de clasificarse, porque bailar en Nueva York es un sueño para cualquier bailarín.

En sus dos experiencias en Tampa, Ballet de Galicia brilló. ¿El objetivo este año es repetir el hito?
La expectativa está ahí. Es muy difícil ganar premios dos años consecutivos. Hay mucha gente que está pendiente de nosotros a ver que hacemos en esta ocasión y de lo que vamos a presentar. Precisamente ahí está el reto porque vamos con un grupo de niños súper jóvenes que no tienen experiencia en competiciones internacionales. Yo estoy muy tranquilo en ese aspecto porque están trabajando muy bien. Más allá de verlo como un reto, ven como algo bueno que si sus compañeros anteriores pudieron, ellos también.

¿Qué trabajos presentará Ballet de Galicia en México?
Vamos a presentar dos coreografías grupales grandes, tres tríos y después varios en solistas. Pero lo importante, y lo que digo siempre, al final siempre vamos como Ballet de Galicia, como una familia. Lo fundamental es la representación que hacemos de la escuela. Sigo hablando de retos, pero este año me lo han puesto ellos. Siempre llevo trabajos muy dramáticos, coreografío desde las emociones más intensas y este año me dijeron que nunca había montado una coreografía alegre. Una de las grupales de esta ocasión es alegre y me está costando porque no es mi estilo. Me siento como un director de cine que siempre hace drama y ahora me piden que haga una comedia romántica. Más allá de eso, me está gustando el proceso.

¿Qué le diría al Diego Landín de hace diez años?
Le diría varias cosas. En cuanto abres un negocio en un lugar como Marín, que no es una gran ciudad, aprendes muchas cosas. Maduras, vas cambiando, corriges hechos... Antes era una persona que quería todo ya y ese era mi gran tema a trabajar, el tener paciencia. Por eso, al Diego de hace diez años le diría que tuviese paciencia, que todo llega y que confíe en el proceso, que respire y disfrute del viaje y, sobre todo, que confíe en él mismo.

Es reconfortante que venga gente de fuera, porque eso significa que nuestro trabajo se reconoce

¿Continúa teniendo plazas disponibles en Ballet de Galicia?
Sí. La gente todavía nos pregunta si hay pruebas de acceso y lo que digo es que el ballet es para todo el mundo y para todas las edades. Estamos abiertos a todo el mundo y lo que queremos es acercar la danza. Se habla mucho de la competición y parece que es un centro profesional y no, el objetivo siempre fue acercarlo a la gente de a pie. Me gustaría dejar claro que somos una escuela abierta y que no hay pruebas de acceso. Somos un espacio para todos. Lo que se trata es disfrutar de la danza, que viene genial tanto física como mentalmente.

¿En qué punto se encuentra el proyecto de reconvertir el Liceo de Estribela en una Escuela Profesional de Danza?
Lo paramos un poco porque estos tres años han sido muy intensos. Por suerte, ahora mismo, el proyecto está más avanzando y esperamos poder empezar la obra lo antes posible. El proyecto está más que revisado y está todo cerrado. Estribela una zona que está súper abandonada y esta rehabilitación le va a dar vida. La realidad es que ese edifico es el corazón de Estribela. No sé si es el edifico más grande, pero el más relevante, el que más historia tiene y el que más llama la atención, seguro. Eso volverá a tener vida, y no solo con una reforma, si no que va a haber niños, va a haber cultura... Siento que será bueno para todo el mundo porque esa zona está cada vez apagándose más y esto será una manera de volver a darle luz y música.
 

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