Envenenan a un perro de un niño con Asperger en Marín: "Estamos pasándolo muy mal"

El can, de un niño marinense autista falleció la pasada semana después de ingerir veneno en la zona de O Inferniño
Mario, el Schnauzer mini envenenado en Marín. DP
photo_camera Mario, el Schnauzer mini envenenado en Marín. DP

Mario, un perro de raza Schnauzer mini de ocho años, era el fiel compañero de Francisco, un niño marinense con Asperger que encontró en el can su máximo apoyo, no solo con esta condición sino también con el acoso que sufría en el colegio por parte de sus compañeros con tan solo 6 años. Fueron sus padres quienes se lo regalaron por recomendación de la psicóloga.

A día de hoy, Francisco es un adolescente de 15 años que, desde hace poco más de una semana ha perdido a su fiel amigo producto de un envenenamiento a su hora del paseo. "Estamos pasándolo muy mal. Era especial. Nos daba apoyo emocional, pero sobre todo a mi hijo, que aprendió a socializar, a jugar sin hacer daño... También ayudó a mi mujer en el duelo por nuestro sobrino de 18 años que falleció", relata Eusebio Correa, padre de Francisco, que se ocupaba habitualmente de los paseos diarios del can. El último fue el pasado 2 de febrero, cuando el perro ingirió en los alrededores del nuevo Mercadona algo que "parecía un pastelito. Se lo quité rápido de la boca, pero ya se había comido una parte". Ese dulce resultó ser letal, ya que "era un veneno que está prohibido en España".

Eusebio Correa no se percató de lo que había ingerido su perro hasta el 6 de febrero, cuando su mujer le llamó para informarle de que el perro no se estaba bien. "Le llevé al veterinario. A los dos que le llevé en Marín nadie quiso atenderle sin cita previa", cuenta el marinense, que acabó en una clínica en Pontevedra, donde, después de realizarle varias pruebas al perro, determinaron que estaba envenenado.

"Lo derivaron a un veterinario en Vigo, pero falleció en el trayecto", lamenta Eusebio, que ese mismo día interpuso la denuncia correspondiente ante la Policía Nacional. "Sabemos que no podemos recuperar al perro, ni acusar a nadie, aunque tengamos un sospechoso, pero por lo menos advertir a los demás propietarios de que anden con ojo en esa zona. Un perro vale más que ese miserable".

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