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Éxito en los furanchos marinenses a pesar de los retrasos y restricciones

Unas clientas en uno de los furanchos marinenses. DP
Unas clientas en uno de los furanchos marinenses. DP
Los loureiros hacen un balance positivo de la temporada, marcada por un calendario ampliado y unas medidas de seguridad estrictas 

La atípica y tardía temporada de furanchos de este año llega a su fin el sábado. A pesar de las condiciones derivadas de la pandemia con las que los propietarios se vieron obligados a lidiar, el total de los 14 loureiros marinenses que recibieron autorización para abrir sus puertas lograron vender sus excedentes de vino y que no quedase almacenado en la bodega para el próximo año.

Aunque la veda para la apertura de los furanchos en Marín se inicia generalmente a partir del 1 de febrero, las restricciones impuestas para la hostelería durante los primeros meses del año, y que se extendieron también a este tipo de locales, retrasó la apertura de los mismos.

El primero del municipio en permitir la entrada del público fue A Casa do Currante, regentado por Amoedo, marcando el pasado 27 de marzo como el primer día de su temporada, que tuvo una duración total de 20 días debido al éxito de las ventas de sus excedentes.

Solo seis furanchos solicitaron la ampliación de su temporada de actividad hasta el 31 de julio, un mes más de lo habitual

Por otro lado, Jose Luis Portela, propietario de A Do Crego, asegura que tanto el suyo como la mayor parte de los loureiros del municipio decidieron esperar a mediados del mes de abril, cuando las restricciones de la hostelería en relación con el horario pasaron a ser más relajadas. Esto provocó que la actividad de este sector se viera acumulada de cara a la última etapa de la campaña.

TRES MESES. Las ordenanzas municipales dictaminan que los furanchos pueden permanecer abiertos cada año durante un período total de hasta tres meses, con fecha final de la temporada fijada para el día 30 de junio.

Sin embargo, para aquellos que no hubieran conseguido vender sus excedentes de vino, que es el verdadero objetivo de estas casas, existe la posibilidad de solicitar un mes más de prórroga, hasta el 31 de julio.

En el caso de este año, esta opción estuvo automáticamente concedida, aunque finalmente efectuar el permiso fue necesitado solamente por seis de los locales marinenses, explica el edil de Medio Rural, Pablo Novas.

En cuanto al cumplimiento de las normas sanitarias durante la campaña, tanto el concejal como los propietarios de los furanchos Portela y Amoedo coinciden en su satisfacción por el comportamiento general y la colaboración de los clientes.

En el caso de A Casa do Currante, su dueño optó por exponer carteles que indicaban las medidas necesarias en el local, y a pesar de que se respetaron correctamente este asegura que "en alguna ocasión me vi obligado a ponerme firme".

A pesar de ello, Novas asegura que "no existe ningún incidente conocido", afirmación compartida también por José Luis Portela, el cual añade que "la gente tomó los mismos roles que en un bar, a pesar de que no lo somos".

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