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Unas gafas que ponen ojos al alzhéimer

Joaquín, Fiona, Teo y Alicia con el prototipo de gafas que han diseñado para personas con alzhéimer. DP
Joaquín, Fiona, Teo y Alicia con el prototipo de gafas que han diseñado para personas con alzhéimer. DP
Un marinense y su familia participan en un concurso internacional de inteligencia artificial

Una familia con raíces en Marín está en el foco de medio país por el gran invento que ha gestado al calor de un concurso internacional de inteligencia artificial. Se trata de unas gafas inteligentes que permiten a los pacientes con alzhéimer identificar quién se cruza en su camino y qué relación guarda con esta persona, una información crucial para el que tiene débil la memoria.

La idea nació de la más pequeña de la casa, Fiona, de siete años de edad. El detonante fue doble. Su abuela materna es una de los 1,2 millones de residentes en España que padece esta enfermedad neurodegenerativa y su padre, el marinense Joaquín Pais, un ingeniero de telecomunicaciones con maña en el campo de la inteligencia artificial. "Al principio nos pareció una propuesta sin sentido, pero le fuimos dando forma y nos pareció una idea fantástica. Mi madre tiene alzhéimer, así que se trata de un problema que nos resulta cercano", explica Alicia Figueroa, abogada, casada con Joaquín y madre de dos hijos: Fiona y Teo, de nueve años de edad.

Las gafas permiten al usuario identificar con quién se topa

En realidad, Alicia fue la que prendió la mecha, tras ver la convocatoria de la segunda edición de Technovation Families Challenge, una iniciativa promovida por una ONG estadounidense que busca motivar el aprendizaje de la inteligencia artificial en familia y que ofrece, entre otras cosas, formación especializada en distintos terrenos. "Lo vi interesante por todo lo que podía aportar a los niños y decidí apuntarnos en verano, aprovechando que estábamos de vacaciones".

A nivel nacional compiten ahora mismo 21 familias, cuyos proyectos serán evaluados por un grupo de jueces voluntarios, que dictarán sentencia a mediados de marzo. Hay dos categorías: una para unidades familiares con niños menores de once años y otra para los que superan esa edad. Los galardonados de ambas desgranarán su idea en Boston, en un viaje con todos los gastos pagados.

Alicia ve "muy difícil" subirse al podio, pero considera que, aún desconociendo el desenlace, la iniciativa ha sido enriquecedora para toda su familia. "Este proyecto nos ha dado formación gratuita por parte de voluntarios que son punteros en sus sectores: ingenieros, informáticos e incluso profesionales del audiovisual que nos han enseñado a hacer vídeos. Además, hemos estado acudiendo a la Universidad Europea, que ha cedido sus instalaciones durante cinco sábados para asistir a clases presenciales sobre inteligencia artificial. Obviamente, ha sido un sacrificio, pero ahora los niños están viendo la repercusión del proyecto y eso nos sirve para poner en evidencia los resultados del esfuerzo", señala Alicia.

El modelo fue confeccionado de forma artesanal pero la familia ya estudia la posibilidad de crear "un prototipo que se pueda imprimir en tres dimensiones para que todo el que quiera pueda acceder a uno"

Las gafas disponen de una tarjeta de memoria en la que se guardan las fotos de las personas que se quieren identificar, así como un código, una cámara y un altavoz con el que el usuario escucha el nombre de la persona que tiene enfrente y el vínculo que guarda con ella. "Nos dimos cuenta de que estos enfermos igual han hablado con su vecino y a los cinco minutos les abren la puerta y ya no saben quién es. Con lo cual, genera una situación muy extraña en ambas partes que se puede mejorar con estas gafas, que permiten que esa comunicación básica no se rompa", explica Alicia.

El prototipo está colgado en Internet "para que todo el mundo pueda acceder a el, usarlo o mejorarlo". En un principio, el modelo fue confeccionado de forma artesanal, uniendo los distintos dispositivos a mano, pero, vista la expectación generada, la familia estudia la posibilidad de crear "un prototipo que se pueda imprimir en tres dimensiones para que todo el que quiera pueda acceder a uno".

Esta última vuelta de tuerca surge a raíz de la avalancha de peticiones que han recibido para conseguir unas gafas como las suyas. De hecho, es una de las cosas que subraya Joaquín Pais, ahora residente en Madrid y fundador de la agencia Showerthinking, especializada en el marketing digital e inteligencia artificial. "La idea de crear un proyecto de inteligencia artificial con la familia nos parecía innovador, además de interesante para reforzar la formación de nuestros hijos. Lo que no esperábamos es la acogida que ha tenido el proyecto y la respuesta. Estamos recibiendo llamadas de mucha gente, de muchos medios y muchos familiares de enfermos con alzhéimer que están interesados en la iniciativa".

Medios especializados y nacionales demandan más información sobre el proyecto. La propia Alicia ha sido convocada para participar en actos sobre mujer y ciencia, en publicaciones centradas en la población mayor y en iniciativas estrechamente ligadas con la investigación y el alzhéimer. "Estamos muy contentos, porque queríamos que fuese una herramienta educativa para nuestros hijos y, gracias a esto, podemos enseñarles que, con independencia de tu edad o de tus conocimientos, siempre puedes influir en tu entorno de forma muy positiva".

Unas gafas que ponen ojos al alzhéimer
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