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Las luces de la Ría de Pontevedra

Faro de la Illa de Tambo. DAVID FREIRE
Faro de la Illa de Tambo. DAVID FREIRE
Las señales marítimas han indicado desde hace siglos el camino a seguir en la mar a las embarcaciones

Una guía en el agua. Al igual que las señales de tráfico en tierra, las señales marítimas son una parte fundamental del tránsito para las embarcaciones en la mar. Con siglos de historia tras de sí, estas luces que cada noche se vislumbran a lo lejos han servido siempre a los marineros para guiar su camino de vuelta y forman parte ya del paisaje de nuestra ría.

En la Ría de Pontevedra hay un total de seis de estas señales, dos faros en las islas y cuatro torres baliza. Todas ellas se gestionan desde la Autoridad Portuaria de Marín y son esenciales para el tráfico de mercancías, pero también para el de embarcaciones recreativas y toda la flota pesquera.

"Las señales marítimas indican los canales de entrada y salida al puerto, dan información sobre las zonas de aproximación a la costa y señalizan los bajos rocosos que pueden suponer algún problema para la seguridad de las embarcaciones", explican desde el Puerto de Marín. La rada gestiona la instalación, mantenimiento, control e inspección de todos estos elementos visuales, así como de los acústicos, electrónicos y radioelectrónicos a través de su departamento de señales marítimas.

Están destinadas a mejorar la seguridad de la navegación y los movimientos de los buques en el litoral y se agrupan bajo el paraguas de la Asociación Internacional de Señalización Marítima, la IALA. Nació en 1957 con el fin de respaldar los objetivos de las diferentes conferencias técnicas sobre señalización que se celebraban desde 1929 y recoge una serie de principios generales para toda la señalización.

Entre ellos incluye que la responsabilidad de la seguridad en la navegación recae en el navegante a través del uso adecuado de las ayudas a la navegación, compuestas por dispositivos fijos de balizamiento y flotantes, que pueden ser completados con medios electrónicos y que complementan la seguridad en la mar junto a una navegación prudente y una planificación de la travesía.

Sin embargo, llegar a este acuerdo internacional para recoger todas estas señales no fue tarea fácil. En el mundo llegaron a coexistir 30 sistemas de balizamiento marítimo diferentes, algunos de ellos contradictorios entre sí y la unificación internacional de estas señales ha estado en proceso de evolución desde que el siglo XIX.

En la actualidad, la Ría de Pontevedra dispone de seis señales marítimas luminosas activas que ayudan a la navegación de las embarcaciones de todo tipo en estas aguas. Existen dos faros, situados en las dos islas de la ría: el faro de la Illa de Ons, en Bueu, y el faro de la Illa de Tambo, perteneciente al Concello de Poio, pero con titularidad de la Armada. En cuanto a las señales en el agua, hay cuatro torres baliza: la de Picamillo, la torre baliza de los Camoucos, la de Mourisca y la de Couso, que se encuentra en una punta rocosa.

El faro de Tenlo Chico, en la Illa de Tambo, funciona en la actualidad con un sistema de alimentación de energía solar y luz LED

El Faro de Ons


El primer proyecto para este faro data de diciembre de 1861 y fue diseñado por el ingeniero J. Elduayen. Su interior se distribuye en tres habitaciones individuales para el propio ingeniero, el torrero primero y el torrero segundo, un almacén y un taller para recomposiciones.

Con el objetivo de tomar la ría y la entrada al Puerto de Marín con facilidad, el proyecto de su creación especifica entre los motivos que empujan a su construcción en Ons "servir de una manera notable para que los buques que navegan en aquella costa y que puedan haberse ensenado por causa de los temporales, puedan evitar ya que no la bravura de la costa en esta situación, a lo menos los peligros que aquella isla les ofrece en las cerrazones y vientos duros".

Bajo esa premisa comenzó a funcionar en 1865 y sería sustituido por una nueva construcción 65 años después para poder cumplir con los nuevos reglamentos y aumentar su alcance.

El nuevo edificio del faro se proyectó de la mano de Rafael de la Cerda a diez metros del anterior y se unió al edificio antiguo con un cuerpo que le proporcionó la configuración actual en forma de U. Para poder mejorar el alcance de la luz, se demolió la parte superior del antiguo faro, alzando en su lugar una nueva torre en forma octogonal rematada en una linterna de 3,70 metros de diámetro.

Desde entonces, el faro de Ons ha sufrido pequeñas reformas y actuaciones de mantenimiento y se ha preservado como un enclave turístico para todos los visitantes que acuden cada año a la isla buenense.

El primer proyecto para el faro de la Illa de Ons data de 1861 y es actualmente uno de sus enclaves turísticos más reconocidos

El Faro de Tenlo Chico


En la pequeña península de Tenlo Chico, en el fondo de la Ría de Pontevedra y especialmente presente en Marín, se alza el faro de la Illa de Tambo, conocido también por el nombre del lugar en el que se encuentra.

Se erigió en el lugar en 1922 y fue proyectado inicialmente por Joaquín González Díaz en 1918. La obra la asume en los años 20 Ramiro Pascual y Lorenzo, responsable del servicio de Obras Públicas en Pontevedra y máximo exponente de las señales marítimas de la provincia en esos años.

Con una llamativa forma troncocónica, que disminuye en tamaño a medida que se alza, su atractivo principal es la escalera exterior que la rodea hasta los 18 metros de altura y que permite reconocer su silueta desde una larga distancia.

Tenlo Chico funciona en la actualidad con energías renovables a través de un sistema de alimentación de energía solar fotovoltaica y una luz blanca de LED.

En el mundo llegaron a existir 30 sistemas de balizamiento diferentes, que se unificaron a través de la IALA en 1957

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Las Torres Baliza


Las cuatro torres baliza que gestiona la Autoridad Portuaria de Marín se encuentran en puntos clave de la Ría de Pontevedra señalizando bajos rocosos a todo el tráfico marítimo.

La baliza de Picamillo es una de ellas. Nacida de una solicitud de los pescadores de O Grove en 1930, ha sufrido varias remodelaciones desde su creación. Una fuerte borrasca en 2017 se cobró la estructura de toda la torre, que fue reconstruida en 2019 en una compleja obra marítima de la Autoridad Portuaria de Marín y que recibió el año pasado el reconocimiento internacional de la IALA a través de un amplio reportaje.

Las demás balizas se sitúan en el bajo de Camoucos, una señalización aprobada en 1925, pero finalmente iluminada en 1933, en Punta Mourisca, en las inmediaciones de Cabo Udra, y en Punta Couso, la única que se encuentra en tierra, en funcionamiento con carácter definitivo desde 1961.

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