Marín celebra su San Miguel sin Danza de Espadas y con restricciones

La distancia de seguridad y las mascarillas han sido las protagonistas en una jornada festiva que, a pesar de las restricciones, ha conseguido mantener la esencia de la celebración
RAFA MARÍN. O Padroado de San Miguel organiza unha pequena ofrenda floral na Praza do Reloxo, xunto á escultura dos nenos danzantes (ás 19.45). Ás 20.15, acto relixoso no Templo Novo
photo_camera La estatua en honor a los danzantes en Marín recibió su ofrenda floral. RAFA FARIÑA

La villa marinense no ha querido dejar escapar este año tan atípico sin celebrar en la medida de lo posible su San Miguel, una de las festividades más esperadas del calendario del municipio. En esta ocasión, y por primera vez en medio siglo, la pandemia ha impedido que los vecinos de la localidad disfrutasen de su tradicional Danza de Espadas.

Considerada como Festa de Interés Turístico de Galicia desde el año 2002, esta danza reúne cada año a más de una treintena de adultos y niños para bailar al son de la música tradicional en honor a San Miguel.

Su esencia se mantuvo sin embargo intacta a través de los devotos que acudieron vestidos con el traje blanco tradicional para hacer de este evento una fecha memorable a pesar de las extraordinarias circunstancias.

El Concello conmemora su fiesta con un vídeo

Como cada año, la estatua en honor a los danzantes recibió su ofrenda floral en presencia de vecinos y autoridades que disfrutaron del momento acompañados por la música tradicional en la Praza do Reloxo. Al grito de "¡Qué viva San Miguel!", las flores blancas y azules se depositaron junto a la escultura de los niños danzantes que este año presenciaron el momento con menos de la mitad de los espectadores habituales.

Cumpliendo las estrictas medidas y distancia de seguridad, los asistentes recorrieron el camino hacia el Templo Nuevo para asistir a la habitual misa de cada 29 de septiembre. La iglesia, que se mantuvo cerrada una vez completó el aforo, dispuso de todas las medidas de higiene y prevención obligatorias para celebrar el servicio religioso en presencia de autoridades y vecinos.

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El evento se finalizó con la actuación del artista José Gil, del grupo Picuiña, que conmemoró la Danza de Espadas marinense interpretando su melodía con una gaita restaurada de más de 200 años de antigüedad y originalmente empleada para ese fin en el siglo XIX.

El Ateneo Santa Cecilia, que se encarga de la organización de los festejos de este día junto al Padroado de Mareantes de San Miguel, ha querido honrar su danza con una exposición fotográfica en sus instalaciones de la Rúa do Forno.

Este miércoles será el último día en el que se podrá disfrutar de este conjunto de instantáneas que recorren algunos de los momentos de las pasadas ediciones de este evento y que desde la organización esperan pueda ser diferente en el 2021.