Mercedes Solla: "No se reconoce lo suficiente la labor de la investigación"

De Cantodarea a Domaio ► La investigadora del Cintecx ha obtenido una de las 60 Becas Leonardo 2022, dotada de 40.000 €, por su innovador proyecto dedicado a detectar el desgaste del hormigón armado en infraestructuras costeras
La investigadora marinense Mercedes Solla. DP
photo_camera La investigadora marinense Mercedes Solla. DP

Con gran orgullo y trabajando en Lisboa. Así recibió la investigadora de Marín del grupo de Geotecnologías Aplicadas del Cintecx y docente de la UVigo, Mercedes Solla, la concesión de una de las 60 Becas Leonardo 2022 a su proyecto Detección temprana de la corrosión en hormigón armado a partir de datos georradar y técnicas de aprendizaje profundo. La ayuda, dotada con 40.000 euros, supondrá un primer paso para financiar su innovadora investigación, centrada en prevenir el desgaste de estructuras costeras derivado del cambio climático y del aumento del nivel del mar.

¿En qué consiste el proyecto?
El georradar es una técnica electromagnética que permite enviar ondas al interior de las infraestructuras. A través de los datos obtenidos se generan técnicas de aprendizaje profundo, lo que permite entrenar modelos de detección automática para identificar deformaciones o huecos en el hormigón armado. En este caso nos centramos en estructuras de entorno costero, que se van deteriorando y van quedando huecas por dentro. El principal problema es que si el peso de la estructura se resiente, puede producirse un colapso, como sucedió en el viaducto de Pedrafita este año o en el festival O Marisquiño en 2018.

¿Por qué se puso el foco en las infraestructuras costeras?
Me centré en las zonas costeras a raíz de otros proyectos de investigación en los que estoy involucrada. Me he dado cuenta de que son los puentes que más interés generan ahora mismo por los problemas derivados del cambio climático y el aumento del nivel del mar, puesto que el agua salada afecta muchísimo a la corrosión.

Hace meses vi en los medios de comunicación un informe que identificaba aquellas zonas de Galicia que, de cara a los próximos 50 años, estarían en riesgo de inundación, y entre ellas estaba Pontevedra. Todas nuestras zonas costeras de alguna forma se van a ver afectadas por el cambio climático, tanto con el aumento del nivel del mar, que es algo visible, como con el del nivel freático del suelo, que no es visible. Esto también va a afectar a las cimentaciones de las estructuras.

La investigadora Mercedes Solla. DP
La investigadora Mercedes Solla. DP

¿En cuánto tiempo permite el proyecto detectar las posibles anomalías de las estructuras?
Eso depende de la calidad del material. Normalmente ya se suelen apreciar diferentes signos visibles con anterioridad, ya que cuando un hormigón empieza a sufrir el proceso de corrosión comienzan a aparecer zonas blancas debido a la pérdida de fuerza. No obstante, a veces simplemente se corroe por dentro y no se ve de forma visible. Cuánto tiempo se gana con este proyecto es un dato difícil de prever, pero yo lo que pretendo es que se detecte en el momento en que haya alguna sospecha o incluso sin que la haya, ya que la técnica se podría utilizar para controlar la calidad de la construcción. De ahora en adelante seleccionaremos puentes o estructuras que presenten signos de deterioro para entrenar el modelo. Este, una vez finalizado, se podrá aplicar a todo tipo de estructura. A partir de ahí se irá reconociendo un patrón similar al del entrenamiento.

¿Qué supone recibir esta beca y, por lo tanto, entrar a formar parte de la llamada Red Leonardo?
Es un orgullo, ya que la concesión de esta beca tiene más que un beneficio. Está el apoyo económico, que permite financiar el proyecto y cubrir sus gastos, así como tener estudiantes y apoyo de personal para el desarrollo del mismo. Por otra parte, el reconocimiento al trabajo, ya que no es fácil obtener este tipo de becas. Son programas muy competitivos y solo el hecho de obtenerla supone un gran mérito para añadir en el currículum. También hay que tener en cuenta el hecho de entrar a formar parte de la prestigiosa Red Leonardo, que supone otro reconocimiento en paralelo, puesto que en ella se encuentran más de 500 expertos y científicos de muchísimas áreas. No sé de forma directa qué beneficios me va a aportar, pero sí que generará impacto y visibilidad a mis investigaciones, sobre todo de cara a la sociedad. Estas suelen mantenerse ocultas, ni siquiera mi círculo cercano sabe exactamente lo que hago. Gracias a estas iniciativas se da a conocer que la investigación está dirigida a la sociedad, y esta en concreto se centra en mitigar los efectos del cambio climático con el fin de lograr el bienestar de la sociedad.

Gracias a estas iniciativas se da a conocer que la labor de la investigación persigue el bienestar de la sociedad

¿Cómo valoraría el apoyo que actualmente se le da a la ciencia en España?
Las ayudas han aumentado en los últimos años, pero reconozco que debería haber más porque a veces no son suficientes. El desarrollo tecnológico de este proyecto en concreto no se financia con los 40.000 euros de la beca que me han concedido, supone más bien una ayuda o un primer paso. En cuanto a la situación económica en el ámbito de la investigación, yo creo que en España, en líneas generales, todavía queda mucho por mejorar, también a nivel de reconocimiento profesional. Sobre todo para los profesionales que solamente se dedican a la investigación. Es una carrera muy inestable porque hoy tienes un proyecto con una beca y te puedes financiar, pero al tiempo esa ayuda se acaba y hay que paralizar todo. Esa falta de estabilidad es complicada, y es algo que se acentúa en el caso de las mujeres.

Echo en falta una mayor promoción de las mujeres científicas, sobre todo a aquellas que deciden ser madres

¿Considera que las mujeres científicas se encuentran invisibilizadas?
No creo que estemos invisibilizadas porque hay muchos programas que promueven la conformación de equipos equitativos, tanto de hombres como mujeres. En eso se fue avanzando mucho. No obstante, algo que echo en falta es la promoción del trabajo de las mujeres. Los investigadores competimos con un currículum, presentamos una idea y un proyecto, pero siempre avalados por nuestro currículum. Las investigadoras que deciden ser madres, por ejemplo, tienen que parar durante un tiempo determinado, tiempo que se pierde de obtener méritos. Antes, como la baja por maternidad era superior, los que adquirían la responsabilidad de los proyectos siempre eran los hombres, pero ahora esa excusa no la tienen. La igualdad en las bajas de maternidad y paternidad pueden ayudar mucho en este sentido, no solo en la investigación sino en todos los ámbitos. Que un jefe sepa que cualquier trabajador, sea hombre o mujer, puede disponer de una baja de 16 semanas no va a condicionar su decisión en ese sentido. En estos casos se tendrá en cuenta la validez y preparación.

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