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Un perito ve creíble el relato de la menor que supuestamente sufrió abusos en Vigo y Redondela

El acusado de abusos sexuales a una menor en Vigo y Redondela, durante el juicio. EUROPA PRESS
El acusado de abusos sexuales a una menor en Vigo y Redondela, durante el juicio. EUROPA PRESS
La Fiscalía pide para el acusado 12 años de cárcel por dos delitos continuados de abuso sexual, mientras la defensa solicita la libre absolución

Un perito del Imelga que evaluó psicológicamente a la menor que supuestamente sufrió abusos sexuales por parte del acusado durante tres años en Vigo y Redondela ha mantenido que el relato por el que la niña refirió abusos sexuales es "creíble".

Así lo ha comunicado durante su declaración en la segunda jornada del juicio por estos hechos, que se ha celebrado en la mañana de este martes en la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, con sede en Vigo.

El psicólogo ha explicado que determinó la credibilidad de las declaraciones de la menor con base en los detalles que aportó sobre los acontecimientos, en que insertó los hechos en un espacio temporal y en que se producían complicaciones inesperadas en la historia.

El perito ha indicado que, además de este documento, se presentó un segundo informe para analizar si la menor estaba siendo maltratada, y se concluyó que estaba integrada en una familia disfuncional donde "alguno de los miembros estaba influyendo de forma negativa en la niña".

En la misma jornada también ha declarado como testigo la orientadora del instituto en el que estudiaba la menor en el momento de los hechos, quien ha reconocido que presentaba algunos "problemas" porque "era una niña que generaba conflictos de bajo nivel en el grupo".

"Era una niña que necesitaba tener adultos, profesores, a su alrededor, buscaba apoyo en nosotros; pasa muchas veces con jóvenes con problemas en casa", ha apuntado la orientadora.

EXPLORACIÓN DE LA MENOR

En el acto de juicio también se ha leído la exploración de la menor llevada a cabo por el equipo psicosocial de Vigo, en la que indica que el acusado "empezó a agobiarla y perseguirla" y con el tiempo llegó a "tocar sus partes".

Señala también que en dos ocasiones el varón intentó penetrarla, y que en todos estos episodios el hombre le decía "que no gritase, que todo era normal", mientras que ella se "sentía culpable" y tenía "miedo y vergüenza".

Afirma también que un día la abuela les encontró viendo un vídeo pornográfico, por lo que la abuela echó al hombre de casa. Llegado un momento, informó de estos hechos a sus padrinos, tras lo que se plantearon denunciar.

En este marco, ella comunicó –lo que apoyó con capturas de imagen– que mantuvo una conversación por WhatsApp con el acusado, en la que él reconoció los tocamientos y le pidió perdón.

CONCLUSIONES DE LA DEFENSA

La defensa ha elevado sus conclusiones a definitivas y ha pedido la libre absolución de su patrocinado, al considerar que "no se ha practicado prueba de cargo suficiente" y que no existe "ningún otro elemento que refuerce la versión de la menor".

Así, apunta que las conversaciones de WhatsApp son capturas que no están acompañadas por una prueba pericial que compruebe la autenticidad de esas conversaciones, por lo que "carecen de valor probatorio".

Además, ha criticado que no se ha presentado la grabación de la exploración de la menor, sino únicamente su transcripción, con lo que no se ha podido observar cómo la menor relataba los hechos, sus gestos y si dudaba.

Finalmente, ha puesto en cuestión la versión de la menor, se ha preguntado cómo es posible que ningún otro de los convivientes escuchase sus gritos, y ha apuntado que el relato de la menor tiene como "clara finalidad" irse a Barcelona, donde vive su tío.

En el turno de palabra final, el acusado ha intervenido para concluir: "Nunca le hice nada, tocamientos ni nada, a esa niña".

CONCLUSIONES DE LA FISCALÍA

Por su parte, la Fiscalía ha elevado sus conclusiones a definitivas, al entender que los abusos sexuales se han acreditado mediante las exploraciones de la menor, los mensajes de WhatsApp, el informe del psicólogo pericial y los testimonios de los padrinos.

Según el escrito de acusación pública, el procesado vivió en una casa, en verano de 2011, junto a otro varón, su mujer y la hija de ésta, de 9 años de edad. Al poco de empezar la convivencia, prácticamente a diario empezó a acudir por las noches a la habitación en la que dormía la niña, y le realizaba tocamientos al tiempo que le pedía que no se lo contara "a nadie".

En octubre de ese año, la familia, incluido un hermano de la niña, se trasladó a vivir a casa de la abuela materna de la menor, y poco después, el acusado también se alojó en esa vivienda, de modo que los abusos continuaron hasta finales del año 2014.

En alguna ocasión, el hombre se desnudó ante la niña e intentó quitarle a ella la ropa, pero acabó desistiendo por los gritos de la menor. En una noche indeterminada de 2014, relata la Fiscalía, la abuela de la menor sorprendió al acusado tumbado junto a la niña enseñándole vídeos de contenido pornográfico, por lo que lo echó de su casa.

El ministerio público considera al procesado autor de dos delitos continuados de abuso sexual a menor, y pide que sea condenado a un total de 12 años de cárcel. Asimismo, reclama que se le prohíba acercarse a la víctima por un periodo de 14 años y que la indemnice en 6.000 euros por los daños morales. 

Un perito ve creíble el relato de la menor que supuestamente sufrió...
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