Y las risas de Mara sonaron por última vez en los pasillos

Reportaje ▶ La marinense Mara Pérez se despidió este viernes del Colegio La Inmaculada de Marín después de 43 años como docente. Sus alumnos la recibieron con una pancarta y otras sorpresas que le facilitaron cerrar una etapa que comenzó con sólo 21 años.
Mara Pérez, este viernes, con todos sus alumnos en su último día como docente. GONZALO GARCÍA
photo_camera Mara Pérez, este viernes, con todos sus alumnos en su último día como docente. GONZALO GARCÍA

Con 21 años, Mara Pérez se enamoró de unos pendientes de oro en forma de sirena que lucían en el escaparate de una joyería de la villa. Se resistió a comprarlos hasta que cobró su primer sueldo como profesora, ya que acababa de comenzar su camino en la docencia en Colegio La Inmaculada de Marín. Por aquel entonces, no se imaginaba que esas joyas que a tantas alumnas conquistó simbolizarían el principio y el final de una etapa. Porque 43 años después, Mara volvió a ponérselos este viernes en el que fue su último día como profesora en el centro marinense antes de comenzar su merecida jubilación.

Fue un último día al uso, lleno de emociones. Desde primera hora de la mañana, la profe Mara no dejó de llorar. Y es que sus alumnos la quisieron recibir con una pancarta gigante a rebosar de afecto: Mara, te queremos. "Estoy en un pozo de muchas emociones contradictorias. Tengo alegría por un lado y tristeza por el otro", expresa la ya ahora exdocente, desterrada en los pasillos que la vieron crecer desde niña mientras sus alumnos le preparan una sorpresa. "Me echaron de clase y no pude rechistar", comenta, risueña, un adjetivo que todos quienes pasaron por el pupitre y con ella al frente del aula, repiten.

Mara Pérez. GONZALO GARCÍA
Mara Pérez. GONZALO GARCÍA

Con la noticia de su jubilación, no dejó de recibir muestras de cariño de alumnos, compañeros, excompañreos y exalumnos. "Estaba leyendo Facebook y me encontré con comentarios de exalumnas tan bonitos que me he dado cuenta de que dejé una huella bonita", cuenta, conteniéndose las lágrimas de nuevo. "Ha sido una etapa que viví con mucha intensidad desde el principio. La disfruté muchísimo", recuerda.

Cuando comenzó su carrera profesional como docente, a pesar de que un test de aptitudes durante su Bachillerato le indicó que sería una excelente detective privado –que no se aleja mucho de algunas de las tareas docentes–, el Colegio La Inmaculada todavía era solo para mujeres. Su corta edad y su complexión física le llevaron en alguna ocasión a poder camuflarse entre sus alumnas. "Menos mal que entre la tarima y los tacones, me defendía", bromea la profesora marinense, que reconoce que nunca tuvo malos momentos ni problemas con nadie dentro del centro.

Sí que acepta que lo único negativo que vivió durante sus 43 años fue la marcha de todas las Hermanas. "Cuando empecé solo éramos siete profesores seglares, el resto de docentes eran monjas. Ahora ya no quedaban y éramos más de 50 seglares", relata Mara Pérez, que vivió la evolución del centro desde la integración de alumnos masculinos en las aulas hasta la irrupción de las nuevas tecnologías. Eso sí, un hecho al que le hizo frente: "Soy de la vieja escuela y en mi clase nunca se dejó de usar la libreta".

Quemar todas esas etapas a lo largo de los 43 años como profesora le llevó a darle clase a muchos y muchas marinenses. Una de ellas fue la actual alcaldesa, María Ramallo. Aún así, para Mara "todos los niños son y eran iguales. Me preocupé mucho siempre por ellos y para mí, la prioridad, es que todos estuviesen bien".

Ahora, aunque será difícil la adaptación, tendrá que vivir una nueva vida. "Soy muy activa y no me preocupa. Me gusta pasear e ir a la playa. Además podré cuidar a mi nieto de 4 años, que está en La Inmaculada. Por lo que volveré siempre", anota Mara Pérez, una profesora de las de siempre que dejará una huella eterna.

Su hija Mara le tomará el relevo al frente del aula
Aunque Mara Pérez deje huérfanos a los alumnos de quinto, a partir del lunes tendrá un relevo de altura. Y es que su hija, también llamada Mara, pasará a ocupar su lugar como profesora y también como tutora de la clase de 5º A. "Le seguiré transmitiendo lo que yo hacía y sé que mis consejos le van a valer mucho", anota la exprofesora del Colegio La Inmaculada, que no puede esconder su orgullo de que su hija, que ya estaba trabajando en el centro como sustituta, decidiese seguir sus pasos en la docencia.

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