"Sigo alucinado porque la gente se volcó con nosotros sin conocernos"

La necesidad de operar a su perro le llevó a poner en marcha una campaña de donaciones para recaudar los 2.000 euros que cuesta la intervención, cifra que fue alcanzada en doce horas
Roberto Vázquez junto a su mascota, Will. SC
photo_camera Roberto Vázquez junto a su mascota, Will. SC

Se dice que el perro es el mejor amigo del hombre, algo que Roberto Vázquez, vecino de Marín, se toma realmente en serio. Un problema en la salud de su mascota y la falta de dinero para pagar la operación le obligaron a dejar a un lado el orgullo y pedir ayuda económica a través de sus redes sociales. La cantidad necesaria, que asciende a 2.000 euros, fue alcanzada en apenas doce horas gracias a la rápida difusión de su historia y a las cerca de 200 donaciones recibidas.

Will, un beagle de ocho años, llegó a la vida de Roberto en el año 2014, cuando él todavía era un adolescente. La mascota se convirtió en su compañero de vida y "una parte fundamental en la familia", además de suponer una gran compañía en todos los momentos de su vida, ya que "él siempre estuvo a mi lado".

Hace dos años, el que solía ser un perro enérgico y activo, comenzó a presentar una gran dificultad para moverse. Tras varias consultas veterinarias, a Will se le diagnosticó una lesión provocada por una hernia discal que, por su posición, oprimía la médula espinal, restando movilidad al animal. El problema pudo ser solventado debido a la buena situación económica de la familia en ese momento, facilitando el pago de la operación. 

Pero Will sufrió una recaída. Según cuenta Vázquez, los síntomas comenzaron a notarse la pasada semana, pero los medios económicos de la familia ya no son los mismos que antes, por lo que el dueño del beagle no dispone del dinero necesario para pagar la intervención, que tiene un coste de 2.000 euros.

La desesperación y el amor por su mascota llevaron a Roberto a sopesar todo tipo de posibilidades: "Tenía que reunir la cantidad necesaria lo antes posible". Por recomendación de uno de sus amigos, el joven consideró la opción de abrir una campaña de crowdfunding, "y aunque no me convencía la idea de pedir dinero, me tragué el orgullo y la vergüenza porque no era para mí, sino que era para mi perro, al que considero como un hermano".

La difusión en redes sociales de la historia de Will provocó que su delicada situación calara hondo y llegara a una gran cantidad de usuarios, alcanzando la cifra necesaria en apenas doce horas. "Abrí la campaña a las once de la noche y llegadas las once de la mañana incluso se superaba el límite establecido". Gracias a ello, Will podrá ser operado a finales de este mes.

A pesar de la felicidad, Roberto sigue sobrecogido por haber conseguido el objetivo en tan poco tiempo, "me sorprende que se haya volcado gente sin conocernos ni a mí ni a Will". El joven asegura sentirse "enormemente agradecido", tanto con las clínicas veterinarias que le han ayudado como con todos los que pusieron su granito de arena en la causa, "ya sea con dinero, difundiendo el mensaje o con palabras de apoyo, que fueron una gran ayuda debido a mi bajo estado anímico en ese momento".