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Marín ► Subidas y bajadas

Un vendedor recogiendo al final de la jornada en Marín. A. PAZ
Un vendedor recogiendo al final de la jornada en Marín. A. PAZ
Los casos positivos en Marín oscilan cada día, con una última cifra registrada este jueves de 53, mientras que la preocupación de vecinos y comerciantes se mantiene

La crisis sanitaria en Marín ha acabado con la tranquilidad de los vecinos, que viven cada día con preocupación viendo como los casos positivos en el municipio fluctúan. A principios del mes de septiembre, todo apuntaba a que la nueva normalidad se iba a mantener intacta en la localidad marinense. Sin embargo, con la subida de los positivos en los concellos aledaños como Pontevedra o Poio, el virus reapareció de la "noche a la mañana" en la villa y continuó extendiéndose con el paso de los días.

Cuando la alcaldesa de Marín, María Ramallo, fue llamada a la primera reunión del comité clínico autonómico, la localidad ya registraba un total de 19 casos activos. La advertencia de la puesta en marcha de las medidas restrictivas ya estaba sobre la mesa. El hecho no tardó en hacerse realidad.

El pasado 16 de septiembre fue cuando Marín se unió a la lista de concellos afectados por las restricciones con 50 casos positivos activos. La incidencia del coronavirus fue mayor sobre la población joven marinense. Por ello, los focos principales de contagios quedaron aislados a núcleos familiares, siendo la mayoría de ellos asintomáticos.

Sin embargo, los positivos en la localidad comenzaron rápidamente a oscilar bajando a los 46 en solo 24 horas, pero a 106 personas en seguimiento. El pasado fin de semana, en cambio, se presentaba alentador, con una bajada de los casos a 29. Aún así, con el comienzo de la semana los positivos se situaron de nuevo en el medio centenar, con 51 casos activos, que bajaron a 48 el martes, con 75 en seguimiento.

El pico más alto de positivos se registró el miércoles con un total de 60 contagiados, que ayer bajaron a 53, con 69 personas en seguimiento. En base a estos datos oscilantes, María Ramallo pidió a la ciudadanía "manter o cumprimento das normas, xa que a responsabilidade individual é fundamental nestes momentos".

Las restricciones aplicadas en Marín afectaron fuertemente al sector comercial, en especial al mercadillo del jueves, que ayer celebró su primera jornada con la mitad de los puestos habituales, una medida que los vendedores ambulantes han recibido en un momento en el que las pocas ventas ya estaban pasando factura. "Se nos está complicando la venta", destacó Tamara, que se quiso adaptar a las nuevas circunstancias montando un puesto de mascarillas. "Hay que vender lo que la gente compra". Además, la vendedora se justifica en el miedo de los clientes a salir a la calle y gastar dinero en estos tiempos tan inciertos.

Ambas afirmaciones las comparten el resto de vendedores, como Antonio, un habitual en el mercadillo de Marín, que aseguró que "de los 300 euros que hacíamos habitualmente este jueves no llegamos a los 150". La reducción de las ventas al 50% también afecto a otros comercios colindantes, como a los de la Praza de Abastos.

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