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Xoán Martínez: "El sector primario debe abrazar la innovación cuanto antes"

Xoán Martínez. DP
Xoán Martínez. DP

La aceleradora de pesca de sello marinense y vigués se posiciona a nivel internacional. fue la única presencia española del sector en la V Cumbre de los Océanos, celebrada en México, donde se expusieron diversas experiencias en materia de sostenibilidad de varios países
 

Hace algo más de dos años, las organizaciones de productores de Marín y A Guarda decidieron poner punto y final al estancamiento tecnológico del sector pesquero. En la búsqueda de nuevos modelos de desarrollo, se aliaron con las empresas Kaleido e Inxenia, ambas viguesas, que idearon la Fishing Accelerator, la única aceleradora de pesca a nivel mundial creada hasta el momento, que sirve como puente entre las start ups tecnológicas que más están despuntando en el mercado y las grandes empresas del mundo de la pesca. En su segundo año de travesía, la aceleradora ha logrado duplicar socios, que suman una facturación de más de 2.250 millones de euros. Sobre pesca, innovación y futuro habla en esta entrevista Xoán Martínez, una de las cabezas de las que surgió este proyecto pionero.

La aceleradora ha emprendido su segunda edición doblando socios. Eso es síntoma de que el primer año fue todo un éxito, ¿no?
Sí, ha sido muy positivo. En la primera edición lo que hicimos fue crear un grupo pequeño, dinámico, en el que pudiésemos hacer las cosas bien y con el que comprobar si el modelo funcionaba, algo que hemos confirmado, demostrando que las capacidades de las empresas pesqueras son muy relevantes para el desarrollo de proyectos de innovación. Esto nos llevó a darle mayor envergadura al proyecto en su segunda edición, por eso aumentamos los miembros.

¿Qué supone contar con socios del calibre de Nueva Pescanova o del Grupo Frigoríficos Morrazo, o internacionales, como Budenheim?
Desde sus inicios, la aceleradora tenía una vocación global y en esta edición hemos dado un paso más en este sentido. En futuras ediciones ese aspecto se irá notando aún más.

Tan global que están presentes en más de 80 países.
Sí, el grupo tiene una presencia geográfica repartida entre todos los continentes y todos los mares, e incluso hay presencia de diferentes especies a la hora de analizar las capturas, lo cual es  algo muy relevante, porque dependiendo de a qué tipo de especie nos estamos refiriendo, podemos hablar de una tecnología en cuanto a selectividad o artes de pesca, e incluso en cuanto a un tipo de procesamiento o comercialización determinado.

¿Cómo se traza entonces esa innovación dentro del sector, abarcando un espacio tan amplio y tantas variantes?
Es una muy buena pregunta, porque lo que sucede es que, a pesar de que sean diferentes especies, sí que hay un tronco común, en cuanto a forma de trabajo e incluso a tecnología, pero luego al mismo tiempo tienes particularidades, que hacen que aquello que a lo mejor te vale para una especie no te valga para otra. En todo caso, lo que nos está sorprendiendo gratamente es que estamos adquiriendo mucha tecnología de otros sectores, como por ejemplo del mundo del vino o de la proteína cárnica. Realizando pequeñas modificaciones en las tecnologías que ellos usan, sí se pueden adaptar a la industria pesquera. Te digo esto porque, de igual manera, hay tecnologías que pueden parecer diseñadas exclusivamente para el mundo de la pota-calamar o del cefalópodo, pero que realmente pueden ser aplicadas también a crustáceo o viceversa.

También el sector de la automoción fue crucial a la hora de transferir innovación para la configuración de las plantas productivas del sector.
Sí. La automoción puede ser un ejemplo en cuanto a flujos de proceso en las plantas. Lo que estamos haciendo ahora también es adquirir materiales de la industria aeroespacial, tanto para artes de pesca como para otro tipo de cosas, como las famosas velas, que estamos desarrollando con un proyecto nacido de la primera edición de la aceleradora y que permiten ahorrar a la embarcación que las lleve un 30% de combustible.

¿Era necesario que se creasen este tipo de sinergias entre las start ups tecnológicas y la pesca? ¿Sería interesante extender este lazo colaborativo a las otras ‘patas’ del sector primario?
Sí. En los últimos diez años, tanto en el mundo agropecuario como en el del mar, la innovación no creció tan exponencialmente como en el mundo de la banca, los seguros o la aeronáutica. Afortunadamente, ahora, con iniciativas como la nuestra, se está demostrando que el primario es un sector que puede y debe abrazar la innovación cuanto antes, porque permite dar unos saltos cuantitativos muy grandes. La situación en tierra es igual que la del mar y digamos que la sinergia o el aprovechamiento de esfuerzos o de modelos se puede llevar a cabo en ambos casos.

Además, eso conlleva una reducción de costes importante a la hora de innovar, porque una solución tecnológica puede solventar más de un obstáculo.
Sí. Tanto nosotros, como Opromar, Orpagu, Pescanova, o el resto de miembros, vemos la aceleradora como una herramienta de competitividad pura y dura. Aquí el principal objetivo es atacar la cuenta de resultados para lograr una productividad mayor e ir incrementando margen a través de nuevos mercados o nuevas líneas de negocio, o bien a través de ahorros. Ese es el principal motivador que tenemos todos.

Sobre ese tema, la eficiencia energética es uno de los grandes retos del sector. Además del proyecto de las velas, ¿tienen en marcha alguna otra iniciativa que vaya en esta línea?
Actualmente estamos trabajando en tecnologías relacionadas con el frío. La utilización de frío tanto a 
bordo como en tierra es muy importante para la conservación del producto y empiezan a aparecer nuevas tecnologías diferentes a las tradicionales que pueden suponer una eficiencia energética mucho mayor. A día de hoy estamos en la fase de selección de alternativas para ver cómo de rigurosas o sostenibles son y qué implantación pueden tener en la industria pesquera. Por ahí creemos que pueden darse unos avances muy grandes.

¿Y en qué otras cuestiones necesita el sector un ‘chute’ de tecnología?
Pues, sin duda ninguna, en aquellas que están marcadas por el nuevo marco regulatorio. No es una opción para nosotros el no trabajar en los descartes, o en la selectividad de las artes de pesca, que está directamente correlacionado, y creemos en el máximo aprovechamiento de los subproductos de pescado, ya que en todo el proceso siempre puede haber restos o productos derivados de un segundo nivel. Hay que lograr un máximo aprovechamiento de ello, y su valorización es muy importante. Por otro lado, debemos apostar por la optimización de la producción acuícola, que es una parte muy importante que iniciamos en esta segunda edición, para complementarla con la parte de extracción salvaje. Donde también es necesario ponerse al día es en la comercialización en tierra. En este nivel todavía hay mucho por hacer. Por ejemplo, en China, la comercialización digital de pescado fresco y congelado es brutal, con unos índices de venta muy grandes. EE UU está bastante atrás pero mucho más avanzado que Europa. Nos hemos quedado en un mundo muy tradicional. El mundo 4.0, como se le llama ahora, en la venta de producto pesquero está muy avanzado, pero no aquí, y queremos explorar qué es lo que se está haciendo ahí fuera para ver si hay algún modelo de comercialización que pueda ser de éxito aquí.

Dentro de esa estrategia de exploración internacional se enmarca su presencia en la V Cumbre Mundial de los Océanos de México, donde ha tenido oportunidad de reunirse con representantes de Islandia, Canadá, Suecia, Noruega o Abu Dhabi. ¿Qué experiencias recogió de esos encuentros?
En Cancún estuvimos con ministros y presidentes de varios países de referencia a nivel mundial. Estaban también entidades muy relevantes privadas pero con sesgo de ONG, y en tercer lugar estábamos empresas tecnológicas relacionadas con la industria pesquera. Lo que había era una preocupación muy grande por la sostenibilidad. Se está asociando el océano y su situación a todo lo que supone el cambio climático y el Acuerdo de París. Y en línea con la sostenibilidad se están haciendo esfuerzos muy grandes con comunidades locales de pesca, sobre todo en países en vías de desarrollo. Además, la industria pesquera tradicional estaba bastante ausente y gana mucho protagonismo la parte acuícola, tanto en agua salada como en agua dulce.

¿Por qué ese crecimiento tan grande de esta modalidad de pesca?
Desde hace unos años, la mayor parte de las capturas para consumo humano vienen de la acuicultura y no de la extracción. A día de hoy se pesca o se consume más pescado generado en granjas que pescado por método tradicional. Es una realidad que aquí no percibimos tan claramente, pero el Sudeste asiático es un grandísimo generador o proveedor de pescado de acuicultura, además de EE UU, Canadá, Escocia o Noruega.
 

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