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"Que te chamen para dicirche que a túa casa voou é algo horrible"

Varias partes del inmueble de O Freixo permanecen precintadas, debido a su mal estado. JAVI CASAL
Varias partes del inmueble de O Freixo permanecen precintadas, debido a su mal estado. JAVI CASAL

Los vecinos de la vivienda más afectada por el tornado pasaron la noche en casa de unos familiares, a la espera de poder volver

"Verdade que isto parece unha zona de guerra?" La pregunta la formula un vecino del lugar de O Freixo, en Vilalonga, uno de los más castigados por el furibundo paso del tornado que el pasado miércoles causó pavor y cuantiosos daños materiales desde la costa de A Lanzada hasta la entrada de la ría de Arousa. Su descripción, no exenta de cierta exageración, no es del todo desacertada. En las cunetas de los caminos todavía se acumulan numerosas tejas, macetas rotas y restos de cubiertas dañadas por las rachas de viento. Buena parte de las más de 15 viviendas afectadas por el fenómeno atmosférico siguen a la espera de poder ser reparadas. Sin embargo, lo que más llama la atención es el silencio, una quietud que poco tiene que ver con las dramáticas escenas que se sucedieron durante los pocos segundos en los que la denominada manga marina (bautizada así por los meteorólogos al haberse formado en el mar) hizo acto de presencia en la parroquia.

Una vivienda afectada destaca sobre todas las demás. Es la de la familia de Fátima Carballa. Más de la mitad del tejado del inmueble se vino literalmente abajo cuando el tornado barrió O Freixo. El estado en el que quedó la propiedad obligó a sus propietarios a pasar la noche en casa de unos familiares. De momento, parece complicado que puedan volver pronto a su hogar. "Deixáronnos cubrir parte da cuberta das escaleiras, porque nos chovía dentro da casa", explica la propia Fátima, mientras recoge algunos enseres personales para llevárselos temporalmente. Ella estaba trabajando cuando las rachas de viento arrasaron parte del inmueble, pero el hecho de no haber vivido el susto en primera persona no la hace sentirse más aliviada. "Que te chamen por teléfono para dicirche que media casa voou polos aires é horrible", admite.

Fátima tiene dos hijos pequeños. Ambos estaban en clase en esos instantes. "O tornado fixo moito dano, pero puido ser peor. Se chega a pasar media hora antes, cando a xente marcha para o traballo e os rapaces van ao colexio..." La frase queda sin completar. La sanxenxina cuenta que su madre pudo ver el remolino de aire destrozando parte de la nave de un vecino. "Mirou pola fiestra e viu como voaba todo. Ela di que escoitou un gran ruído, pero en ningún momento chegou a pensar que o que estaba a caerse abaixo era a nosa propia casa", asevera. Con respecto a sus hijos, Fátima Carballa reconoce que todavía no han vuelto a la vivienda. "Ao maior amoseille algunhas fotos e quedou abraiado", indica.

VUELTA A LA NORMALIDAD. Los afectados tratan de volver poco a poco a la normalidad. No muy lejos del inmueble de la familia Carballa, en el lugar de Rouxique, un vecino pone a punto la cubierta de su galpón. "Voou case todo, pero polo menos non caíu enriba das galiñas. Dentro do malo, puido ser aínda peor", explica desde lo alto de una escalera.

El municipio de Sanxenxo no fue el único afectado por el tornado. En la parroquia de Dena, perteneciente a la villa de Meaño, una empresa histórica como Forjas do Salnés, especializada en la construcción de bateas, vio cómo el viento despedazaba la cubierta de una de sus naves, cuya extensión acapara unos 320 metros cuadrados. Por suerte, no había nadie en su interior.

Los responsables de la firma calculan que la reparación de los daños podría rondar los 25.000 euros. En este municipio un tornado ya causó estragos hace apenas un par de años.

Línea de ayudas del Concello

El Concello de Sanxenxo está muy pendiente de la situación de los afectados por el tornado. El alcalde, Telmo Martín, anunció hace dos días que el Ayuntamiento está dispuesto a estudiar fórmulas para establecer posibles líneas de ayuda económica para aquellos vecinos que no dispongan de medios para hace frente a los gastos de reparación.

En el caso de la familia Carballa, tanto el propio regidor como otros miembros del Gobierno local se ofrecieron a facilitarles un alojamiento temporal, mientras se llevan a cabo los trámites burocráticos necesarios para que el seguro.

Los propietarios de la vivienda de O Breixo expresan su agradecimiento al Concello por su predisposición. La casa deberá ser revisada para constatar que su estructura no se ha visto afectada.

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