La flota del centollo de Arousa aguarda expectante el inicio de la campaña

Las opciones de los mariscadores para cerrar una buena temporada pasan por los resultados que logren con esta especie ► Los mercados de Madrid y Barcelona son los principales destinos de las capturas, cuyo precio se eleva con la cercanía de la Navidad
Imagen de un mariscoador a su llegada al puerto de O Grove en la primera jornada de la campaña anterior. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
photo_camera Imagen de un mariscoador a su llegada al puerto de O Grove en la primera jornada de la campaña anterior. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

El marisco tiene su fiesta en O Grove, localidad a la que acuden miles de visitantes procedentes de diversa comunidades para participar en el evento gastronómico caracterizado por la variedad de la oferta, pero en este mismo lugar se celebra otro festejo del que el único protagonista es el centollo, lo que indica el valor que tiene este crustáceo.

Como es habitual, llegado el mes de noviembre comienza la temporada de la captura, con el horizonte puesto a medio plazo, porque es durante los festejos navideños cuando aumenta su demanda y, como sucede en el mercado, también el precio y la rentabilidad para toda la cadena que hace posible llevarlo del fondo de la Ría de Arousa a los platos.

Los resultados tienen un peso específico muy importante en la economía de la flota, de ahí que además de estar atentos a la situación meteorológicas, los marineros también depositen sus expectativas en la labor que realizan los agentes del Servizo de Gardacostas de Galicia, la Guardia Civil y la Policía Autonómica, porque son los responsables de luchar contra el furtivismo.

Quienes actúan ilegalmente siguen varios caminos. Uno de ellos es la captura de los ejemplares antes de que se abra la veda. A continuación los encierran en nasas ancladas en diversos puntos del litoral, y cuando comienza la temporada los recogen y los ponen a la venta.

Otros no respetan los topes establecidos, utilizan más aparejos de los que están permitidos o se saltan las jornadas de descanso. Claro que en la responsabilidad derivada del impacto negativo que provocan sobre la flota hay un factor de vital importancia y es el comprador que adquiere las capturas a sabiendas de que no llegan a sus manos por la vía legal.

Con esta acción, también incurre en una acción de tipo delictivo por lo que supone de competencia desleal en el sector de la hostelería, que es el destino de las capturas en muchos casos. No obstante, la venta al margen de la ley también se realiza en domicilios particulares. Por estas razones, las inspecciones se intensifican.

Y llegado el día de la apertura de la veda, los mariscadores acuden a los lugares de costumbre haciendo cábalas de cómo puede resultar la jornada. Saben que si el año resultó pródigo en pulpo, el centollo no será abundante, porque entre otros alimentos, este cefalópodo figura en su exquisita dieta.

Que haya tormentas y mar de fondos es bueno porque desplaza el alimento, y cuando abandonan sus escondrijos para nutrirse de él es el momento que aprovechan para capturarlos. Otro factor a tener en cuenta es la luna, porque si luce con intensidad se convierte en un obstáculo ya que delata la presencia de las embarcaciones.

En campañas anteriores, la cuota máxima de capturas será fijada en 35 kilogramos de centollo por barco y día de trabajo, y otros 35 por cada uno de los tripulantes de la embarcación.

En la Ría de Arousa, el puerto de referencia es el situado en O Grove, en cuya lonja se celebra la subasta. Bueu es otro de los enclaves que cuenta con una flota importante. El día 7 llegarán los primeros ejemplares.

Y mientras en el litoral de las provincias de Pontevedra y A Coruña se pone todo a punto para arrancar, en los mercados de Madrid y Barcelona aguardan porque son los principales destinos del centollo.

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