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El Herpi, una cuestión pendiente desde hace 20 años en Sanxenxo

El Herpi fue construido a principios de los 70 y es uno de los edificios más altos de Sanxenxo.  OUBIÑA
El Herpi fue construido a principios de los 70 y es uno de los edificios más altos de Sanxenxo. OUBIÑA

La sentencia emitida por el Tribunal Supremo hace dos décadas, en la que obligaba a que los bajos del edificio fueses diáfanos para facilitar el acceso a la playa, sigue sin hacerse realidad

Hablar del edificio Herpi es referirse a uno de los inmuebles más mediáticos del municipio de Sanxenxo y puede que a algo más. En 2012, poco después de su retirada, el histórico funcionario municipal Victoriano Otero aseguraba en una entrevista concedida a este periódico que el Herpi «es el paradigma del disparate y de la insensibilidad». En pleno 2019, la infraestructura sigue sin disponer de los bajos diáfanos que exigía una sentencia judicial emitida hace décadas. El arduo proceso judicial, que se prolongó durante años, acabó por estancarse definitivamente hace tiempo. Aunque fuentes del Concello de Sanxenxo admiten que «habría que sentarse para ver cómo está este tema», la Administración local también tilda de «locura» recuperar ahora un episodio urbanístico que se hizo famoso entre principios de los 70 y prácticamente finales del pasado siglo.

Fue en 1973 cuando se acometió la construcción del Herpi, un espectacular edificio de más de 30 metros de altura. Aún hoy, a punto de alcanzar el medio siglo de existencia, es una de las "torres" urbanísticas más altas de todo el municipio. Su ubicación, además, también ayuda a no pasar desapercibido, al encontrarse en las inmediaciones de la playa de A Carabuxeira, en la avenida de León, en la entrada al núcleo de la villa. Precisamente, su emplazamiento es una de las razones del culebrón que protagonizó en su momento. El edificio mantiene prácticamente el mismo aspecto que cuando fue construido. No obstante, antes del cambio de siglo tendría que haber experimentado un cambio sustancial: el Tribunal Supremo decretó en 1997 que sus bajos deberían ser diáfanos, con el objetivo de facilitar el acceso al arenal.

La historia del Herpi no comenzó con buen pie. En 1971, el Ayuntamiento decidió no autorizar la licencia de construcción, un hecho que el promotor recurrió ante la Audiencia de A Coruña, que falló en su favor. Las alegaciones de la Administración local cayeron en saco roto. Ya entonces se hacía mención a la necesidad de que los bajos fuesen diáfanos, por una cuestión pragmática y estética.

Mucho antes de que el Supremo dictaminase este fallo, que no llegó a cumplirse, la situación del inmueble ya fue motivo de dimes y diretes jurídicos. En los archivos del Concello de Sanxenxo existen numerosos informes y expedientes que hacen mención al Herpi.

Incluso es posible encontrarlo en actas correspondientes a Xuntas de Goberno que datan de finales de los 70. Se trata de manuscritos de la época en la que gobernaba el exalcalde Leopoldo González Novoa, ya fallecido. Desde el primer momento, los bajos fueron construidos opacos. Hoy en día continúan igual, sin albergar ningún tipo de actividad en su interior.

La última vez que el Herpi fue motivo de debate en clave política fue hace casi tres años. Meses antes de la ruptura del tripartito, el concelleiro no adscrito Roberto Carlos Agís preguntó al entonces alcalde, Gonzalo Pita, por la situación del expediente, a lo que el exregidor contestó con evasivas. Un capítulo más de una polémica semiolvidada.

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