Marisol Bueno, bodeguera: "Galicia debería enorgullecerse del albariño"

Gran impulsora de la D.O. Rías Baixas, presidenta del organismo 20 años, aún baja a la viña a echar una mano en la vendimia
Marisol Bueno (Zaragoza, 1948). PAZO DE SEÑORÁNS
photo_camera Marisol Bueno (Zaragoza, 1948). PAZO DE SEÑORÁNS

¿Qué tal la vendimia?
Pues, mira, aunque te parezca increíble, la vendimia cada año es diferente. Esta vez ha sido complicada. Desde luego no ha sido de las más fáciles. Hemos apurado al máximo porque nos amenazaba la lluvia. Yo misma he estado vendimiando.

¿Todavía va usted a vendimiar?
No es habitual que lo haga ya, no, pero este año sí que he tenido que ir a echar una mano porque hacía falta gente, había mucha uva y amenazaba la lluvia. Así que he vendimiado lo que he podido.

Viticultora desde 1979, al frente de la bodega Pazo de Señoráns desde 1989... Son muchas vendimias.
Son muchas, sí. Y todas tienen la particularidad esa que te decía, que son diferentes. Cada año tiene algo que acaba marcando la cosecha.

Se han referido a usted como "la reina del albariño", "la dama del albariño"... ¿Qué le parecen esos apelativos?
A ver, es un honor que te digan esas cosas. Pero, la verdad, es que para mí no es lo más importante. Está bastante lejos de serlo. Lo importante es el trabajo, la bodega y la familia.

"A las mujeres en la viña antes no las dejaban ni podar. Dar con una enóloga era misión imposible. Las cosas han cambiado mucho"

Fue la gran impulsora de la Denominación de Orixe (D.O.) Rías Baixas y la primera presidenta de esa D.O.
No es que haya sido la primera presidenta, es que me tocó ponerla en marcha. Porque antes de mí no había prácticamente nada hecho. Eso es así. Había un reglamento que no se cumplía, no había registro de viñas... Nada. Poco a poco fuimos poniéndolo todo en marcha, desde el nombre a todo lo demás.

Fue presidenta de la D.O. desde 1986 a 2007. ¿Ha cambiado mucho el papel de las mujeres en la viticultura en los últimos años?
Muchísimo. Nunca me sentí sola, pero la verdad es que ahora lo pienso y sí que lo estaba. A las mujeres en la viña, hace años, no las dejaban ni podar. Consideraban que no sabían hacerlo correctamente. ¡Imagina! No se entendía que una mujer fuese gerente de una bodega o comercial. Yo me acuerdo perfectamente de la primera que se contrató. Y desde luego encontrar una enóloga era misión imposible. Nadie confiaba en ellas. En cambio, ahora este es un sector lleno de mujeres. Hay cantidad de enólogas y comerciales; te las encuentras en puestos de responsabilidad y en la viña haciendo de todo. Las cosas han cambiado muchísimo.

¿Y el albariño ha conseguido por fin la consideración que merece?
Todo es mejorable, pero ha conseguido una gran consideración a nivel internacional. A veces, los más críticos y despectivos con lo propio somos nosotros mismos, los gallegos. Pero la realidad es que en Galicia hay variedades reguladas con bastante más tradición que el albariño que no han conseguido su reconocimiento. El albariño lo ha logrado, no ya como vino de las Rías Baixas, sino como variedad, porque está plantado en prácticamente todo el mundo, desde Nueva Zelanda a Estados Unidos pasando por Alemania. Es una variedad maravillosa de la que toda Galicia debería sentirse orgullosa. Porque es nuestra.

Pero todavía existen prejuicios a la hora de consumirlo. ¿El blanco es solo para el pescado?
Los prejuicios se van superando. A mí, evidentemente, me encanta el vino blanco. Pero lo que de verdad me encanta es el buen vino, sea blanco o sea tinto. Lo que sí puedo asegurarte es que el mercado del blanco está subiendo muchísimo. Tanto es así que Rioja están plantando uva blanca.

Quién lo iba a decir.
Los del tinto por antonomasia, sí, pero ahí los tienes. Eso refleja que hay muchas cosas que se han superado. Que a nadie le apetece maridar un albariño con una pieza de caza fuerte es evidente, pero para casi todo lo demás conviene abrir la mente. De la misma manera te digo que el vino tinto no es solo para la carne. Eso ya es cosa del pasado.

Cuando bebe un godello o un mencía, ¿se siente un poco traidora?
¡Para nada! Jamás me sentido una traidora por beber un vino, todo lo contrario. Sobre todo si es un bueno. El mundo del vino es maravilloso y, cuanto más se conoce, más se disfruta y se valora.

¿Nunca se ha enfrentado a un médico que le haya dicho que el alcohol perjudica seriamente la salud?
Qué va. Nunca. Si me preguntas mi opinión, yo soy de las que cree que una copa de vino al día sienta bien e incluso es saludable. Y te lo digo con conocimiento de causa, porque mi madre bebe vino y tiene 102 años. De hecho, a ella no le gusta nada el agua. Lo que es malo es beber alcohol en exceso. Malo no, malísimo. Porque evidentemente eso es un problema grave. Pero el consumo moderado es beneficioso desde muchos puntos de vista: gastronómico, social, etc. Si acompañas la comida con una copa de vino, disfrutas más de los alimentos y favoreces la digestión, por ejemplo.

¿Le queda algún sueño por cumplir como bodeguera?
Yo diría, si me preguntas por uno concreto, que no. Me quedan muchos sueños relacionados con la idea de mantener el prestigio de la bodega, la calidad del vino, seguir creciendo... Cosas de ese tipo: seguir superándonos día a día. Pero son más bien retos diarios a los que nos vamos enfrentando. Porque la verdad es que Rías Baixas ha sido una denominación que ha crecido rápido, pero, si te descuidas, también puede bajar rápido. Por eso es importante estar atento a lo que sucede y cuidar la marca al máximo. Pero, a título personal, no, yo creo que no tengo pendientes grandes ambiciones.