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El municipio de la práctica militar

El exalcalde Leopoldo González, en la inauguración de la calle de infantería de Marina de Baltar. ARCHIVO PERSONAL DE VICTORIANO OTERO
El exalcalde Leopoldo González, en la inauguración de la calle de infantería de Marina de Baltar. ARCHIVO PERSONAL DE VICTORIANO OTERO

ENTRENAMIENTO ▶ Durante décadas, Sanxenxo fue un emplazamiento habitual en las diferentes maniobras que desarrollaban el Ejército Nacional o la Infantería de Marina para formar a sus pupilos. Areas, Montalvo, Major o Punta Faxilda, donde se halló hace unos días un proyectil de los años 50, eran los escenarios más utilizados

El hallazgo hace unos días de un proyectil en las inmediaciones de Punta Faxilda, que, según los expertos, data de mediados del siglo pasado, seguramente causó sorpresa entre numerosos vecinos y visitantes. Sin embargo, para los más veteranos, este descubrimiento probablemente pudo haber servido para recordar épocas en las que Sanxenxo era más conocido por su vínculo con las fuerzas militares que por ser un destino turístico de referencia, tal y como sucede en la actualidad.

Entre el inicio de la posguerra y la entrada de la década de los 80, la villa se convirtió en un lugar predilecto para la realización de diferentes prácticas y el desarrollo de maniobras de entrenamiento en clave bélica. Tanto es así que se cree que el explosivo encontrado en la costa de la parroquia de Noalla puede ser un vestigio de aquellos ejercicios. Punta Faxilda, Montalvo, Baltar , Canelas o Areas se convirtieron en su momento en escenarios ideales para la realización de distintas pruebas.

En el caso del arenal de la parroquia de Dorrón, algunos vecinos todavía recuerdan en la actualidad cómo sonaban los disparos y las detonaciones de las granadas lanzadas en el arenal por los miembros del Ejército Nacional. Estos entrenamientos fueron una constante durante los años 40, a pesar de que en la actualidad cueste creer que una playa de bandera azul pueda ser escenario de este tipo de actividades.

Tal y como rememoran algunos lugareños, los militares no siempre elegían la misma época del año para afinar puntería. Llegaban en camiones desde Pontevedra y permanecían en Areas durante semanas, hasta completar las simulaciones de acción bélica diseñadas por sus superiores. Casquillos, cartuchos y explosivos que no llegaron nunca a detonar permanecieron enterrados en la arena durante años. De hecho, un vecino de Dorrón, Samuel Torres, resultaría herido mucho después de que cesasen estas actividades, ya en los años 50, al manipular una granada que encontró en la playa.

LA INFANTERÍA DE LA MARINA. Pero el vínculo de Sanxenxo con las maniobras militares no solo se limita a tierra firme. La Infantería de Marina practicaba puntería con blancos que se desplazaban por mar. Antes de cada ejercicio, era necesario emitir un bando alertando de la actividad. «Se prohibía el tráfico marítimo en la zona, por seguridad», rememora el historiador local Victoriano Otero, que explica que en la villa de O Salnés no se llegaron a construir instalaciones fijas militares, tal y como sucedió en lugares como San Vicente, en O Grove, o en Cabo Udra (Bueu). «Eran posiciones clave para controlar la ría, pero aquí lo que se desarrollaban eran campamentos para completar las maniobras y prácticas necesarias para finalizar la formación», asevera.

Lejos de suponer un problema, la presencia militar en Sanxenxo no era vista con malos ojos, especialmente durante los años 70, en la última etapa de esta época. El primer alcalde en democracia de la villa sanxenxina, Leopoldo González Agís (fallecido en 2014), llegó a recibir la Cruz del Mérito Naval por la implicación mostrada por el Ayuntamiento a la hora de facilitar estas prácticas. El propio regidor era el mejor ejemplo de esa buena sintonía. «Leopoldo era un auténtico entusiasta de estas maniobras. Se desvivía por ellas», rememora con cariño Victoriano Otero, que trabajó como funcionario del Concello durante décadas. «Incluso no dudaba en irse a Punta Faxilda a comer con los militares». Fruto de esta buena relación también llegó un emotivo homenaje, con desfile oficial y simulacro de desembarco incluidos, en la playa de Portonovo. Fue a principios de los 80, en un acto que también sirvió para bautizar una de las calles principales de Baltar como Infantería de Marina.

DESFILE DE TROPAS. Las anécdotas también se extienden, por ejemplo, a los mandatos de José Ramón Guisasola, el alcalde que gobernó Sanxenxo durante parte del franquismo y de la democracia. El mandatario sanxenxino también fue condecorado por la Escuela Naval Militar, después de que la villa otorgase su bandera al patrullero Nalón.

El acto de entrega tuvo lugar el 8 de septiembre de 1984 en el antiguo puerto sanxenxino, en las inmediaciones de la vieja sede del Real Club Náutico, que en aquel entonces permanecía situada donde hoy se emplaza la entrada al aparcamiento de Nauta. El desfile de tropas congregó a centenares de personas en la dársena.

A partir de 1980, el municipio de O Salnés empezó a coger impulso en el ámbito turístico. Poco a poco, Silgar dejó de ser el único arenal atractivo para los veraneantes, lo que ayudó, en parte, a que, en años posteriores, todos estos enclaves costeros acabasen por dejar de ser utilizados con fines formativos desde el punto de vista militar.

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