La Ría de Arousa reclama un plan de recuperación

Incertidumbre entre las cofradías de O Salnés que fían a la campaña navideña la recuperación del sector y advierten de que "hay que ser precavidos"
Los mariscadores regresaron a la ría. JAVIER CERVERA - MERCADILLO
photo_camera Los mariscadores regresaron a la ría. JAVIER CERVERA - MERCADILLO

Llueve sobre mojado. Al desplome de la producción de moluscos que provocó el cierre de la campaña de libre marisquero en la Ría de Arousa pocos días después de su apertura, se suman ahora los efectos derivados del aluvión de agua dulce registrado recientemente como consecuencia de la lluvia y la apertura de los embalses.

Carril (Vilagarcía) es una de las zonas más afectadas porque se encuentra en la desembocadura del río Ulla. Tanto la almeja como el berberecho se están recuperando lentamente, pero "conviene ser precavidos y valorar si conviene cogerlos ya", expone el responsable de la agrupación de parquistas que realizan la labor a flote, José Luis Villanueva. Agrega que no hay una valoración económica, pero apunta que la almeja babosa se perdió casi toda. No obstante, las mariscadoras a pie siguen faenando en las playas de Compostela y A Concha, aunque con unos resultados que están muy lejos de los registrados en otros años.

Juan José Rial, patrón de la Confraría de A Illa de Arousa, explica que las playas en este enclave son profundas, por lo que la mortalidad es hasta la fecha la "habitual no inverno" y confía en la campaña de Navidad para cuadrar los números.

Su homólogo de O Grove, Antonio Otero, apunta que "cando o mal é grande hai para todos", y en este municipio la actividad se vio mermada por la afluencia de agua dulce procedente del Umia en la ensenada de A Toxa, señala. Tiene algunas zonas reservadas para la campaña navideña, pero reconoce que es una interrogante qué producción podrán obtener.

"Bestial" y "moi mala" son los calificativos usados por el patrón de la Confraría de Cambados, Lino Díaz. La mortandad afecta incluso al relojito, la especie más resistente y de nada sirve que estén sembrando porque acaba muriendo. Las escasas expectativas del futuro a corto plazo están depositadas en una pequeña zona interior, la de Ariño, mientras que los mariscadores a flote tienen previsto parar en los tres primeros meses del año 2024.

"O mar está enfermo", asegura, y el problema va mucho más allá de la baja salinidad, por lo que reclama a la Consellería de Mar que elabore un plan de recuperación conjuntamente con las cofradías, además de hacerse cargo de nuevo de la gestión de las zonas de libre marisqueo de Cabío, Os Lombos do Ulla y O Bohído.

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