Roi Fontoira: "En 'Baia' hemos tratado de dejarnos llevar por las canciones"

The Limboos actuarán este jueves en el Náutico de san Vicente, a las 23.55 horas, después de Carlos Tarque ▶ El grupo de Roi Fontoira viene presentando su último trabajo, ‘Baia’
Roi Fontoira tiene la misma clase tocando que posando. CEDIDA
photo_camera Roi Fontoira tiene la misma clase tocando que posando. CEDIDA

THE LIMBOOS, con mucho ritmo, fiesta, sonido vintage y cargados de R&B ya se han recorrido media Europa llenando las salas que pisaban presentando sus tres discos hasta el momento, siendo el último de ellos Baia, editado este mismo año y que se traen debajo del brazo. Hoy vuelven a casa, vuelven al Náutico de San Vicente, y por eso hablamos con el grovense y vocalista y guitarrista del grupo Roi Fontoira.

Giran mucho por fuera de España, seguramente más que la mayoría de grupos. ¿A qué cree que se debe esto?

Sí, es cierto. Al hacer un tipo de música alejado de los circuitos más comerciales, tenemos acceso a un circuito más alternativo. También creo que nuestra música, al ser festiva, les recuerda al trópico: de los Pirineos para arriba son la Europa real, aquí tenemos un carácter más tropical, y les resulta exótico. Pero la principal razón es que es más fácil salir siendo un grupo que tiene contactos y que se mueve por un circuito alternativo, que vas conociendo gente de otros países que te van abriendo puertas, antes que si eres una banda grande que tengas que ir fuera sólo a petarlo. En Francia, por ejemplo, hay mejor trato con las salas, hay más presupuesto y más respeto por la industria cultural. Aquí la gente se tiene que partir la cara con iniciativas privadas o escatimando.

Hoy juega en casa: ¿cómo afronta el concierto?

Con mucha ilusión y ganas de presentar las nuevas canciones. Además, aprovechamos para visitar a las abuelas y comer mexillóns da ría. Hacía un par de años que no pasábamos en verano por el Náutico y esta vez no hemos faltado a la cita.

A priori, O Grove no parece tener una escena de rock and roll o de R&B. ¿Dónde ha nacido su pasión por este género?

En principio nos juntamos una buena tropa de amantes del rock and roll, sobre todo en O Grove y Portonovo. De aquí han salido muchos grupos de punk, de garaje, surf... Los Wavy Gravies, Los Hijos Bastardos de Peter Lorre... Yo empecé con Phantom Keys, que también salimos bastante de España. Aquí hay no es que haya una escena, pero sí un grupo de pirados amantes de la música que nos intercambiábamos discos cuando éramos adolescentes.

¿Las influencias latinas, tan presentes en vuestra música, aparecieron más tarde?

Aparecieron un poco después, sí. Seguramente a partir de Sergio, mi primo, que tiraba hacia la bossa nova. Nos gusta investigar, picar de una cosa y de otra y descubrir nuevas músicas. Que si boogaloo, la música cubana tradicional o de los 50 con las orquestas, Bebo Valdés, la salsa... Si te pones a investigar, en Sudamérica hay muchísimos sonidos diferentes. Se va haciendo un poso y, en base a eso, uno ya va haciendo lo que le sale.

¿Es difícil hacerse un hueco con una apuesta diferente como la vuestra en un panorama musical tan sobrecargado de indie como es el caso del español hoy en día?

Es difícil, pero siendo persistente, teniendo suerte, haciendo algo que no sea una repetición de las fórmulas de siempre y siendo consecuente con lo que te gusta, siempre hay posibilidades. Con trabajo y persistencia todo llega. Sí es cierto que si quieres profesionalizarte y hacer que vaya todo rodado tienes que liarte la manta a la cabeza y dedicarte plenamente a ello. Consume mucho tiempo y necesitas una disponibilidad plena. Es muy difícil compaginarlo con otro trabajo y encajar las vacaciones para poder ir a tocar. La cuestión es tirarse de cabeza e intentarlo.

También ha ejercido como periodista: ¿Cómo ve la situación del periodismo cultural hoy en día?

Está tan jodida como la de los músicos. Es una labor muy importante, y en todos los medios hay algunos valedores de la cultura que suelen hacer hueco en las agendas a las propuestas que se salen un poco de la norma, que quizá, a priori, no son noticia, pero que es muy importante que tengan cabida. Tiene que ser un trabajo simbiótico, nos tenemos que ayudar unos a otros. La muestra de lo que sucede está en los medios, y han de ser lo más plurales posible y que no se dediquen a dar cobertura solo a los cuatro nombres más conocidos que más visitas y clicks producen. Pero creo que hay gente que se preocupa en ese sentido y que trata de exprimir las posibilidades de la línea editorial para ampliarlas y dar cabida a todo lo que puedan.

Con respecto a vuestro último disco, 'Baia', ¿qué cambios ha notado desde aquel primer 'Space Mambo' de 2014?

El grupo ha cambiado en estos años, ha madurado, aunque es una palabra un poco fea. También ha habido varias variaciones en la formación: incluimos un saxo barítono, que ya cambia el timbre de las canciones, cambiamos de bajista... En este disco hemos intentado dejarnos llevar por las canciones, ser críticos con la selección final, pensar bien cómo quitar cosas para que sean lo más limpias posible pero que tuvieran la esencia de nuestro sonido. Quizá ha sido un disco más directo que 'Limbootica!', pero eso al final lo decide el público. Por mi parte, una vez pasada la locura de la grabación, lo más divertido es adaptar las canciones al directo y darles un carácter distinto, lo que te pida el cuerpo.

¿Qué suelen escuchar en la furgoneta?

En los viajes vamos pinchando mucha música negra y latina, pero también mucha caspa: desde El Fary hasta Camilo Sesto o Eros Ramazzotti.... También estamos con una lista, sobre todo para la noche, con hits de los 90 para atrás, que es lo único que nos levanta el ánimo cuando viajamos de madrugada. Un poquito de caspa en la furgo siempre viene bien, te ríes y te dispersas. Además, también hay que escuchar hits para saber que robar luego (ríe).