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NARCOSUBMARINO

Un utópico intento de descarga en Cíes

Llegada a puerto del narcosubmarino. RAFA FARIÑA
Llegada a puerto del narcosubmarino. RAFA FARIÑA
PUNTO Y FINAL  A LA OPERACIÓN DEL NARCOSUBMARINO ► Los tres tripulantes y el coordinador del intento de rescate en la playa de O Foxo seguirán en prisión. Los otros tres detenidos, vinculados con el anterior en una misión imposible, ya están en libertad. Pretendieron alquilar un barco y hacer una descarga sin experiencia ni infraestructura

CON TODO perdido, el patrón de narcosubmarino que transportaba más de tren toneladas de cocaína hacia Galicia hizo un último intento por salvar el pellejo. Llamó a su amigo Iago S., que, como él y los dos tripulantes ecuatorianos, seguirá en prisión, probablemente hasta la fecha del juicio. El joven vigués, inexperto en estas lides, contactó con tres personas más, entre ellas su padre Enrique. Apenas dos o tres días antes del apresamiento del primer semisumergible incautado en aguas europeas, emprendieron una utópica carrera que incluía no solo el intento de rescate de sus compañeros, sino una descarga en la zona de Cíes del todo utópica, pues carecían de los medios, la infraestructura y la experiencia necesarias para tal operación. Los auténticos organizadores de la misma, conscientes de que nada había que hacer por recuperar el cargamento, llevaban fuera de la circulación más de una semana.

Los datos más interesantes del auto expuesto este viernes por la titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Cangas do Morrazo, Sonia Platas, subyacen de la solicitud de puesta en libertad de Iago R., a quien vincula directamente con el intento de alquiler de una embarcación para salir en busca del submarino, pero que sin embargo decide poner en libertad a instancias del fiscal Antidroga. Ambos saben ciertamente que, pese a que pudiese existir tal intención, no tenían posibilidad alguna de desarrollar un plan que no era cosa suya, sino de un gran entramado criminal que optó por dejar tirados a los tripulantes y dar por perdida la mercancía a cambio de mantenerse alejados de los focos y de la Policía.

En el auto, la jueza explica que las pesquisas policiales del Gupo II de la Udyco de Pontevedra desarrolladas tres semanas después del hallazgo del batiscafo sirvieron para identificar al citado Iago R., empresario afincado a caballo entre Vigo y Lleida y que, junto al ya citado Iago S. (el que hablaba directamente con el patrón del submarino), "habrían tratado de alquilar una embarcación y un permiso de embarcaciones de recreo (PER), así como un camión o una furgoneta, con el propósito de acercar víveres y ropa hasta las islas Cíes y hacer la descarga de la sustancia que transportaba la embarcación". Como no les fue posible conseguir la infraestructura (en un intento que se realizó cuando el submarino ya navegaba en aguas próximas a las Rías Baixas, lo que indica que nada de ello estaba previsto), optaron por le plan B: enviar a Rodrigo H. a la playa de O Foxo con el objetivo de marcar el punto de entrada en tierra a los tres tripulantes y rescatarlos, de ahí la ropa limpia (para tres hombres) y las barritas energéticas halladas en su turismo.

El auto judicial desvela que la ropa y los enseres fueron adquiridos menos de 48 horas antes del apresamiento en el Decathlon City de la viguesa calle Príncipe.

La encargada del Decathlon City de la calle Príncipe explicó que se gastaron 300 euros en ropa y otros enseres "por triplicado"

Volviendo al utópico intento de rescate y descarga en el exterior de la ría de Vigo, la Comisaría de Pontevedra acogió la declaración en calidad de testigos de dos personas que fueron requeridas por los investigados para el préstamo o el alquiler de los vehículos que pensaban les servirían para tal fin. El primero de ellos, Brais, explicó que recibió una llamada de Iago R. preguntándole si tenía un camión que le podía prestar. Su contacto le dijo que sí, pero le indicó que precisaba el carné preciso para conducirlo. Por ello, Iago le preguntó por una pick-up que Brais ya no tenía, ofreciéndole, eso sí, un todoterreno.

Un testigo afirmó que tres de los investigados le propusieron ir a la zona de Cíes en su barco o, en su defecto, que se lo prestase

Al día siguiente, el segundo de los testigos, Fabián, recibió un mensaje del mismo investigado. Minutos después se encontró con él en el interior de un Renault Megane negro en el que también iban Iago S. (el que recibió el aviso del piloto del batiscafo) y su padre Enrique. "Una vez reunidos, le propusieron salir en su barco más allá de Cíes para llevar ropa y víveres a alguien, sin especificar a quién, o, en caso contrario, si le podían dejar el PER para alquilar un barco en la empresa de alquiler de embarcaciones". Fabián les dijo, según su propio testimonio, que ya no tenía el barco, que lo había vendido, que no les dejaba el PER. La proposición le pareció de lo más extraña (como no podía ser de otra manera) "y no le gustó", explica la jueza, que añade que el testigo les dijo que "con el temporal que había, nadie les iba a alquilar un barco".

En cuanto a las compras en la calle Príncipe, la encargada de la tienda afirmó que la efectuaron "muy rápido, casi sin elegirla y pagando en efectivo", llevándose ropa, linternas y barritas, "todo por triplicado". Pagaron algo más de 330 euros.

Con todos los datos en la mano, el fiscal Antidroga de Pontevedra, Pablo Varela, ha hecho frente entre el jueves y viernes a las solicitudes de puesta en libertad provisional elaboradas por los representantes legales de todos los investigados de nacionalidad española. En el caso de Enrique S. y Rodrigo H., el auto de libertad provisional viene dado porque, según consta en las actuaciones, eran las personas sobre consta una participación objetivamente menor en los hechos que se están investigando. Además, jueza y fiscal coincidieron en que ni uno ni el otro tienen posibilidad alguna de obstruir la acción de la Justicia mediante la destrucción de pruebas a estas alturas. Es por ello que se decretó su libertad provisional, si bien uno y otro, como los demás, serán llevados a juicio por los delitos que presuntamente cometieron.

En cuando a Iago R., su participación es ciertamente más relevante, pues estuvo gestionando junto a Iago S. la adquisición de vehículos. Sin embargo, y posiblemente a causa de lo utópico del plan, el fiscal acepta su puesta en libertad previo pago de 50.000 euros como fianza. Permanecerán en la cárcel junto a los dos tripulantes ecuatorianos Agustín Á., piloto del batiscafo, e Iago S., presunto cerebro del utópico plan de rescate y descarga.

Un mínimo de 9 años de cárcel para los tripulantes
Aunque no sean, ni de lejos, los responsables del narcotransporte, los tres tripulantes del semisumergible que llegó a Aldán con cocaína valorada en más de 120 millones de euros el 24 de agosto se enfrentarán a condenas que partirán de los nueve años de prisión. Ello es así al ser procesados por delitos contra la salud pública de extrema gravedad y con uso de una embarcación de especiales condiciones. En cuanto a los que formaron parte del plan para el rescate, las penas pueden ser inferiores si demuestran que se trató de una idea de última hora y no formaban parte de grupo criminal alguno. Los verdaderos organizadores del asunto quedarán fuera del proceso judicial.

Un utópico intento de descarga en Cíes
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