Vidal Cabanillas: "As primeiras edicións facíanse na horta dos meus tíos"

La nieta de Ramón Cabanillas fue la pregonera de la Festa do Albariño de Cambados
El pregón. DP
photo_camera El pregón. DP

El ambiente festivo ya se nota deste este viernes en Cambados. Por la mañana, a las 13:00 en la Plaza del Concello, ante una multitud de jóvenes, niños y mayores, Aurora Vidal Cabanillas Pitusa, nieta del poeta Ramón Cabanillas, salió al balcón de la Casa del Concello para darle la bienvenida a la fiesta vinícola más antigua de Galicia: la Festa do Albariño, y lo hizo acompañada por el alcalde de la localidad, Samuel Lago, y del concelleiro de Cultura, Tino Cordal.

Vidal Cabanillas quiso comenzar su lectura dirigiéndose a las autoridades y vecinos de Cambados, así como a los habitantes de la comarca de O Salnés y otras comarcas. Como cambadesa, ella llevaba años asistiendo a esa misma plaza a presenciar la lectura del pregón. "Na miña vida imaxinei que eu estaría neste balcón para abrir unha festa que vin nacer e á que non faltei nunca, mesmo os anos que vivín lonxe de Cambados", afirmaba emocionada.  Continuó su discurso explicando que para ella era un orgullo que el alcalde le hubiese dado la oportunidad de ser la pregonera. Posteriormente, se dedicaron unos momentos a la lectura de una parte del poema O casal de Caticovas de su abuelo Ramón Cabanillas, versos que son una oda a los vinos de la localidad y fueron muy aplaudidos por el público.

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De izquierda a derecha: Samuel Lago, Pitusa Vidal y Tino Cardal. DS

El discurso pasó posteriormente a contar con una pequeña lección de historia sobre los orígenes de la fiesta, ahora conocida internacionalmente, pero que inicialmente era algo más íntimo. "Cando comezou eu era unha moza. Lembro que as primeiras edicións facíanse na horta dos meus tíos. Na cea da primeira edición, a finais de agosto do 1953, eran 50 homes e non houbo mulleres ata o ano seguinte". Con los años, la fiesta fue siendo cada vez más multitudinaria hasta convertirse en lo que es hoy.

También Pitusa dedicó unos momentos a hablar sobre uno de los elementos esenciales de unas fiestas populares como son las del Albariño: el baile. Durante sus años universitarios, contó, empezó a pensar en una muiñeira mariñeira bailada por mujeres que vivían en el mar, e inventó el baile y la música.  Recordó como el baile siempre ha sido importante a lo largo de la fiesta y le permitió conocer a algunas de las personalidades más ilustres de Galicia, que asistían a los festejos. "Moito teño bailado eu con Celso Emilio Ferreiro e José María de Castroviejo, cronista oficial da festa. Tamén coñecín a Álvaro Cunqueiro, pregoeiro oficial da festa nos anos 60 e 70", recordó.

A Praza do Cocnello chea de asistentes mentres Pitusa Vidal estaba lendo o pregón. DP
A Praza do Cocnello chea de asistentes mentres Pitusa Vidal estaba lendo o pregón. DP

En los últimos minutos del pregón Pitusa quiso dar nombre a quienes, para ella, son los causantes de que la fiesta se haya convertido en todo un éxito popular: el Concello de Cambados, el Concello Regulador de la Denominación Rías Baixas, la sociedad cambadesa y escritores que han promocionado la fiesta desde hace décadas.  El discurso terminó con un grito al son de "Viva Cambados, o Albariño e a súa festa e viva o príncipe dourado do viño", la denominación que le dio Cunqueiro al Albariño.

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Asistentes en uno de los juegos populares repartidos por la Plaza. DP

Una vez acabado el discurso, que duró poco más de 10 minutos, la multitud pudo continuar explorando los juegos populares que estaban presentes a lo largo de toda la plaza desde las 10.00 horas de la mañana. Pequeños y mayores disfrutaron a partes iguales de las flechas, un juego en el que los participantes tienen que lanzar circo flechas de madera desde una marca hecha en el suelo, el juego de las ringleiras, en el que hay que hacer rodar diez bolas de madera por el lateral izquierdo y muchos otros más. Los participantes probaron las actividades hasta bien acabado el discurso, ya que muchos se quedaron en la plaza hasta una hora más tarde. Mientras la plaza seguía llena de gente tocaba el turno de la música, con un pasacalles animado por el grupo de gaiteiros cambadés Boubou.

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