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¿Adónde van los objetos perdidos?

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Entregar cualquier tipo de pertenencia ajena es una obligación ciudadana. La Policía Local cuenta con la única oficina de objetos perdidos de la ciudad, en donde se recogen cada año alrededor de 800 artículos: gafas, móviles, relojes, carteras... Muchos se acumulan en un almacén a la espera de que sus propietarios los reclamen

son pocas las personas que no han perdido algo alguna vez: las llaves la cartera, el móvil, el DNI... En la mayoría de casos lo que se pierde no tiene un gran valor económico, pero su pérdida puede causar muchas molestias. Así que es fácil ponerse en la piel de los ciudadanos que acuden a diario a la Jefatura de la Policía Local buscando una pertenencia extraviada. Alrededor de 800 objetos perdidos llegan a las dependencias de la Policía Municipal cada año. Los agentes recogen todo tipo de enseres personales, desde carteras y relojes hasta cochecitos de bebé, que se acumulan a la espera de ser reclamados. «Una vez nos llegaron unos uniformes del ejército ruso», comenta un agente.

Hacer entrega a los ayuntamientos de las posesiones personales encontradas es una obligación de la ciudadanía, según recoge el Código Civil. De hecho, la norma estipula que el alcalde debe comunicarlo a los vecinos durante dos domingos a la salida de la misa, lo que demuestra que la regulación de las propiedades perdidas viene de lejos.

En la actualidad, en Pontevedra la única oficina de objetos perdidos está en las instalaciones de la Policía Municipal. Los propios agentes recogen la mayoría, aunque los ciudadanos pueden entregarlos de forma directa. Los enseres que recogen los efectivos de la Policía Nacional o los operarios de limpieza también se derivan a sus dependencias.

PROCESO

A partir de ahí, se recogen los datos de la persona que entregó el elemento extraviado (tras dos años y un día, si no aparece su legítimo dueño puede reclamar su propiedad) y se procede a su clasificación. Existen dos tipos de objetos perdidos: los identificados y los no identificados. Los primeros tienen datos que permiten saber a quién pertenecen: su nombre, su número de teléfono... «Podemos llamar hasta a su peluquería para ponernos en contacto con la persona», explica el portavoz de la Policía Local, Manolo Omil.

A aquellos propietarios con los que no se pueda contactar telefónicamente se les envía una carta, que contiene incluso un apartado para dar autorización a otra persona que pueda recogerlo en su nombre. «El objetivo es causar la menor molestia posible». Por eso, si la persona vive en otra comunidad se le pregunta incluso por qué vía quiere recibir la pertenencia (corriendo ella misma con los gastos).

En los objetos identificados el porcentaje de recuperación es muy alto, rondando el 80%. No ocurre lo mismo con los enseres que no ofrecen ninguna pista sobre su dueño. En el caso de las llaves, por ejemplo, es frecuente que quien las encuentra decida quedarse con el llavero, por lo que cualquier posible descripción del mismo es inútil. Por este motivo, para los objetos no identificados lo mejor es que el propio afectado se acerque a las dependencias de la Policía Local, situadas al lado del Pazo da Cultura.

«Cuando se pierde, por ejemplo, un reloj, no vale con decir es éste. Primero hay que decir cuándo se perdió, en qué circunstancias y las características del mismo. Con los móviles pasa más o menos lo mismo, la persona tiene que encenderlo con su PIN delante de nosotros», cuenta Omil. De esta forma se aseguran de que ninguna pertenencia extraviada llegue a manos ajenas.

NO RECLAMADOS

En el año 2012 los efectivos de la Policía Local recogieron 1107 objetos, de los que se devolvieron 602 y se guardan todavía 213. ¿Qué pasó con los demás? Después del plazo de dos años, válido para todo tipo de objetos, se procede a su destrucción. Algunos documentos, como los DNI, deben llevarse a la Policía Nacional para su eliminación, y los que sean de valor, como el dinero, pasan a la Tesorería municipal. El resto simplemente se tiran o se llevan a organizaciones como Cáritas.

«Llegamos a tener hasta bolsas de pescado que alguien olvida. Lógicamente ahí no esperamos: los bienes perecederos se dan a alguna ONG», comenta el portavoz Manolo Omil.

Documentación y billeteras siguen siendo lo que los pontevedreses más pierden de vista. El año pasado se devolvieron a sus correspondientes dueños 259 carteras, mientras que 45 se encuentran todavía en el depósito de la Policía Local, esperando que sus propietarios decidan reclamarlas.

Móviles, relojes y llaves Difícil identificación

Reclamar un objeto que no ofrece pistas sobre su propietario es difícil: hay que dar una descripción del artículo y de las circunstancias en que se perdió. Curiosamente, los móviles encontrados suelen ser modelos antiguos.

Pérdidas curiosasTodo tipo de propiedades

Los pontevedreses pierden a diario todo tipo de enseres. Entre las curiosidades que se encuentran en este momento en el almacén destinado a acumular objetos perdidos se encuentra una bicicleta y el carrito de un bebé, que todavía no han sido reclamados.

Carteristas: Diferencia entre pérdida y robo

Las carteras que se pierden suelen encontrarse, a diferencia de las robadas. Los carteristas prefieren deshacerse rápidamente de la cartera y quedarse solo con el dinero, del que no puede discutirse su propiedad.

En el caso de las carteras que se tiran en cualquier esquina, los operarios de limpieza de las vías públicas suelen encontrarlas y llevarlas a la Policía Local. El problema es que los carteristas suelen preferir los contenedores. «Hoy en día su vaciado ya no necesita la mano humana, por eso es muy difícil recuperar una cartera tras un robo». En cualquier caso es importante proceder a la cancelación inmediata de las tarjetas de crédito si se echan en falta.

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