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El 30 % de los parados de Pontevedra supera los 50 años de edad

Asamblea de la plantilla de Construcciones Crespo. rafa fariña
Asamblea de la plantilla de Construcciones Crespo. rafa fariña

La obtención de un puesto de trabajo se ha convertido en una tarea ardua para casi cualquiera. A estas alturas de la historia poco importa la experiencia laboral, la disposición, la formación o la especialización en materias de unos pocos. Incluso los ‘enchufes’ que antes engrosaban las plantillas a golpe de ‘dedazo’ han perdido fuelle.

La eficiencia ha quedado postergada en favor de la economía, del trabajo barato, hasta tal punto que la veteranía se ha convertido en un grado molesto para los más expertos del escenario laboral.

En Pontevedra el 30% de los 7.765 desempleados contabilizados el pasado mes de agosto tienen más de 50 ‘primaveras’ y, sin duda, representan un colectivo con amplias dificultades para reingresar en el grupo de la población ocupada.

Se trata de 2.320 personas (1.186 hombres y 1.134 mujeres) que se han visto en la calle por diferentes circunstancias y que, por mucho que se hayan dejado la piel en su empleo, se han topado con la ola devastadora de la crisis. Algunos han sido despedidos por la quiebra de su empresa, otros han sido sustituidos por mano de obra de saldo y unos cuantos se han visto obligados a cerrar su propio negocio. Todo ello con el agravante de las cargas personales y económicas que suele reflejar esta parte de la población, con hijos o familiares a su cargo, hipotecas y todos los gastos que van parejos a un mínimo de independencia.

Por sectores, el área de la construcción es la que reúne a un mayor número de parados ‘veteranos’. Tanto es así, que dos de cada diez desempleados con más de 50 años pertenecen al sector de la construcción, todavía aquejado por la explosión de la burbuja inmobiliaria.

En Pontevedra hay 454 personas en esta situación (419 hombres y 35 mujeres) y todo hace presagiar que su reinserción en el mercado laboral será difícil. El sector no solo está paralizado, sino que está perdiendo peso conforme avanzan los días. Desde 2007 han echado el cierre el 50% de las empresas de la construcción que albergaba el municipio y no hay visos de que cambie la tendencia.

La última constructora en caer ha sido Construcciones Crespo, cuya plantilla estaba integrada por 90 trabajadores con una media de edad de 50 años y un promedio de antigüedad de 20. Los sindicatos y los propios afectados suplicaron a las administraciones algún tipo de medida para prolongar la existencia de la firma, conocedores de las dificultades de encontrar trabajo cuando uno es demasiado joven para jubilarse y algo maduro para reciclarse. Desgraciadamente, ninguno de los intentos surtió efecto.

Otros sectores

El comercio es el segundo sector que reúne a un mayor número de desocupados con más de 50 años, concretamente a 306, equivalentes al 13% de desocupados con esa edad. En la ciudad subsisten 864 comercios, que conforman el principal motor económico de la ciudad en la esfera privada. Sin embargo, muchos se han quedado por el camino (un 22% desde 2006) y se han ido a pique con los trabajadores que les dedicaron media vida.

La industria manufacturera aparece en el siguiente puesto del ranking con 267 parados con más de 50 años. El sector tampoco ha logrado huir de la crisis y ha sufrido pérdidas de empresas importantes en la comarca. Entre ellas, destaca el cierre de la fábrica de tableros de madera Tafisa, cuya plantilla reúne a unos 60 trabajadores con una media de edad bastante elevada.

La hostelería continúa la clasificación con 204 desocupados nacidos con anterioridad al 1964, incluidos camareros y cocineros artífices de algunas de las recetas más afamadas en la ciudad. La recesión del consumo engulló todo tipo de negocios, tradicionales y pintorescos, trasladando a las oficinas del Inem a un buen número de profesionales gastronómicos.

La lista continúa con el sector administrativo (149 parados con más de 50 años), la Administración pública (124), distintas actividades profesionales, científicas y técnicas (115), transporte (88) y sanidad (81). Les siguen la educación (54) la agricultura (52), las actividades financieras y de seguros (48), actividades artísticas (46), tareas del hogar (41), comunicaciones (34) y actividades inmobiliarias (5).

Otros 177 (un 7,6% del total) han corrido peor suerte y ni siquiera ha tenido la oportunidad de desempeñar un puesto de trabajo. Todos ellos están inscritos en las oficinas del Inem de la calle Eduardo Pondal en la categoría de ‘sin empleo anterior’.

Solo el 9% de los contratos de 2014 emplearon a mayores de 50

Las dificultades que se encuentran los parados de mayor edad para regresar al mercado laboral están perfectamente reflejadas en las estadísticas de contratación de 2014. De los 17.426 contratos firmados entre enero y agosto, tan solo el 9,3% (1.623) se suscribieron para emplear a personas con más de 50 años. La franja de edad más contratada sigue siendo la de entre 25 y 34 años, en la que las empresas se pueden beneficiar de los contratos en prácticas y las bonificaciones para primeros empleos.

La mitad, temporales

En cuanto a la tipología contractual, la temporalidad sigue al alza en detrimento del empleo fijo, algo que afecta tanto a mayores como a jóvenes. De los 266 contratos suscritos el pasado mes de agosto por mayores de 50, la mitad fueron temporales y el 33,5 % temporales a tiempo parcial, la categoría más parecida a los conocidos como ‘mini jobs’. Tan solo el 5,6% de los empleos conseguidos por esta parte de la población fueron indefinidos.

El 30 % de los parados de Pontevedra supera los 50 años de edad
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