El colectivo Vapolorío considera que el río de Os Gafos está limpio

El trabajo de limpieza del río de Os Gafos realizado por el colectivo ecologista Vaipolorío ha dado sus frutos. Su presidente, Gonzalo Sancho, apunta que con las labores desarrolladas durante los domingos del mes de julio el río está limpio. ''Ó final da xornada fixemos un repaso para botar un vistazo e vimos que está bastante limpo''. Aunque Gonzalo Sancho sabe también que es algo provisional. Tarde o temprano las lluvias o el comportamiento incívico de algunos ciudadanos acabarán por arrastrar nuevamente basuras hasta su cauce que, probablemente, permanecerán en él hasta que alguno de los grupos de limpieza organizados por el colectivo pase por la zona.

Gracias a este buen estado del río el colectivo da por finalizada la campaña de 2011 y, el próximo domingo día 7, será la última jornada de limpieza. Si bien todavía no está definido cual será el tramo a limpiar, el presidente del colectivo apunta que será por alguno de los afluentes y destaca que podría ser Pintos o Pombal (en este último actuaron en la tercera jornada de limpieza obteniendo importantes resultados). ''Decidirémolo ó longo da semana'', explicó. De todos modos, Sancho anuncia que será una jornada un poco más ligera por lo que participarán sólo los miembros del colectivo ''e tampouco irán todos''.

Por tanto, se puede decir que la de ayer fue la última jornada de limpieza en profundidad del río de Os Gafos. Como los domingos precedentes, la estación de autobuses fue el punto en el que los participantes en la limpieza del río se encontraron. A las diez comenzó la jornada de limpieza que transcurrió en el tramo que va desde la calle Alcalde Hevia hasta la Estación de Autobuses.

Una zona en la que no habían actuado en los últimos años como forma de protesta porque las aguas fecales vertían hacia él.

400 Kilos

La jornada se saldó con la recogida una gran cantidad de basura que los responsables del colectivo cifran en cuatrocientos kilos aproximadamente. Un número que asombró al colectivo, sobre todo, por las características del material encontrado: defensas de coches o hierros oxidados se ocultaban en el fondo del río. Unos objetos que, a juicio de Gonzalo Sancho, ''tiñan pinta de levar allí bastante tempo''. El presidente del colectivo explica que ''foi unha sorpresa encontrar nun tramo da zona urbana este tipo de materiais e non só plásticos ou refugallos de obra, que é o máis habitual. Nós pensábamos que xa non estarían alí''.

En esta jornada, la quinta de la campaña de limpieza de 2011, los miembros de Vaipolorío contaron, al igual que el domingo anterior, con la colaboración de un grupo de internos de la prisión de A Lama. En esta ocasión fueron siete internos que, acompañados de dos monitores, colaboraron en la recogida. El presidente de Vaiopolorío quiso destacar especialmente la colaboración de los dos monitores. Según dijo, los monitores ofrecieron su ayuda y participaron en las tareas de limpieza como todos los demás a diferencia de otras veces, en las que solo ejercen la labor de vigilancia.

Estas nueve personas llegadas de A Lama se sumaron a tres miembros de Vaipolorío y formaron uno de los grupos de trabajo. El otro estaba formado en exclusiva por diez componentes del colectivo ecologista. El motivo de esta separación en dos grupos responde a que, de este modo, se realizan las tareas de limpieza con una mayor efectividad, tal y como se viene comprobando en las últimas semanas.

El domingo anterior, otro grupo de internos de A Lama a punto de terminar su condena participaron en estas tareas de limpieza. Gonzalo Sancho explica que es una colaboración que comenzó hace diez años y que, dado los buenos resultados para ambas partes, se ha venido repitiendo desde entonces. Esta actividad permite a los internos pasar un día fuera de las paredes del centro penitenciario y contribuye de forma positiva en el camino de la reinserción de estas personas.

La colaboración externa con Vaipolorío procede de otros colectivos también. En la tercera jornada de limpieza de este año, un grupo de quince jóvenes de la Asociación Juan XXIII contribuyeron con su trabajo a la limpieza de O Pombal, un afluente del río de Os Gafos.


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