El náufrago desaparecido en la ría lleva dos años en búsqueda y captura

Embarcación en la navegaban los tres hombres
photo_camera Embarcación en la navegaban los tres hombres

Salvamento Marítimo y la Guardia Civil retomarán esta mañana la búsqueda por toda la Ría de Pontevedra del hombre que en la noche del sábado supuestamente cayó de una embarcación de recreo a la altura de la Illa de Tambo cuando viajaba acompañado de dos amigos.

El individuo no es sólo un desaparecido, también es un delincuente buscado por la Justicia por no regresar a la cárcel de A Lama después de un permiso penitenciario. La identidad del desaparecido no está confirmada al cien por cien (no lo estará hasta que el dispositivo de búsqueda lo localice), pero todas las fuentes consultadas aseguran que se trata de Sergio Carabelos López, un vecino de la parroquia pontevedresa de Salcedo de 46 años que en los últimos meses tenía fijada su residencia en Portonovo.

Allí, supuestamente, se escondía de las fuerzas de seguridad que le buscaban por orden judicial desde junio de 2007. Los dos vecinos de Sanxenxo y Cambados que viajaban con él en la embarcación cuando desapareció en el mar no se explicaban su extraña desaparición ni facilitaron a los investigadores de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Pontevedra información exacta sobre su persona, pero sí les dijeron su nombre y que residía en una vivienda alquilada a nombre de una amiga en el polémico edificio Boavista de Sanxenxo. Gracias a esta información, los agentes le pusieron cara al desaparecido.

Sergio Carabelos López tiene en vigor tres requisitorias judiciales de búsqueda y detención y cuenta con numerosos antecedentes policiales y penales por robo, tráfico de drogas, contrabando o falsificación de documentos por los que entró por primera vez en prisión en 1986. En junio de 2007, cuando causó baja en A Lama, cumplía condena por secuestro.

En las dos últimas décadas, el hombre se convirtió en un habitual de las comisarías y juzgados y protagonizó acontecimientos tan destacados de la historia pontevedresa como los últimos motines de presos en la ya desaparecida cárcel de A Parda. Los vecinos del lugar de Cancela, en la parroquia de Salcedo, conocen este amplio historial delictivo y aseguran que en los veinte últimos años residió en la vivienda familiar «como mucho un mes», fundamentalmente, durante los períodos de permisos penitenciarios de los que empezó a beneficiarse por un buen comportamiento en prisión en los últimos tiempos.

En casa en enero

Fuentes vecinales aseguran que la última vez que se dejó ver por el lugar no queda tan lejos, se remonta a principios de este año 2009, cuando «chegou cunha moza nun coche negro, estaba moi delgado, mesmo non parecía el». Añaden que ya se había hecho habitual que acudiesen a la vivienda familiar tanto las Fuerzas de Seguridad como personal judicial.

Mientras continúa su búsqueda, la Guardia Civil mantiene abierta una investigación en la que ya han interrogado al vecino de Sanxenxo de 45 años Pedro Prieto Diaz y al cambadés de 33 Jesús Fernández Touriño, los dos individuos que le acompañaban en el barco y que, tras prestar declaración, fueron enviados a sus casas.

Pedro Prieto Díaz es muy conocido en Portonovo, ya que sus padres son los propietarios del polémico edificio Boavista, pendiente de derribo. De hecho, por este expediente urbanístico fue detenido en 2008 por negarse a paralizar una obra ilegal en el inmueble. Además, en el momento de su arresto se le imputó un nuevo delito, usurpación de identidad. Pedro Prieto se encontraba ayer en el Boavista. Al mediodía cogió el teléfono, pero rehusó hacer declaraciones sobre lo sucedido.

El test de alcoholemia de los amigos, positivo

La Benemérita confi rmó ayer que Pedro Prieto Díaz y Jesús Fernández Touriño los amigos que iban en el barco junto a Carabelos dieron positivo en el test de alcoholemia que la Guardia Civil de Tráfico les desarrolló la noche del sábado, cuando llegaron al puerto de Portonovo.

Uno de ellos dio 0,60 miligramos de alcohol por litro de aire expirado y otro 0,75, el triple de la tasa permitida para conducir un coche. En un principio, los dos amigos no querían facilitar datos sobre lo ocurrido, pero finalmente dieron la identidad de su amigo, quien sigue desaparecido.

Condenado a ocho años de cárcel por el secuestro y tortura de José Radío

Sergio Carabelos López, a quien hoy seguirán buscando en la ría de Pontevedra, tiene un extenso historial penal. En agosto de  fue condenado a 8 años de prisión por el secuestro y tortura de José Radío Varela, un delito que llevó a cabo junto a otras dos personas, al parecer, por desaveniencias en relación con un alijo de cocaína de 2.000 kilos.

En marzo de 2001, Carabelos López, acompañado de otros dos jóvenes, acudieron al club Pigalle, situado en el lugar de A Goulla (Meis), en busca de la víctima. Al percatarse de la presencia de los acusados y de sus intenciones, Radío quiso huir por una ventana de este club, siendo interceptado en el garaje.

Inmediatamente, y tras golpearle, le obligaron a subirse a un vehículo, trasladándole a un chalet de Ribadumia, donde residía habitualmente junto a su primo, uno de los otros dos condenados en este caso. Una vez en esta casa, Radío fue introducido en el sótano donde se le torturó brutalmente.

Le llegaron a causar un corte entre dos dedos y le aplicaron descargas eléctricas, al tiempo que le tiraban encima cubos de agua. En un descuido de sus captores, Radío consiguió escapar. Durante el trayecto, y hasta llegar a su casa, a varios kilómetros del chalet donde tuvo lugar el secuestro, arrastró una cadena de hierro de tres metros que todavía tenía atada al cuello.

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