La red que introducía droga a través de los puertos de Marín y Vigo niega los hechos

PONTEVEDRA. Los cinco acusados de formar parte de una red que trató de introducir cocaína desde Colombia a través del puerto de Vigo en 2010 se han declarado hoy inocentes en el juicio celebrado en la Audiencia de Pontevedra.

Cuatro de los cinco implicados utilizaron la fórmula "en esas condiciones, no", al referirse a su culpabilidad o inocencia excepto uno de ellos, que se declaró inocente a todos los efectos.

El interrogatorio del fiscal consistió en mencionar las transcripciones de las conversaciones telefónicas que sostienen su tesis, que relata que los cinco colaboraron en mayor o menor grado para organizar la llegada de un contenedor de plátanos con cocaína oculta.

La droga fue encontrada tras tres registros porque la mercancía no eran los esperados plátanos machos para freír, sino los de consumo habitual en España, que requieren permisos extra.

El principal acusado, A.M.G., para el que el fiscal pedía 20 años de prisión, indicó que solo ayudó puntualmente "por necesidad", pero dijo desconocer todos los detalles incriminatorios, incluidos los numerosos teléfonos móviles y el revólver encontrados en su domicilio.

De igual manera se expresaron los otros cuatro procesados, para los que la pena solicitada es de 16 años de prisión, incluido un ciudadano colombiano que, respecto a las fotografías de un encuentro en Pontevedra con otro de los encausados, justificó que era solo un transeúnte al que le había preguntado la hora.

Quien con más vehemencia defendió su inocencia fue J.G.D.G., colombiano nacionalizado español, que insistió en que solo contactaron con él para conducir un camión, frente a la tesis de la fiscalía de que había venido de Madrid siguiendo órdenes de Colombia para traer un certificado necesario para trasladar la carga desde Vigo a otra localización.

J.R.R.D. admitió, por su parte, que había cedido una empresa de la que era propietario para que sirviese de tapadera a la operación, algo que hizo, según explicó, porque estaba "muy agobiado y ahogado" por las estrecheces económicas que atravesaba su empresa de construcción y desguaces.

Este acusado admitió que se había equivocado y relató que había pensado en suicidarse, pero negó estar vinculado a ninguna organización ni seguir órdenes de nadie, si bien concedió que había entablado contactos para el traslado del contenedor de Vigo a otro lugar.

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