Los positivos por alcoholemia descienden pese a aumentar los controles policiales

La Policía Local de Pontevedra realizando un control estático en el casco urbano de la ciudad. javier cervera
photo_camera La Policía Local de Pontevedra realizando un control estático en el casco urbano de la ciudad. javier cervera

Parece que la constante labor institucional de concienciación dirigida a conductores para que no utilicen sus vehículos si han consumido alcohol va por el buen camino, a tenor de los datos suministrados por la Policía Local de Pontevedra sobre controles de alcoholemia en el casco urbano de la ciudad.

Así, en los primeros ocho meses de este año (del uno de enero al 20 de agosto, más concretamente), se realizaron en el término municipal 93 controles de alcoholemia, y por ellos pasaron 6702 conductores. Entre estos solo 66 dieron positivo, lo que supone un 0,98 % del total. En relación con el mismo período del año pasado, se han realizado 1746 pruebas más pero se han registrado 29 positivos menos: el porcentaje de conductores apercibidos por conducir bajo los efectos del alcohol se ha reducido prácticamente a la mitad. Concretamente, se ha pasado del 1,91 % de positivos al ya citado 0,98 %, todo un síntoma de que los ciudadanos están cada vez más concienciados y de que los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado siguen aumentando la presión sobre todos aquellos que ponen en peligro sus vidas y las de los demás al conducir con elevadas tasas de alcoholemia.

Esto confirma la tendencia de los últimos años, ya que desde 2006 se ha reducido el porcentaje de conductores que dan positivo en las pruebas desde casi un 5 % a menos de un 1 %, a pesar del aumento de controles y pruebas por control. Como ejemplo, en 2006 se realizaron 45 controles en Pontevedra, con un total de 1353 pruebas y 64 positivos. En otras palabras, un 4,9 % de los conductores superaron el límite establecido. El año pasado, en 147 controles se efectuaron 7710 pruebas y ‘solo’ 143 dieron positivo: un 1,85 %. De estos datos también se deduce que el número de pruebas por control ha aumentado, pasando de los 30 test por control policial en 2006 hasta más de 52 en 2013.

Tras un positivo en un control policial pueden pasar dos cosas. La primera es que se supere la tasa máxima permitida para la conducción (establecida en 0,25 miligramos por litro de aire espirado o 0,5 gramos por litro en sangre para conductores no noveles) pero no se llegue a la constitutiva de delito, y pueda por tanto tramitarse la denuncia como una simple infracción administrativa, penada con hasta 500 euros de multa y pérdida de puntos de carné en función de la tasa registrada.

El segundo escenario es más grave, y consiste en superar los 0,60 miligramos por litro de aire espirado o los 1,2 gramos por litro en sangre, o que los agentes aprecien síntomas evidentes de que se circula bajo los efectos del alcohol. Esta última infracción se tramita como delito, penado con prisión de 3 a 6 meses o multa de 6 a 12 meses o con trabajos en beneficio de la comunidad de 31 a 90 días, y en cualquier caso privación del derecho a conducir vehículos a motor y ciclomotores por tiempo superior a uno y hasta cuatro años. Se tramitan mediante el procedimiento rápido, y si el acusado acepta los hechos, la condena impuesta por el juez se reduce a un tercio.

El número de sanciones administrativas impuestas en Pontevedra ciudad en 2013 asciende a 109, y los conductores denunciados por un delito contra la seguridad vial en el mismo período fueron 34.

Pese a que los datos anteriores se refieren a alcoholemias, hay otro supuesto por el que se puede imputar un delito contra la seguridad vial: conducir bajo el efecto de las drogas. Estos controles son bastante caros, por lo que solamente se realizan si el control de alcoholemia es negativo y se tienen sospechas fundadas de que se han ingerido sustancias estupefacientes. Precisamente por esto el índice de positivos en las pruebas de drogas es tan alto: en casi todos los casos es bastante evidente que el conductor se encuentra bajo los efectos de alguna droga.

Las sustancias más habituales detectadas en los positivos son el THC (tetrahidrocannabinol, más conocido como cannabis), y la cocaína. Además, en algunos casos el positivo es múltiple.

En 2013 se realizaron 55 pruebas de drogas, de las cuales 37 fueron positivas: un 67,3 %. De las 55 pruebas realizadas, 54 lo fueron debido a un control preventivo (o infracción) y solo una por accidente vial, que además resultó ser un positivo.

MÁS DELITOS

No todos los conductores a los que se les impone alguna sanción son apercibidos debido a alcoholemias o drogas. De hecho, la Policía Local de Pontevedra instruyó el año pasado 171 delitos contra la seguridad vial, de los cuales 64 no se corresponden con esta tipología. En otras palabras, un 63 % de los delitos contra la seguridad vial se deben a la conducción bajo los efectos del alcohol o sustancias estupefacientes.

Otros delitos contra la seguridad vial no incluidos en alcoholemias o drogas son carecer de permiso de conducir (bien sea por decisión judicial, por pérdida total de puntos o por no haberlo obtenido nunca), negarse a realizar la prueba de alcoholemia y conducir de forma temeraria. El más habitual es conducir sin carné (54 casos), seguido de la negativa a someterse a las pruebas (seis casos) y conducir temerariamente (un caso).

Tampoco es raro que concurran varias infracciones penales en un mismo individuo. La Policía Local tramitó el año pasado casos como conducir ebrio y sin carné, sin permiso y negarse a soplar, o incluso los tres a la vez.

El perfil del delincuente vial es el de un hombre (casi el 98 % de los imputados lo eran) de entre 30 y 34 años que circula el fin de semana entre las doce de la noche y las ocho de la mañana. Sorprendemente, los más jóvenes (entre 15 y 19 años) son los que menos delincuencia vial registraron el año pasado: un 1,8 % de los delitos cometidos, por debajo incluso de los mayores de 60 años, con un índice del 6,1 %.

Los ciclistas no están exentos de los controles

Una leyenda urbana afirma que los ciclistas no pueden someterse a controles de alcoholemia. Nada más lejos de la realidad, ya que un ciclista no deja de ser el conductor de un vehículo, aunque no tenga motor. Por tanto, sí está obligado a someterse a las pruebas de detección alcohólica y drogas en los cuatro supuestos que contempla la norma, es decir, cuando se encuentre implicado en un siniestro vial, se le observen síntomas evidentes, cuando sea denunciado por cometer alguna infracción a la Ley de Tráfico o con ocasión de pasar por un control preventivo de alcoholemia o drogas.

No se le podrán sustraer puntos del carné de conducir, pero sí se le pueden imponer sanciones económicas.

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