«Sonia quería separarse. Se la notaba triste y había algo que no contaba»

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PONTEVEDRA. Sonia Iglesias tenía intención de separarse de Julio Araújo casi un año antes de su desaparación. Esa es al menos la versión que ayer ratificó ante la magistrada del Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra la mujer que por aquel entonces presidía la Asociación de Mujeres Maltratadas Luz. Como ya había constatado en su día a la Policía Nacional, la testigo aseguró que la joven se reunió con ella en una cafetería del centro de la ciudad para pedirle información sobre el procedimiento para separarse. «Se la notaba triste y había algo que no contaba», apuntó.

La antigua presidenta del colectivo Luz inició su comparecencia en el edificio judicial de A Parda en torno a las 11.15 horas. En su interrogatorio, que se prolongó durante más de media hora, estuvieron presentes, además de la jueza especializada en violencia de género, el fiscal Juan Carlos Aladro, la letrada de la familia, Isabel Martínez, y el abogado de la defensa, Jesús Santaló.

En su declaración, la mujer señaló que Sonia se puso en contacto con ella entre finales de noviembre y principios de diciembre de 2009 (entre ocho y nueve meses antes de desaparecer) con la intención de concertar una reunión. Tal y como relató, en dicho encuentro la chica le transmitió su intención de separarse de su pareja y lo único que quería era que le aconsejara acerca del proceso. «No la había visto nunca antes. Yo no compro en ese comercio (Sonia trabajaba en una tienda de ropa de Benito Corbal) y no la conocía de nada. Después, la vi en los carteles y me di cuenta de que se trataba de esa persona», apuntó.

La exportavoz de la asociación Luz explicó que la joven desaparecida había obtenido su teléfono a través de otra persona que le había hablado de la publicidad que repartía el colectivo. Con la finalidad de que la conversación no fuese tan fría, decidieron citarse en la cafetería Café Supremo.

Aunque en el encuentro que mantuvieron Sonia no le insinuó que tuviese ningún temor y tampoco le dijo «en ningún momento» que Julio Araújo la maltrataba, la testigo afirmó que la chica transmitía «mucha tristeza». «Su intención era la de separarse y yo le dije que, si no tenía los suficientes medios, se podía adoptar la vía de un abogado de oficio y que yo misma le buscaba un letrado más económico», subrayó.

Frustración

La entonces presidenta del colectivo Luz no volvió a saber nada más de Sonia Iglesias hasta que, en agosto de 2010, se enteró de que había desaparecido, algo que le provocó «mucha pena» y que la dejó «un poco frustrada, pensando si podría haber investigado más». La mujer matizó que «cuando alguien busca hablar con otra persona es que tiene algo dentro, alguna tristeza».

La comparecencia de esta testigo se enmarca en las diligencias solicitadas por la Fiscalía y la letrada de la familia con la finalidad de lograr dar un giro al caso. Para la jornada de ayer también estaba prevista la declaración de una joven del círculo de amistades de Sonia Iglesias (una compañera de trabajo que entonces mantenía una relación con el hijo de Julio Araújo), pero una confusión en la notificación ha retrasado su testimonio hasta este jueves.

Tanto estos testimonios como los de otras dos empleadas de la tienda en la que trabajaba Sonia fueron requeridos por el fiscal y la abogada de la familia con la intención de poner de manifiesto la situación de deterioro que sufría la relación sentimental de la desaparecida y su propósito de separarse de Julio Araújo. En anteriores sesiones, la magistrada titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra también interrogó al zapatero que atendió a la joven poco antes de su desaparición, el hombre que encontró su cartera ese mismo día en el poblado chabolista de O Vao, la hermana y un primo de Julio Araújo, y la madre y la hermana de Sonia, Carmen Eirín y Mari Carmen Iglesias.

No al georradar

A pesar de haber admitido al grueso de los testigos que solicitaba la acusación, la jueza especializada en violencia de género no autorizó otras dos peticiones realizadas por la letrada de la familia: la utilización de un georradar para ‘peinar’ el monte Castrove y el análisis de un revólver propiedad de Julio Araújo.

Por su parte, el abogado de la defensa también estaba interesado en que se escuchase la declaración de la mujer que aseguró haber visto a Sonia Iglesias por la calle de La Oliva poco antes de que desapareciese, un testimonio que no se ha producido.

El jueves testificará Julio Araújo

El caso Sonia volverá a la sala de comparecencias del Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra este jueves por la mañana. Para esta jornada está previsto que preste declaración por segunda vez a Julio Araújo. La expareja sentimental de la joven desaparecida ya testificó en el edificio judicial de A Parda en julio de 2012, siendo imputado entonces en la causa por un supuesto delito de detención ilegal.

No obstante, el caso permaneció varios meses sin que se abriesen nuevas diligencias, hasta que a finales de este año la jueza decidió darle un nuevo impulso y llamar a declarar a diversos testigos. Hasta la fecha, las declaraciones no han permitido arrojar luz sobre los acontecimientos que rodearon a la desaparción de Sonia, ya que casi todas reiteran lo que en su día se transmitió a la Policía Nacional.

El jueves por la mañana también será interrogada por la magistrada del Juzgado de Instrucción número 3 de Pontevedra una excompañera de trabajo de la joven desaparecida que estaba vinculada con su círculo de amistades.

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