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Supuestas víctimas de una red de prostitución detallan todas sus penurias

José Vilar, Plácido Viana y Uilda da Souza, acusados de entretejer una red dedicada a la inmigración y a la prostitución ilegal asentada en la comarca del Deza, se encontraron en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra con los testimonios que pueden hacer que terminen con sus huesos en la cárcel por una larga temporada. La declaración de las tres testigos protegidas sirvió para que, a preguntas de la fiscal y de la letrada de la acusación particular, el tribunal tuviese una versión de los hechos diametralmente opuesta a la que habían manifestado el martes los encausados.

Así, la primera de ellas indicó que «tenía problemas económicos en Brasil y una chica me dijo que tenía contactos en España. Me prometieron 500 euros por noche y me enviaron a una agencia para recoger el billete. Llegué a Santiago. Me recogieron en el aeropuerto y me llevaron directamente al club», dijo.

«Allí Vilar me dijo que tenía que pagar 3.000 euros. Al principio no teníamos dinero ni para comprar compresas. Todo se lo quedaban ellos. Plácido lo apuntaba en una libreta. Uilda nos humillaba, era insoportable. Nos sacaba fotos y nos grababa para amenazarnos con enviarlo a nuestra familia. Vilar me gritaba y me amenazaba con entregarme a la Policía para que me echaran del país».

«Hasta que no pagué todo no descansé ningún día, durante 4 o 5 meses. Después me ponían multas para seguir cobrándome. Me decían que si había una inspección tenía que decir que había venido por mi cuenta».

Sobre el sistema de multas que supuestamente existía en el club Cisne (así se llama el local de Agolada en el que sucedieron los hechos), la testigo dijo que Vilar y Plácido le decían que «si tienes la regla tienes que follar igual, si no lo haces tienes que pagar una multa». Por último, añadió que Uilda y María (que no pudo ser localizada) traían a otras mujeres desde Brasil.

La segunda testigo protegida suscribió lo dicho por la primera y añadió que «de los 40 o 50 euros que se cobraba por servicio, al principio no veíamos nada». Desveló, además, que fue forzada por un cliente y herida en la vagina, pero que no le llevaron al médico. Detalló, además, que alguno de los acusados sí llegó a efectuar agresiones físicas.

Sobre Uilda explicó que «era una prostituta que ejercía un gran poder sobre el resto de las chicas a través de amenazas, humillaciones y vigilancias», e indicó que ella y la citada María reclutaban a otras mujeres con problemas económicos en su país de origen, Brasil.

La Fiscalía mantuvo su petición de 57 años de cárcel para los tres acusados.

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