Teatro para sanar el alma

Buena parte de los integrantes del aula del teatro, junto a Xosé Esperante, en la plaza de Barcelos. Gonzalo García
photo_camera Buena parte de los integrantes del aula del teatro, junto a Xosé Esperante, en la plaza de Barcelos. Gonzalo García

el mejor tratamiento no siempre son las pastillas. La cura no tiene porqué llegar a través del diván de un psicólogo. Hay remedios sin efectos secundarios que suben el ánimo y alegran el alma. La cultura y la amistad son algunos de ellos. En este caso la ‘medicación’ empezó casi de casualidad. Varios cursillos de iniciación al teatro en el Centro de Información á Muller de Pontevedra (CIM) derivaron en un aula de teatro y en una obra, ‘Ramón, Ramón’, que abarrotó el Principal el pasado 30 de noviembre y que disparó la emoción encima de las tablas y el patio de butacas.

Casi ninguno de los miembros de esta ‘troupe’...

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