Un narcotransporte de cocaína 'made in Rías Baixas'

Tres de los acusados que viajaban a bordo del Riptide. GONZALO GARCÍA
photo_camera Tres de los acusados que viajaban a bordo del Riptide. GONZALO GARCÍA

Cuestión de contactos. Así se fraguaron siempre los grandes transportes de cocaína entre Sudamérica y las Rías Baixas, así sigue siendo y así continuará en adelante. Ello es así a pesar de la excelente labor de los cuerpos especiales que luchan contra el crimen organizado desde Pontevedra, que en ocasiones obtienen éxitos como la operación Albatros, que ya está en la Audiencia Provincial. Varias reuniones, tal vez viajes al otro lado del charco (en este caso a Venezuela) para sellar el acuerdo. Búsqueda de una tripulación, casi siempre integrada por personas de países asiáticos, para hacer el trabajo sucio. Reclutamiento de socios, comisionistas, para aportar los medios navales necesarios, por una parte, y para el transbordo de la droga a una segunda embarcación y su traslado a tierra, por otra. Elección de unas coordenadas para el contacto en altamar, recepción del enlace sudamericano y, por último, el alijo.

Ese fue el modus operandi que quiso poner en práctica una organización criminal supuestamente liderada por tres personas bien conocidas por la Policía: el vilagarciano Marcos Vigo, de quien siempre sospecharon pero al que nunca antes habían podido arrestar por narcotráfico (sí por otros delitos); el vilanovés José Luis Viñas Morgade, ‘Manzanita’, con un amplio historial en el lucrativo negocio desde el siglo pasado, y Antonio Carballa Magdalena, que no precisa presentación en Pontevedra tras sus últimas y no muy afortunadas apariciones en la Audiencia Provincial, saldadas con sentencias condenatorias.

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