Una red de narcos con base en Pontevedra se enfrenta a penas de 86 años de cárcel

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PONTEVEDRA. El 29 de noviembre de 2010, agentes policiales inspeccionaron de arriba a abajo un contenedor de plátanos procedente de Colombia. Tenían la certeza de que entre la mercancía se ocultaba cocaína (propiedad de una organización del país sudamericano con enlaces en Pontevedra). Sin embargo, no hallaron nada. Casi dos meses después y con el bulto sospechoso todavía en el puerto, la Guardia Civil tuvo constancia de que las personas que estaban siendo investigadas seguían interesadas en aquellos palés. Los colombianos presionaban a los gallegos para que, si fuese necesario, robasen el contenedor cuando la mercancía fuese a ser destruida. El 19 de enero apareció la droga en el interior de seis de las tablas que formaban parte de los 20 palés que soportaban el cargamento de plátanos.

El fiscal Antidroga, Luis Uriarte, explica en su escrito de acusación (en el que solicita penas muy duras para todos los procesados) que «los acusados, en unión a otros a quienes no se ha podido identificar, formaban un grupo organizado cuya única finalidad era la introducción en terriotorio español de cocaína procedente de Colombia». Uriarte añade que «cada uno desempeñaba funciones específicas a través de un sistema de dependencia jerárquica».

El Ministerio Público considera a Alfredo M.G. como el cabecilla de la organización después de constatar que entablaba contactos con diferentes individuos colombianos buscando suministradores para introducir cocaína «por alguno de los puertos de la provincia de Pontevedra utilizando contenedores». El fiscal pide para él 20 años de prisión: doce por narcotráfico, seis por dirección de organización criminal y dos más por tenencia ilícita de armas.

José Ramón D.R.D.C. aportaba, según Uriarte, «la infraestructura empresarial necesaria para hacer posible la operación de comercio internacional en la que camuflaban la cocaína». Contaba para ello con una empresa en Vigo. El fiscal pide para él 16 años y medio de cárcel (doce por narcotráfico y cuatro por participación en organización criminal). Idénticas penas a las solicitadas para José Ramón pide Uriarte para el resto de procesados que, sin embargo, tenían, como se ha dicho, diferentes funciones en la red.

Así, José Manuel C.G.»se encargaba de realizar gestiones para sacar la cocaína de los puertos aprovechando sus contactos en Marín y Vigo. Guillermo T. R. y José Germán D.G. eran los representantes de la rama colombiana de la organización, siendo el primero de ellos quien «ultimaba los detalles con los gallegos cuando la droga llegaba a España» y el segundo el que controlaba, supuestamente, la recepción efectiva de la cocaína.

El contenedor que fue incautado con más de 56 kilos de coca pura fue embarcado, por encargo de Alfredo M. y destinado a la empresa de José Ramón D., en Santa Marta (Colombia) en septiembre de 2010. Antes de la llegada del mismo al puerto de Vigo, Guillermo T. se reunió en Pontevedra con José Manuel C. Tres días antes de la llegada de la droga José Germán D. también viajó a la capital «con la finalidad de ultimar los detalles relativos a la retirada de la droga». Mantuvo contactos con José Manuel C. y con José Ramón. El 29 de noviembre llegaron los palés, pero no se halló nada. Los narcos trataron de desviar los palés hacia Bulgaria (y casi lo logran), pero una segunda inspección lo evitó.

El alijo al completo, una de las tablas con la droga en su interior y el mercante que la transportó. archivo

La Policía se sobrepuso al ingenio de los narcos tras una segunda inspección de los contenedores que parecían estar ‘limpios’

100 millones

El fiscal pide para ellos multas muy elevadas

El fiscal Antidroga, Luis Uriarte, además de las referidas penas de prisión que pide para cada uno de los investigados, solicita multas que suman 100 millones de euros (20 millones para cada uno), lo que supone el cuádruple del valor en el mercado ilícito de la cocaína que consiguieron introducir en España.

En cuanto a los hallazgos colaterales, destacó un revólver Taurus Ultralite de calibre 22 Magnum en perfecto estado de funcionamiento en la casa del supuesto cabecilla.

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