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El 14% de las víctimas de 'bullying' creen que no sirvió de nada contarlo

Un grupo de jóvenes por Pontevedra. DAVID FREIRE
Un grupo de jóvenes por Pontevedra. DAVID FREIRE

Un 52% de los menores de entre 10 y 17 años ha sufrido algún episodio de humillación o violencia

INVISIBLE. Comprobar la dimensión del problema del acoso escolar es imposible debido a la falta de datos que cuantifiquen cuántos casos ocurren a nuestro alrededor y de qué gravedad. No existen registros que lleven la cuenta del número de denuncias o intervenciones en los centros educativos y muchas de las personas que vivieron la realidad del bullying se quejan de que esta es una realidad invisible. O, más bien, invisibilizada. El 2 de mayo se celebró el Día Mundial Contra el Acoso Escolar, una jornada que pretende concienciar sobre la importancia de combatir este problema en las aulas.

Save the Children realizó en 2018 en estudio en el que explicaba que el 14% de las víctimas de acoso escolar declaraban que haber contado a un adulto la situación por la que estaban pasando no les había servido para nada. Del mismo modo, un 29% de los menores que habían presenciado un caso de acoso y lo habían contado (sin ser las víctimas) decían que hacerlo no había cambiado la situación.

Este tipo de resultados ponen la lupa sobre los centros educativos y hacen que los expertos se cuestionen si las cosas se están haciendo bien. En este sentido, la psicóloga especializada en adolescentes Belén Montesa, cuenta que "hay centros que lo están haciendo muy bien, pero también los hay que lo hacen muy mal. Normalmente, en este último caso, los menores acaban cambiándose de colegio o de instituto porque no consiguen resolver el problema".

Según el estudio elaborado por Save the Children, un 52% de losniños y adolescentes e entre 10 y 17 años ha sufrido algún episodio de violencia o humillación. En la mayor parte de los casos (34%) se trataba de burlas por parte de sus compañeros. En el otro extremo, casi uno de cada cuatro menores ha participado en humillaciones a compañeros, como burlarse (11%), pegar (9%) o dejar de hablar (8%) a la víctima. En este sentido, la franja de edad de entre 16 y 17 años es la que confiesa presenciar más casos de acoso. La violencia física se da más entre chicos y la psicológica, entre chicas. Una modalidad de acoso que cada vez está más presente es la del ciberbullying o el abuso y humillaciones a través de las redes sociales. Así, un 7% de los menores ha sufrido ciberacoso en alguna ocasión.

Los expertos indican que no solo hay que adoptar reacciones sancionadoras, sino también reparadoras

En cuanto a las personas que sufren acoso escolar, hay diferentes motivos por los que sus compañeros abusan de ellos. Así, el 64% de las víctimas son humilladas por aspectos como el sobrepeso o el hecho de llevar gafas. Un 47%, de las víctimas tiene problemas físicos y un 42% recibe burlas relacionadas con su orientación sexual, un porcentaje que sube hasta el 51% entre los 16 y los 17 años. Además, sufren también acoso personas de otras razas (41%), con discapacidad (30%) o porque hablan otro idioma (24%). Todas estas realidades pueden solaparse en los casos concretos, de modo que un niño o niña puede reunir varias de estas características. Además el mismo informe explica que el 7% de los colegios no tomaron medidas después de que un niño lo contase.

PROTOCOLO. Pero, ¿qué hay que hacer cuando un menor explica que está sufriendo humillaciones y violencia por parte de sus compañeros? "Lo primero, escucharlo", explica Belén Montesa. Además, es necesario seguir un protocolo de actuación que implica la sensibilización y la formación del profesorado. "Cuando ocurre un caso de este tipo hay que verlo como una oportunidad de aprendizaje para toda la clase, no solo para la víctima y el acosador", cuenta la psicóloga, que apuesta no solo por medidas sancionadoras para el acosador, sino también "reparadoras" con la víctima.

En este sentido, valora positivamente experiencias en las que se implantan tutorías entre iguales para prevenir conflictos en el alumnado antes de llegar a situaciones de acoso más graves. "Hay centros en los que se crea la figura del acompañante, que consiste en que un alumno de un curso superior funcione como protector de los nuevos chicos y chicas más jóvenes que llegan al centro para ayudarles en caso de que tengan algún problema", explica Montesa.

Se trata de crear un sistema de mediación y resolución de conflictos entre iguales para no llegar a una situación más grave. Y es que el bullying puede dejar secuelas. "Depende de las habilidades y la capacidad de resiliencia del menor, pero también de cuánto tiempo estuvo sufriendo esa situación o de la gravedad de las agresiones. Intervenir a tiempo y bien es muy importante", señala Montesa.

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