Cuatro décadas inmortalizando romerías y entroidos

Aquilino Valiño, que lleva recorriendo la geografía gallega cuarenta años, pone a disposición del público una colección que se podrá disfrutar a través de la página web de Fototiendas
Aquilno Valiño. RAFA FARIÑA
photo_camera Aquilino Valiño. RAFA FARIÑA

Lo primero que asegura Aquilino Valiño, nada más saludar, es que él no es un profesional de la fotografía, que esa distinción se la guarda para otros. Para él, la fotografía es un hobby, una afición que, quizás por haberse mantenido siempre pura, no ha perdido fuerza en los más de 40 años que lleva cultivándola.

Una afición que comenzó cuando Aquilino tenía tan solo 19 años. En 1977 dejó su Ponteareas natal para hacer las maletas hacia la ciudad del Lérez. Y allí, su entonces pareja, ahora ya convertida en su mujer, le hizo un regalo al que probablemente nunca supo que le daría tanto uso: una cámara fotográfica, la hermana mayor de las tantas que tuvo después, bajo la que comenzó una colección de fotografías protagonizada por las romerías y entroidos que en la geografía gallega caen con más frecuencia que las gotas de lluvia en un diluvio. Justamente, entre risas, el propio Aquilino reconoce que quizás su mujer no le hubiera regalado la cámara de fotos de saber cómo iba a emplearla: "Como dicen los fotógrafos: la mayoría está separado. Cualquiera nos aguanta. Cuando voy con ella, se queja de que la media hora que iba a ser se hubiera convertido en tres horas".

Para estas expediciones, por mucho que sea ocio, Aquilino tiene sus rituales. Sabe que para conseguir la fotografía deseada es importante conocer la festividad que se va a cubrir: "La primera vez en la romería es para conocer el terreno. La primera, la segunda y la tercera. Hay una que es en Covelo, en la zona de Ourense, que es El Rei do Entroido. ¿Y cuál es la foto? Pues ver a uno de los tíos que le roba la corona al rey. Es algo que tienes que saber de antemano".

Un conocimiento que, además, el propio Aquilino matiza que muchas veces ni siquiera es suficiente para conseguir el resultado deseado: "Aunque estés pendiente, tienes que tener suerte de sacarla en un momento bueno y tienes que estar pendiente de cómo te colocas. En la Coca, en Redondela, por ejemplo en el último baile, uno de los danzantes salta delante de A Gabacha, de la virgen. Y hay que coger al tío en el aire. El primer año te colocas de lado, luego vas cambiando. Es prueba y error".

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Aquilino Valiño

Como es lógico, más de cuatro décadas, con un sinfín de fotografías como prueba, también muestran cómo han cambiado las romerías y entroidos desde que Aquilino empezó a cubrirlas con su cámara: "Las que han subido son las gastronómicas. El tema de los rituales, mientras vaya quedando un poquito de gente en las aldeas, sigue sobreviviendo. Pero su continuidad la veo un poco difícil. Los entroidos sí han ganado porque han visto que también era negocio. Como en un sitio como el triángulo en Verín, Xinzo, Laza".

Un proceso que, por el cambio generacional, considera natural. Lo que sí critica, aunque desde el humor, son las curiosas combinaciones que en la actualidad se llevan a cabo a la hora de ponerse los trajes temáticos: "En algunos sitios llevan un traje bonito y lo combinan con unos tenis Nike".

Otro punto importante de su relación con los entroidos y romerías, y que considera crucial, es el respeto hacia todas las personas que sí ven en estas algo más que una fiesta: "Si vamos a Santa Marta de Ribarteme, por ejemplo, hay mucha gente que mete la cámara encima del que va dentro de la caja. Hay que tener respeto. Hay gente que muchas veces va a las romerías, un porcentaje enorme, por la propia romería y sin ningún tipo de creencia. Pero hay gente que sí va pidiendo una intercesión porque lo está pasando mal o porque está pasando unas circunstancias difíciles. Gente que se emociona, que está llorando".

Caretos de Laza. AQUILINO VALIÑO
Caretos de Laza. AQUILINO VALIÑO

RESPETO ANTE TODO. Un respeto que se encarga de predicar con el ejemplo. Entre otras cosas, a la hora de fotografiar a las personas que se reúnen en estos eventos: "La gente que no quiere que la fotografíes está en su derecho. Hay fotografías que hay que respetarlas. En A Franqueira, por ejemplo, tengo una pidiéndole a la virgen y llorando. Pero esas se guardan y ya está".

Y si bien hay personas que no desean ser fotografiadas, también se da el efecto contrario: gente a la que sí le gusta el objetivo. O que al menos quiere un recuerdo que a Aquilino no le importa compartir: "A quien me pida la fotografía se la daré. Porque para tenerlas en el ordenador, pues no las necesito. Ahí no hacen nada". Sobre el archivo, a su vez, tampoco le preocupa demasiado su herencia: "Se lo dejaré a mi hija o a quien le interese".

Para que su legado llegue al mayor público posible, en breve podrá ser consultado a través de la página web de Fototiendas. Una recopilación de un buen fotógrafo que no se considera un buen fotógrafo, pero que sí que, como despedida, da las pistas de qué significa serlo: "La diferencia entre un fotógrafo y alguien que aprieta un botón es saber sacar, plasmar, lo que se estaba buscando".

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