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500 años de historia engullidos por la maleza en Mourente

Casal de Vilaverde, atrapado por la vegatación. DAVID FREIRE
Casal de Vilaverde, atrapado por la vegatación. DAVID FREIRE
El declive del Casal de Vilaverde, de 77 hectáreas, se viene acentuando desde principios de siglo por los expolios y los actos vandálicos

Muy pocos conocen que en Mourente, a pocos metros del actual hospital Montecelo, languidece uno de los patrimonios más vetustos de Pontevedra: un pazo de 500 años de historia al que poco a poco va devorando la maleza y que, de vez en cuando, es objeto de expolios, destrozos, actos vandálicos y saqueos de las escasas piezas de valor que aún se mantienen en pie.

Entre ellas se encuentran, bordeando a un característico palomar, dos hórreos. Uno de ellos, de seis metros de altura y doble base de piedra, está considerado como el más extraño de Galicia. "Sin duda, es una pieza singular", destaca Carlos Acuña, presidente de la Asociación de Genealogía Heráldica y Nobiliaria de Galicia.

Las primeras referencias del pazo se remontan a 1528, cuando Tristán de Montenegro se lo compró a su tío. Su etapa más glamurosa coincidió con el matrimonio Juan de Montenegro (gobernador de Tui) y María Luisa de Vega (señora de los mayorazgos de su familia, que incluía el Casal de Vilaverde, en Mourente), que mandó esculpir el escudo de armas en la fachada del edificio principal.

Pese a su antigüedad, los vestigios del edificio señorial –que preside una una finca de 77 hectáreas– fueron localizados en 2004, justo cuando sus dueños denunciaron la misteriosa desaparición de varios artículos de valor cultural de su interior. "Se descubrió la sustracción de los elementos arquitectónicos más representativos del inmueble", subraya Carlos Acuña.

En esa misma época, la veintena de propietarios de la construcción solicitaron permiso al Concello para trasladar a otra propiedad una fuente de piedra de vaso octogonal, que dataría del siglo XVII.

Pazo de Mourente (detalle 2)
Patrimonio. Una fuente singular
La veintena de propietarios del pazo solicitó, en 2005, permiso
para trasladar a otra propiedad esta fuente de vaso octogonal,
que dataría del siglo XVII. CARLOS ACUÑA

En uno de los escudos que aparecieron en el pazo están representadas las familias Barbeito y Padrón, además de las armas de la Inquisición. Armas similares se pueden contemplar en la Casa de las caras en la plaza de A Ferrería o también justo frente al Parador, en la plaza Barón.

A esta segunda labra heráldica hay que añadirle la descubierta sobre el portalón de la entrada de la finca de la residencia que contiene los blasones de los linajes de De la Vega, Cruu, Salazar, Figueroa y Montenegro.

Según varios expertos, las familias que residían en el pazo de Mourente y en el de Campolongo mantuvieron a lo largo de los años una estrechísima relación.

Carlos Acuña recuerda que tras la supresión de la Ley de Mayorazgos en 1832, los pazos fueron perdiendo su razón de ser y, al carecer sus propietarios de las rentas o ingresos necesarios para su mantenimiento, fueron arruinándose en su mayoría. Y el Casal de Vilaverde no fue una excepción.

Pazo de Mourente (detalle 3)
Interior. Destrozos y actos vandálicos
El desgaste por el paso del tiempo se suma a pintadas y
demás destrozos, convirtiendo en ruinas lo que antaño fueron
lujosas dependencias señoriales. DAVID FREIRE

A principios del presente siglo la finca aún conservaba elementos paisajísticos y arquitectónicos de gran valor histórico: la fuente octogonal, los hórreos, un escudo de armas de unos 450 años de antigüedad... pero sobre todo las camelias centenarias que poblaban los jardines.

La Asociación de Genealogía Heráldica reclama a las administraciones mayor sensibilidad para proteger en lo posible lo poco que queda de estas edificaciones, "por formar parte de nuestro acervo cultural. Son elementos del patrimonio histórico que, a principios del siglo XX se contaban por varios miles y ahora tan sólo se conservan apenas un centenar en todo su esplendor, pues los demás se hallan en deficiente conservación, arruinados o mutilados, como es el caso del Casal de Vilaverde".

Origen. Vinculado a los linajes Figueroa, Cruu, Montenegro, Vega y Salazar
El regidor de Pontevedra Tristán de Montenegro Cruu y Figueroa compró en 1528 a su tío, Lope de Montenegro, el casal de Vilaverde situado en la feligresía de Santa María de Mourente, no muy lejos del actual complejo hospitalario de Montecelo. El casal, se lo dejó en herencia a su hija María Félix Cruu Montenegro, la cual se casó con Alonso de Vega.

La casa y el palacio de Vilaverde fue fundado por el hijo de los anteriores, llamado Juan de Vega Cruu Montenegro y Figueroa, regidor del entonces concejo de Pontevedra en 1577, que mandó colocar en el portalón de entrada a la finca –hoy desaparecido– el escudo con sus armas heráldicas y las de su esposa, Leonor Rodríguez de Salazar.

Este escudo fue extraído de su lugar hace pocos años y sólo se conservan unas pocas fotografías. El escudo era de forma ovalada, típica de finales del siglo XVI, y traía las armas heráldicas de los linajes: Montenegro (M coronada); Vega (torre con lebrel saliente de la puerta); Cruu (pino y dos ovejas); Salazar (trece estrellas); y, Figueroa (cinco hojas de higuera).

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