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El 8% de los ancianos de la Boa Vila viven solos

La mayoría de los ancianos que viven solos lo hacen por decisión propia. GONZALO GARCÍA
La mayoría de los ancianos que viven solos lo hacen por decisión propia. GONZALO GARCÍA

El Servicio de Teleasistencia de Cruz Roja presta ayuda a 276 personas mayores de 65 años que viven solas o que tienen problemas para realizar sus tareas dirarias

La provincia de Pontevedra cuenta con más de 23.000 personas mayores de 65 años, siendo 2.740 hogares en la capital los que están compuestos por una persona mayor de 65 años que reside sola. Según el INE, la cifra de personas mayores que viven solas se ha incrementado un 11,6% desde 2001. En España este número se dispara incluso más, hasta un 25,8%, mientras que se contabilizan 1,7 millones de mayores que residen sin compañía de otra persona.

En Pontevedra, el porcentaje de hogares compuestos por mayores que residen solos es menor que la media gallega. Así, los 2.740 antes citados suponen el 8,8% del total del censo de hogares en el municipio.

Es un hecho que la mayoría de las personas que residen solas lo hacen porque prefieren la comodidad de su casa que tener que vivir en una residencia de ancianos, por ejemplo. Las razones que los llevan a vivir solos son muchas: desde viudez hasta divorcios o incluso por propia comodidad. Muchos de los ancianos cuentan con la ayuda de sus familiares, que acuden de vez en cuando a sus casas para ayudarles con las tareas.

Sin embargo, también existe un gran número de personas que se encuentran solas por completo. Para ellos existen diferentes organizaciones que prestan sus servicios de ayuda a la ancianidad.

Una de las más conocidas es la ONG Cruz Roja, que cuenta con varios servicios de ayuda para los mayores. Además de realizar diversas actividades en sus propias instalaciones, su servicio más solicitado es el de teleasistencia. Por 25 euros al mes, aquellos ancianos que vivan solos o que pasen la mayoría del día sin compañía, pueden contratar este servicio, que se basa en la entrega de un dispositivo en forma de botón que pueden pulsar si se encuentran en alguna situación de peligro como caídas, algún tipo de dolor o imposibilidad de realizar alguna acción. Tras pulsar el botón, la centralita de la sede se pone en contacto automáticamente con la persona afectada vía teléfono o bien un par de voluntarios acuden al domicilio si no obtienen respuesta o si se trata de un suceso grave. Ahora mismo, 276 personas de la Boa Vila tienen acceso a este servicio.

A esta cifra hay que sumar los beneficiarios de los programas de Axuda no Fogar que promueven Concello y Xunta, con lo que el total ronda el millar de personas.

DEPUTACIÓN. La Deputación también cuenta con un programa de ayuda a la ancianidad, enmarcado en el Plan de Cohesión Social. Su objetivo es mejorar la calidad de vida y bienestar de los pontevedreses con iniciativas como los Servizos Sociais Comunitarios Básicos y el Servizo de Axuda no Fogar, las axudas básicas de emerxencia y la teleasistencia. Sin embargo, este plan solo está activo en municipios de menos de 20.000 habitantes, por lo que la ciudad de Pontevedra está excluída.

En 2016, el Concello, alertado por la Policía Local de Pontevedra, impulsó una iniciativa de ayuda a los mayores debido al aumento de caídas en los domicilios de personas de la tercera edad que vivían solas. Este hecho condujo a la Concellería de Benestar Social a crear un programa de ayuda para que los mayores tengan una vida más segura y cómoda.

Se puso en marcha un programa de atención a ancianos en sus casas para ayudarles en sus tareas diarias en los casos más urgentes. Desde tareas domésticas como el cambio de ropa de la cama o la preparación de alimentos hasta cuestiones relacionadas con el aseo personal, cambio de pañales y de ropa. También se presta apoyo para levantarse o acostarse en la cama y se facilitan elementos que proporcionen seguridad a los usuarios, como un teléfono o teleasistencia.

ALTERNATIVAS. Para todos aquellos mayores que se sientan solos, la Obra Social de Abanca ofrece una serie de actividades dentro de su programa Espazo +60. Está ubicado en el antiguo Café Moderno, donde los mayores pueden acudir a las tertulias y conocer a gente nueva o apuntarse a las actividades ofertadas, algunas de pago y otras gratuitas. Este tipo de talleres van desde danza, teatro y gimnasia hasta clases de escritura creativa, pintura al óleo y enseñanza de idiomas como el francés y el inglés desde nivel básico hasta el avanzado, también con clases de conversación.

En la época en la que vivimos, regida por las nuevas tecnologías, las redes sociales e Internet, los mayores también pueden acudir a clases sobre el uso de dipositivos electrónicos y asistir a charlas sobre la evolución de la emigración o del sistema educativo.

El temor a las residencias
La mayoría de ancianos que viven solos lo hacen por decisión propia. Las residencias de ancianos no suelen ser plato de buen gusto para aquellos que están acostumbrados a vivir solos, si bien es cierto que los cuidados que allí reciben son muy buenos, Además, los precios suelen ser elevados y allí no cuentan con tanta libertad como en su domicillio.

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