Los acusados de traficar con 35 kilos de hachís responsabilizan a un narco muerto

La Audiencia pontevedresa repitió ayer, 16 de enero, el juicio contra ellos por orden del TSXG, que consideró "arbitrarias" las dos absoluciones dictadas en su día. Dos andaluces y un albanés, en el banquillo
El albanés y el intérprete, de frente, y los dos andaluces, de espaldas, ayer, en Pontevedra.
photo_camera El albanés y el intérprete, de frente, y los dos andaluces, de espaldas, ayer, día 16, en Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO

La sorprendente absolución dictada en su día por la Audiencia Provincial de Pontevedra trajo como consecuencia la repetición del juicio. Así lo decidió en su día el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), en relación con la responsabilidad penal de tres personas en el transporte de 35 kilos de hachís en una maleta. Dos de ellas quedaron exoneradas. Sin embargo, el TSXG atendió al recurso planteado por la Fiscalía pontevedresa, ordenando la celebración de una nueva sesión plenaria, la que se desarrolló ayer en la Sección Segunda, al entender que el fallo inicial fue "arbitrario".

La vista oral siguió un camino similar al de la primera: los acusados cargaron "el muerto al muerto". Todos ellos aludieron a Gerardo Varela Castro, vecino de Sanxenxo, ya fallecido, como el cerebro de la transacción de la droga. Llegaría a sus manos, señala la acusación, de parte de dos ciudadanos andaluces, padre e hijo, con quienes debía establecer contacto en un lugar del Norte de España que en principio era Santander pero que finalmente fue en una estación de servicio de la A-8, en Asturias. Ambos se sentaron en el banquillo junto a un ciudadano de origen albanés pero con años de residencia en O Salnés, el hombre que acompañaba a Gerardo cuando fue hallado el alijo. La operación corrió a cargo de la Udyco de Pontevedra, que les seguía la pista desde hacía tiempo.

El fiscal, por su parte, puso sobre la mesa la declaración del fallecido en la fase de Instrucción, en la que, si bien eximía de responsabilidad al albanés, del que decía que nada tenía que ver con el negocio, sí apuntaba directamente a los dos andaluces, padre e hijo, diciendo que fue este último el que introdujo la droga que fue incautada en el vehículo.

Este acusado, el más joven del banquillo, volvió a repetir el relato del primer juicio. Aseguró que acompañaba a su padre en un viaje familiar desde Málaga que comenzaba por Bilbao y acababa en Ourense, donde tenían familiares.

El juicio quedó de nuevo visto para sentencia.

Conversaciones y testimonio del fallecido
En la sentencia de instancia, el tribunal señaló que los acompañantes de los hombres que habían pactado una transacción (el albanés, procedente de Galicia, y el más joven de los andaluces) que se efectuó entre Asturias y Cantabria podían no saber el objeto de sus viajes, por lo que optó por absolverles bajo el precepto in dubio pro reo, condenando solo al mayor de los andaluces a cuatro años y medio de cárcel.

Ayer volvieron a comparecer, pues el TSXG, a instancias de la Fiscalía pontevedresa, puso de manifiesto la importancia de que se valoren algunas pruebas relevantes, tales como la citada declaración en la fase de Instrucción del narcotraficante que finalmente falleció. Además, la acusación considera importante el contenido de las conversaciones telefónicas intervenidas a los investigados en su momento para acreditar los hechos.

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