Fernández Lores aboga por hacer "pedagogía política" en urbanismo

El alcalde de Pontevedra ha participado en Logroño en las jornadas El futuro de las ciudades, que ha inaugurado Raquel Sánchez
Fernández Lores. DP
photo_camera Miguel Anxo Fernández Lores. DP

El alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, ha abogado este jueves por hacer "pedagogía política" a la hora de promover proyectos en las ciudades a favor del urbanismo sostenible, porque siempre "hay miedo al cambio" debido a que las obras suelen conllevar molestias. 

Fernández Lores ha hecho estas declaraciones los periodistas con motivo de su participación en Logroño en las jornadas El futuro de las ciudades, que ha inaugurado la ministra de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Raquel Sánchez, y organizadas por el Gobierno de España, el Parlamento Europeo y la Comisión Europea.

El alcalde de Pontevedra, quien afronta su sexto mandato municipal consecutivo tras lograr la Alcaldía en 1999, ha explicado que en su ciudad se ha conseguido "ganar el espacio público para los ciudadanos" a costa de quitarlo a los vehículos privados.

Esta "decisión política" se ha acompañado, a lo largo de 22 años, de medidas como el calmado del tráfico, la implantación de la Ciudad 30 en 2010 y la instalación de plataformas únicas en las vías para facilitar la convivencia de peatones y vehículos, ha explicado.

Así, el Ayuntamiento ha logrado que Pontevedra sea "una ciudad sostenible, más atractiva y agradable, hecha para las personas", ha señalado.

Pontevedra, con 83.000 habitantes y casi 55.000 vehículos, "no es la ciudad sin coches", porque el índice de motorización por habitante es "mayor que el de Madrid", ha puntualizado.

"La ciudad no es para los coches, tienen que entrar solamente los coches necesarios para que la ciudad funcione, y son muy pocos los vehículos que hacen falta", ha subrayado.

Fernández Lores, del BNG, ha agregado que "cada ciudad debe buscar su propio modelo" de desarrollo urbano sostenible, para ello, cada alcalde debe tomar "decisiones políticas".

Tras su experiencia durante más de dos décadas en cambios urbanos y peatonalizaciones, ha reconocido que "siempre" hay un rechazo "por parte del partido que esté en ese momento en la oposición, pero eso es marrullería política".

Es habitual que también haya un rechazo a determinados proyectos por parte de vecinos y comerciantes, porque las obras conllevan molestias, ha indicado, ya que "nunca se logra un consenso total, aunque meses después los vecinos apoyan en las urnas que sigas mejorando su calidad de vida".

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