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Alertas Epidemiológicas, la cuna de los rastreadores que quiere cortar alas al covid

Deza (de pie, derecha) en las oficinas de Campolongo en su último día de jefe de servicio. GONZALO GARCÍA
Deza (de pie, derecha) en las oficinas de Campolongo en su último día de jefe de servicio. GONZALO GARCÍA
El servicio pontevedrés llegó a localizar el origen del 80% de los casos hasta que la sexta ola obligó a cambiar de paradigma ► Ya no se trazan los brotes aunque "se sigue actuando para cortar la transmisión"

Su trabajo siempre ha sido muy invisible de cara a la galería, pero basta hurgar un poco para comprobar que el servicio de Alertas Epidemiológicas ha sido y es un eslabón fundamental para parar los pies a la covid.

Ubicado en la primera planta del edificio de la Xunta de Campolongo, el departamento fue el primero en rastrear el entorno de los casos que se iban revelando positivos en primavera de 2020 y el que, con paciencia y maña, iba configurando los brotes. A veces tirando de la lengua a los contactos estrechos y otras veces escudriñando las tablas de Excell de los últimos positivos para detectar posibles vínculos entre los contagios de cada día. El objetivo siempre fue el mismo: aislar a todos los posibles portadores del virus para, así, frenar las cadenas de transmisión.

El que fue jefe del departamento hasta el pasado miércoles, Miguel Álvarez Deza, reivindica la "gran labor del equipo" en todo este tiempo y asevera que su trabajo ha permitido que el saldo de la pandemia sea un poco mejor de lo que podría haber sido. "Aunque mucha gente no lo conozca, el servicio de Alertas está en primera línea y ha evitado que mucha gente llegue a los respiradores de la UCI", indica a preguntas de este medio.

La delegación pontevedresa, dependiente de la Consellería de Sanidade, estuvo varias veces en el top diez de los servicios epidemiológicos que mejor siguieron la pista del coronavirus. En noviembre de 2020 llegó a alcanzar el 80% de trazabilidad, pudiendo identificar el origen de ocho de cada diez positivos, y en junio de 2021 volvió a estar "entre los primeros puestos a nivel estatal".

RASTREO INCESANTE. Deza ha perdido la cuenta de las llamadas telefónicas que se llevan hecho desde el servicio, que no solo controla los contagios del área sanitaria de Pontevedra y O Salnés, sino también los del área de Vigo.

El primer bastión estuvo integrado por el personal fijo de la unidad, doce trabajadores que, al margen de la pandemia, tienen encomendadas otro tipo de funciones. Entre ellas, el control de las enfermedades de declaración obligatoria (gripe, meningitis, sífilis, hepatitis...), el programa gallego de vacunas, planes de cribado (como el de cáncer de mama) o el desarrollo de programas de promoción de estilo de vida saludables.

La práctica mayoría cambiaron de registro para localizar los focos y posibles canales de infección. Primero recibieron un refuerzo de dos sanitarias y a partir de marzo de 2021 se incorporó de forma progresiva un grupo de nueve trabajadoras contratadas por Sanidade y las áreas sanitarias de la provincia, a las que Deza agradece "su esfuerzo y dedicación".

En una primera fase el rastreo de contactos fue tarea casi exclusiva del servicio pero, viendo que la covid traía cola, los médicos de Primaria se sumaron al rastreo, la Xunta puso en marcha la Central de Seguimiento de Contactos (adjudicado a una empresa externa) y hasta el Ejército se colgó al teléfono para indagar en el entorno de los "casos cero".

Alertas Epidemiológicas mantuvo las pesquisas hasta la sexta ola, cuando el tsunami de casos hizo impracticable el camino que había seguido la unidad. Con más de 1.000 casos nuevos diarios dejó de tener sentido cercar los posibles brotes, lo que acabó centrando el trabajo en el control de los entornos más vulnerables. Por ejemplo, residencias o colegios, cuyos responsables siguen llamando al departamento con dudas sobre qué hacer cuando aparece un caso. "Ahora es inviable hacer brotes porque hay numerosos casos. De hecho, hemos cambiado a la fase de mitigación, porque la transmisión es comunitaria, aunque se sigue actuando para cortar la transmisión. La pandemia no ha terminado", concluye.

Miguel Álvarez Deza: "Fue un golpe fuerte porque no estábamos preparados, pero supimos reaccionar"

Miguel Álvarez Deza (Ourense, 1959) ocupó la plaza de jefe de Alertas Epidemiológicas de la Delegación Territorial de Sanidad de Pontevedra el 13 de febrero de 2018 y la dejó cuatro años más tarde, después de conocer que la Jefatura Territorial de Sanidade había decidido (sin previo aviso) la no renovación de su comisión de servicio.

Deza en su despacho de Campolongo. GONZALO GARCÍA

¿Cómo ha encajado el cese?
Estoy dolido porque me parece que han fallado las formas, pero lo único que quiero decir es que estoy muy agradecido con el trabajo del equipo. Yo coordino y resuelvo dudas, pero el mérito es todo suyo.

La pandemia supuso todo un desafío para el servicio. ¿Cómo lo afrontó?
Fue un golpe muy fuerte para todos porque no estábamos preparados. De hecho, el confinamiento se hizo en casi todos los países porque nadie estaba preparado para afrontar algo como esto y se recurrió a una medida primitiva, como cuando en la Edad Media todo el mundo se metía en casa cuando había peste. Pero supimos reaccionar y amoldarnos, sobre todo gracias al esfuerzo del equipo. Gente muy implicada que ha dedicado horas y con la que me tenido que enfadar porque seguía trabajando por la noche. Sobre todo en el primer año, en el que trabajamos fines de semana, festivos, Semana Santa...

Ha estado supervisando la covid desde un inicio. ¿Será por fin 2022 el último año de la pandemia?
Desde el año pasado mantengo que aproximadamente tendríamos cuatro años de pandemia con situaciones diferentes en cada uno. 2022, con una tasa de vacunación elevada y una mayoría de casos con síntomas leves, no es igual a 2021 ni a 2020. Habrá gente que se tendrá que seguir vacunando: grupos de riesgo, pacientes inmunodeprimidos... Los demás tomaremos algún antiviral si tenemos algún sintoma o nos pondremos una dosis de una vacuna, probablemente diferente a las que tenemos ahora, que ya hemos visto que no son cien por cien efectivas y nos lleva a revacunarnos.

La OMS calcula que en invierno declarará el fin de la pandemia, pero como dijo, esto acabará cuando queramos que acabe

Así que nos queda un año de transición...
La OMS (Organización Mundial de la Salud) calcula que el próximo invierno declarará el fin de la pandemia, pero hasta que no lo haga.... De todas formas las últimas variantes han surgido porque todavía hay muchos países con tasas de vacunación muy bajas, lo que facilita que el virus mute. Hasta que eso no cambie, el virus no va a desaparecer, porque estamos en un mundo global. Como dijo en su día la OMS, esto acabará cuando queramos que acabe.

El Gobierno central quiere gripalizar la pandemia. ¿Qué le parece?
Si se hiciera ahora me parecería prematuro. En estos momentos la vigilancia epidemiológica es fundamental y creo que incluso se deberían mejorar los sistemas autonómicos, porque cada uno funciona de un modo distinto. Para hacer cambios en este sentido, se debe pasar a la fase de endemia, es decir, que la covid sea una enfermedad con la que convivimos pero que no causa el pico de casos que estamos viendo.

Como ocurre con la gripe.
Sí. De hecho, estamos empezando a detectar casos de gripe, algo que puede ser positivo porque competirá con el coronavirus. Pero hasta el momento el covid ha perdido en infectividad, pero no así en contagiosidad. Cada caso puede producir diez o doce contagios.

Alertas Epidemiológicas, la cuna de los rastreadores que quiere...
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