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Alfonso Amado: "La cantidad de niños con tics que estamos viendo no es normal"

Alfonso Amado. DP
Alfonso Amado. DP
El neuropediatra Alfonso Amado observa con preocupación los efectos que está generando la pandemia en la psique de la población infantil. Fobias, ansiedad, problemas emocionales y retrocesos en el desarrollo neuronal que le hacen subrayar la importancia de detectar los problemas y atenderlos de forma precoz. "Eso de 'ya madurará' no vale".

Licenciado en Medicina y Cirugía por la USC, el doctor Alfonso Amado es uno de los especialistas en Pediatría más reconocidos de la ciudad capitalina, donde dirige una clínica privada. Especializado en Neuropediatría, miembro de la European Pediatric Neurology Society y galardonado en varias ocasiones en los Premios Doctoralia Awards, respalda la vuelta a las aulas, con mascarilla a todas las edades. Los beneficios de la escolarización ganan al riesgo de ser víctima de una pandemia de la que está conociendo de cerca sus efectos colaterales. 

Llevamos una semana de colegio y ya se han diagnosticado varios positivos en la población escolar. ¿Cree que el regreso a las aulas está siendo correcto o implica un riesgo serio para la salud infantil? 
Es una frase un poco repetitiva, pero no existe el riesgo cero. El que piense que en esta situación tenemos que exigir que sea imposible que nuestros hijos se contagien, está equivocado. Lo que existe es la mitigación de riesgos y creo que lo que debemos hacer es conjugar eso con la escolarización de los niños, de la que creo que no hay ningún pediatra que no esté a favor. Influye positivamente en su desarrollo y genera una serie de habilidades que trascienden de cara al futuro. Lo que hay que hacer es mitigar el riesgo al máximo con las medidas de prevención que ya conocemos: mascarilla, higiene de manos y distancia de seguridad. 

Algunos centros están aconsejando la mascarilla a partir de los tres años, pese a que no es obligatoria hasta los seis. ¿Comparte esta recomendación? 
Trabajé mucho tiempo en Oncología y todos los niños tenían puesta la mascarilla, tuviesen año y medio, dos, tres, cuatro... Nunca supuso un problema. Si creemos que son beneficiosas, no sé por qué un niño de cuatro o cinco años no la puede llevar, cuando además sabemos que la aceptan bien. A veces tendemos a paternalizar o intentar protegerlos, cuando probablemente interiorizan rutinas y hábitos con mucha más relajación de la que podamos pensar. 

La población infantil fue la más castigada en el confinamiento. ¿Cree que esta pandemia puede dejar secuelas a nivel psíquico? 
No es que lo crea, es que lo estoy viendo. Al principio hubo mucha preocupación con el confinamiento y todos nos llevamos la sorpresa de que lo llevaron genial. El problema vino después con el desconfinamiento por la falta de rutinas, la no escolarización durante muchos meses, la ausencia de contacto con otros niños... Y ahora estamos viendo las consecuencias de todos esos meses. 

Hemos visto niños de entre año y medio y tres años que han pegado un retroceso importante y requieren de terapia

¿Qué tipo de consecuencias? 
La cantidad de niños con tics que estamos viendo no es normal. Generalmente solemos verlo cuando empieza el curso, pero este año ha sido algo espectacular. Vemos casi todos los días niños con tics, vemos muchos niños con fobias, niños con ansiedad, síntomas anímicos y problemas emocionales. Y también algo que nos preocupa mucho. Hubo casos en los que el confinamiento cuadró con una etapa clave en su desarrollo a nivel del lenguaje, comunicación o interacción. Hemos visto niños de entre año y medio y tres años que han pegado un retroceso importante y muchos de ellos requieren terapia. 

Pero se puede remontar. 
Sí, siempre que hablamos de neurodesarrollo la clave es la detección precoz y la intervención intensiva; es decir, evaluar lo antes posible a ese niño, ver cuáles son sus dificultades y puntos débiles, y trabajarlos. Eso de ‘ya madurará’ o ‘tengo un primo que no habló hasta los tres años’ no vale. Lo ideal es actuar de forma precoz y aquí hemos visto niños que han mejorado de forma espectacular. 

Esos tics a los que alude, ¿a qué se deben y cómo se tratan? 
Generalmente, son niños que tienen una cierta base genética de susceptibilidad. A veces son niños tímidos, o que tienen dificultad para concentrarse, que son muy impulsivos o que tienen manías... Su genotipo conductual suele ser bastante peculiar y en un momento determinado, en este caso desencadenado por una situación estresante, empiezan los tics. No son fáciles de tratar. Algo que decimos siempre a los papás es que lo primero que hay que hacer es no darles importancia y no decirle nada al niño, porque al final es como una olla a presión en la que el tic es el que ayuda a soltar la presión. Luego hay distintas estrategias. En algunos casos terapias farmacológicas y en otros, psicológicas o psicoterapéuticas. 

Los niños se contagian exactamente igual que los adultos. Si contagian más es una de las preguntas que quedan por responder

Se dice que la mayoría de los menores son asintomáticos, pero en los niños en los que la enfermedad da la cara, ¿cómo son los síntomas? 
Una de las buenas noticias es que los niños no suelen sufrir demasiado las consecuencias de la enfermedad. La mala noticia es que los síntomas no son distinguibles de un catarro común: fiebre, tos, mocos, diarrea... 

Por lo que habrá que hacer pruebas cada dos por tres... 
Depende del criterio de cada uno, pero creo que hay métodos de cribado alternativos a la PCR que pueden ser útiles como, por ejemplo, los test antigénicos (test rápidos) que se usan en las residencias. Ofrecen resultados en 15 minutos y pueden ayudar a manejar los casos. Si es negativo, se puede descartar y, si es positivo, se puede confirmar con una PCR. 

Hay teorías contradictorias sobre las posibilidades de contagio. Algunas dicen que los niños se contagian y contagian más que un adulto, mientras otras concluyen que lo hacen con igual o incluso menor intensidad. ¿Por cuál apuesta? 
La certeza que tengo es que ellos se contagian exactamente igual que los adultos. Si contagian más al resto es una de las grandes preguntas que quedan por responder. Hay estudios contradictorios, pero si extrapolamos los datos de la gripe, podemos ver que los adultos se contagian de la gripe a través de los niños y, en cambio, la mayoría de los niños se han contagiado de coronavirus a través de los adultos. Todavía hay muchas incógnitas a este respecto.

Hay que mantener el control del niño sano, es un método muy útil de cribado de problemas

Las visitas a los centros de salud públicos se han restringido, los controles de edad se han reducido y se ha priorizado la consulta telefónica... ¿Puede esto afectar a la salud de los pequeños? 
Creo que uno de los pilares de nuestro sistema sanitario es la Atención Primaria y la prevención de enfermedades que se desarrolla en esta. El control de salud del niño sano es muy beneficioso, porque es un método muy útil de cribado de problemas en la población infantil, ahorra recursos y garantiza un desarrollo adecuado. Son decisiones a nivel de salud pública, pero creo que hay que mantenerlos. Y en cuanto a las consultas telefónicas veo muchas limitaciones. 

¿Conoce algún caso de un menor del área sanitaria que haya sufrido complicaciones a causa de la covid-19? 
No, ni en esta área ni en otras. Se describió un síndrome que sufren algunos niños como consecuencia del coronavirus, el síndrome de respuesta multiinflamatoria sistémica, pero ha habido pocos casos y es algo que también ocurre con otros virus. Es como una hiperreacción del sistema inmunitario frente a la infección.

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