Alfonso XIII, una calle "desierta" y "ciega"

A pesar de tener en ella la biblioteca pública y el colegio de las Doroteas, esta vía sufre un importante declive comercial ► Entre los cierres recientes está el de la Cafetería Delicias o la peluquería Stylo
photo_camera Algunas comerciantes de la calle Alfonso XIII. DAVID FREIRE

El 14 de diciembre de 1897 se presentó en el Concello de Pontevedra una moción para abrir una calle que enlazase la de Ferreiros con el puente de la Barca, pero no es hasta 1904 cuando se acuerda dicha apertura. "O marqués de Riestra ábrea sobre terreos da súa propiedade, desde a rúa Echegaray ata a do General Martitegui, construíndo edificios ás súas marxes", recuerda Juan Juega Puig en su libro Rúas de Pontevedra.

Imagen de la vía en 1993. Archivo
Imagen de la vía en 1993. Archivo

Años más tarde, la Corporación Municipal decide continuar esta vía hasta la avenida Arzobispo Malvar, aunque ya bajo el nombre de Condesa de Pardo Bazán.

El 18 de julio de 1907, la propuesta del marqués de Riestra es denominada, por fin, Rúa de Alfonso XIII. Este nombre sufrió una modificación en la II República, ya que pasó a llamarse Fermín y Galán, en 1931, pero volvió a la actual denominación bajo el franquismo, en 1936.

Con poco más de 150 metros de longitud, durante muchos años esta fue una calle llena de cultura. En ella se encontraba la biblioteca pública, que continúa, y el antiguo conservatorio de música de la ciudad, que posteriormente se trasladó a la Avenida Virxinia Pereira Renda.

En el ámbito educativo, en esta vía está el colegio Nuestra Señora de Los Dolores (Doroteas), así como también la Escuela Infantil Bilingüe Luna Lunera.

Esta zona, tal y como recuerda Ramón Rozas en su libro Rúas de Pontevedra, sufrió en los últimos años "un fondo proceso de renovación da súa imaxe así como de mellora dos seus servizos".

"A presenza de coches viuse reducida notablemente coas recentes reformas. Reformas que non só son externas, senón internas coa renovación duns servizos esquecidos durante lustros e afastados da realidade", explica Rozas.

Justamente todas estas actuaciones provocaron un cambio radical en el entorno, el cual, para muchos, supuso el declive definitivo de la zona.

NEGOCIOS. Todo el que pasee por esta vía puede comprobar como la mayoría de bajos tienen la verja bajada y el cartel de "se alquila" colgado. Es el caso, por ejemplo, de la antigua Cafetería Delicias o de la peluquería Stylo 2000.

                      Fotografía con los pocos comerciantes que resisten en la calle.
Fotografía con los pocos comerciantes que resisten en la calle. David Freire

Entre los que todavía persisten, se encuentra Wenceslao, una peluquería de caballeros que abrió hace 27 años. Su propietario, Wenceslao Esperón, reconoce que el Concello hizo "muy bien la obra de reforma pero el resto fue una chapuza".

"Actualmente esta calle es un cagadero de perros debido a la poca educación que tiene mucha gente, y en la parte que afecta al ayuntamiento, quitaron contenedores, las farolas a veces están apagadas, el cambio de dirección de los coches fue una basura... A raíz de esa modificación de tráfico, la gente ya no sabe si la vía es peatonal o no", critica Esperón.

En el aspecto comercial, "esto está muerto", confirma este empresario. "A día de hoy aguantamos los que tenemos los clientes afianzados. Los que están cerrados ya no se van a abrir porque llevamos 15 años así. Estamos más que abandonados", lamenta.

El resto de bajos comerciales están ocupados por la Expendedora Rías Baixas, por la popular Librería Tuchín (actualmente cerrada por motivos personales), y la empresa de administración de fincas y gestión de comunidades Alfrei. El trabajador de esta última, Carlos Loureiro, asegura que desde que este negocio se instaló en la zona, en 2010, "la calle cambió para mal".

"Al estar cortada al tráfico, actualmente es una calle totalmente desierta. Se ha quedado una zona sin movimiento y sin ambiente comercial", afirma.

Loureiro cree que Alfonso XIII se ha convertido "en una vía completamente ciega" a la que "habría que darle un poco más de salida". "Deberían darle más ambiente, o con otra cafetería o con un kiosko... algo que revitalizase la zona", reclama.

En la calle también está instalado el Centro de Estimulación y Aprendizaje, Pautas.

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