Alimentos, bebidas, energía y turismo acumulan subidas del 30% desde 2020

Los consumos básicos de las economías familiares no acumulaban una inflación tan grave desde la posguerra. Pontevedra tiene la menor subida de Galicia en alimentación entre enero y abril de este año

La alimentación se encareció en la privincia un 32,1%. DP
photo_camera La alimentación sufrió una inflación en la provincia de Pontevedra del 32,1%. DP

La tensión inflacionista acumulada desde el estallido de la pandemia, en marzo de 2020, alcanza en Pontevedra cifras desproporcionadas en segmentos básicos para las economías familiares. El último índice de precios al consumo disponible, el del pasado mes de abril, revela que los alimentos, las bebidas no alcohólicas, la electricidad, el gas, los combustibles o el turismo se han encarecido por encima del 30% en los últimos cuatro años, lo que significa una subida media anual del 7,5%. Para localizar una secuencia alcista similar habría que remontarse a la posguerra, cuando los precios de los consumos básicos llegaron a soportar subidas medias anuales por encima de los dos dígitos a lo largo de varios meses.

Por debajo del 30% pero con niveles igualmente preocupantes aparecen en el panel de los precios otros consumos igualmente habituales en el gasto familiar. Las tarifas de la restauración y los comedores, por ejemplo, han padecido un incremento del 27,6% desde el primer confinamiento dictado en marzo de 2020 hasta hoy; y pese a las restricciones que afectaron decisivamente a la movilidad de las personas hasta 2022, la espectacular recuperación del turismo ha supuesto que las tarifas en este sector clave de la economía local sean ahora un 22,6% más elevadas de lo que eran hace cuatro años.

Adquirir un vehículo es también un 18,9% más caro, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística, y los gastos derivados del uso del vehículo personal están hoy un 20,8% por encima del nivel que marcaban a mediados de 2020.

Si los alimentos se han anotado una inflación en Pontevedra del 32,1% en los últimos cuatro años, y las bebidas no alcohólicas del 34,6%, el alcohol marca subidas del 18,8%, y el tabaco, del 15,3%. Ambas muy por encima de la media nacional, autonómica y provincial de la inflación.

Otro de los gastos ineludibles para las familias, las obligatorias reparaciones y conservación de las viviendas, tienen ahora precios un 22,1% mayores de los que tenían en 2020, en parte como consecuencia de la crisis de los materiales, pero también por los efectos de las subidas acumuladas en los carburantes y la factura energética (luz y gas). Tanto los combustibles como la electricidad han soportado una escalada del 32,4% en todo este tiempo.

Frente a este mapa del encarecimiento provincial, la foto de los incrementos salariales se hace todavía más raquítica. En 2020, el salario medio en la provincia era de 22.800 euros. Hoy está en el entorno de los 23.300. Apenas un 2,2% más en un período donde la media del coste de la vida ha superado el 11% de incremento en Pontevedra.

Esta media no es mayor porque el INE refleja bajadas a las que no estábamos acostumbrados en algunos segmentos de consumo. Es el caso, por ejemplo, de los equipos audiovisuales y fotográficos, que se anotan un descenso de precios del 18% desde abril de 2020.

En otros casos, como los servicios de telefonía, el encarecimiento está muy por debajo de la media de la inflación, con apenas un 1,8% de subida en los últimos cuatro años. Los servicios de transporte también han logrado moderar sus tarifas en este tiempo pese al golpe asestado por la factura de los carburantes y se han quedado en subidas ligeramente situadas por encima del 2%.

En lo que va de año, de enero a abril, de nuevo la electricidad, el gas y los carburantes marcan los picos inflacionistas con subidas del 9,7%. Los alimentos, en cambio, han moderado su comportamiento y su incremento está por debajo del 1% en estos cuatro primeros meses de 2024. Tabaco y alcohol se encarecen en este tiempo más del 5%. En 2024, la provincia de Pontevedra es el territorio gallego que mejor ha logrado contener los precios de la alimentación, ya que el mismo sector se encareció un 1,4% en Lugo y en Ourense, y llegó al 1,7 en A Coruña.

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