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Analistas financieros no ven una decisión del Supremo sobre Ence hasta el año 2023

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La planta de Ence en Lourizán. JOSE LUIZ OUBIÑA
Colmenares recuerda a los inversores que las únicas alternativas son permanecer en Lourizán o cerrar y trasladar la producción a Navia

Los analistas financieros especularon esta semana con la posibilidad de una demora de dos años en la resolución que el Tribunal Supremo deberá adoptar sobre los recursos presentados estos días por Ence contra la decisión de la Audiencia Nacional de anular la prórroga aprobada para garantizar su permanencia en la ría de Pontevedra hasta 2073.

Los retrasos administrativos propios del Alto Tribunal, los derivados de la pandemia y los problemas que acarrea la falta de renovación de los magistrados que componen el Supremo explicarían la previsible tardanza en la resolución de este asunto hasta 2023. Esas son también las previsiones manejadas por la empresa, que sigue pendiente de otra resolución en la Audiencia Nacional, la que tendrá que adoptar respeto a un tercer recurso, interpuesto en su día por la APDR al margen de los ya fallados del Concello de Pontevedra y la organización ecologista Greenpeace.

En caso de que el Tribunal Supremo no admita a trámite ningún recurso, la anulación de la prórroga podría considerarse firme y Ence tendría que cerrar Lourizán. El presidente de la compañía, Ignacio de Colmenares, reiteró esta semana a los inversores que las únicas alternativas que maneja la empresa son continuar en Lourizán o cerrar la planta pontevedresa y trasladar la producción al complejo fabril de Ence en Navia (Asturias).

Ence lleva varios semestres desviando inversiones hacia su planta de Navia, que ahora aporta el 42% de sus ingresos

La contabilidad del segundo trimestre del año reveló una provisión de fondos de Ence por valor de 148 millones de euros ante el posible deterioro de activos como consecuencia de un cierre así. Además, se han provisto otros 42 millones por los posibles gastos del desmantelamiento de Lourizán y 6 millones más para cancelaciones de contratos en caso de clausurar esta planta.

En paralelo, como previsión de este cierre, la compañía tiene ya diseñada una reconducción de sus inversiones hacia Navia mediante una reestructuración de su Plan Estratégico. En ningún momento se contempla relocalizar la producción actual de Pontevedra en otro lugar de Galicia.

En realidad, Ence lleva varios semestres desviando inversiones hacia su planta de Navia, que ahora mismo aporta el 42% de los ingresos totales de la firma, frente al 33% que supone la fábrica gallega.

Las cuentas de la pastera en este segundo trimestre de 2021 son positivas, con un beneficio neto de 12 millones de euros, a partir de las pérdidas de 13 millones que se registraron un año antes. Los ingresos crecieron un 15,1% en este mismo período y el Ebitda aumentó un 122,5%.

Según los analistas, Ence ya tiene descontado en su balance el efecto de la sentencia de la Audiencia Nacional y a final de año habrá provisto también en sus cuentas el eventual cierre en Pontevedra.

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