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El año de la reinvención

Las responsables de los principales programas que se llevan a cabo en Cruz Roja Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Las responsables de los principales programas que se llevan a cabo en Cruz Roja Pontevedra. JAVIER CERVERA-MERCADILLO
Como cada 8 de mayo, Cruz Roja celebra su día, una efeméride que este año está marcada por la pandemia

Bajo el lema de De la sociedad para la sociedad, la Cruz Roja y la Media Luna Roja celebran este sábado su día, una fecha que conmemora el nacimiento de Henry Dunant, su fundador, y cuyo objetivo es reconocer la encomiable labor de voluntarios y empleados que todos los días ayudan a los más desfavorecidos.

La celebración de este año está marcada por la pandemia de coronavirus que sacude al mundo entero y coincide con la mayor operación de la historia de Cruz Roja Española, el Plan Cruz Roja Responde frente a la covid-19, a través del cual la entidad ha podido apoyar ya a más de 8.200 personas vulnerables en la comarca de Pontevedra y a 31.300 en toda la provincia.

Todo ello ha sido posible gracias al apoyo social de 21.027 socios y 650 empresas, además de instituciones públicas y particulares, y la colaboración de más de 800 personas voluntarias en activo que hacen posible la actividad de Cruz Roja en toda la provincia de Pontevedra. Cabe destacar que en el último año, 357 personas se han unido en la provincia al voluntariado. Solo en la comarca de Pontevedra, más de 180 voluntarias y voluntarios están en la primera línea de respuesta frente a la covid, trabajando codo a codo con los técnicos, que a lo largo desde este año lo han dado todo.

María José: "Os voluntarios patearon a cidade para chegar ás familias. Foi un labor espectacular"

CAMBIO RADICAL. "Este ano foi totalmente diferente", afirma María José Reguera, responsable del área de juventud que trabaja en la sede pontevedresa de Cruz Roja desde hace once años. "Houbo que modificar todo o que tiñamos montado en Cruz Vermella Xuventude. Foi un cambio radical na vida dos nosos peques, pero a sensación é que soubemos adaptarnos, tanto nós, os profesionais, non só de Cruz Vermella, senón tamén os dos centros educativos, como os nenos. Para eles si que supuxo un sacrificio enorme quedarse na casa e soubéronse adaptar moi ben. Nós intentamos chegar a eles como puidemos. Abrímonos ao mundo dixital e puxemos en marcha o apoio escolar de forma telemática. Aos coles tamén lles tivemos que botar unha man, porque tivemos que deixar de lado todo, as clases presenciais de apoio escolar, as ludotecas, os campamentos, etc., e adaptalo. O primeiro foi botarlle unha man aos coles nas necesidades básicas máis urxentes, que foi dotar aos nenos de tablets e produtos tecnolóxicos. Tivemos ao voluntariado mobilizado entregando os deberes que nos daban os coles. Os voluntarios patearon a cidade para chegar ás familias. A súa actuación foi espectacular", destaca.

El trabajo en equipo entre las distintas áreas fue otro de los pilares sobre los que se apoyaron las actuaciones de Cruz Roja en esta etapa. "Puxémonos mans a obra para atacarlle a todo, tanto ás necesidades dos peques como ás da unidade familiar, con alimentos e todo o que puidese xurdir porque moitas familias quedaron sen traballo. As necesidades chegaban por todas partes. Viñeron familias que nunca contaran con estar nunha situación precaria", explica María José.

Para ella la experiencia también supuso un gran aprendizaje, fundamentalmente en el campo de las nuevas tecnologías: "Tivémonos que poñer as pilas e estou moi contenta co resultado". 

Emilia: "Teníamos que intentar seguir cerca de las personas pero haciéndolo en la distancia"

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NECESIDADES NUEVAS. Para Emilia García, encargada del programa de mayores, fue el año de "reinventarse". "Hubo que volver a detectar necesidades que eran nuevas y aprender una metodología distinta para satisfacerlas, pero tenía que hacerse con seguridad frente al coronavirus. Teníamos que intentar seguir cerca de las personas pero haciéndolo en la distancia", explica la técnica, que trabaja en Cruz Roja desde hace 15 años.

En su caso, destaca el comportamiento y actitud de las personas mayores. "Los usuarios tienen que sentirse muy orgullosos de todas las competencias digitales que han aprendido. Fue una necesidad y una oportunidad porque por nuestra parte había muchas actividades en marcha. Hubo que hacer un esfuerzo para capacitarlos en nuevas tecnologías: hacer préstamos de tablets, tutorización individual, por teléfono... Ahora ellos se sienten muy orgullosos de hacer una clase de gimnasia por videoconferencia, algo impensable hace un año y medio. En la mayoría se despertó el interés, pero no todos tenían competencias o posibilidades para incorporarse a la alfabetización digital. Por eso, paralelamente a la actividad online, se realizaba actividad a distancia: se enviaba material para trabajar en domicilio, se hacía seguimiento telefónico... Nuestra idea era continuar acompañándolos en esta nueva realidad y que supieran que estábamos a su lado", recalca Emilia.

"Los mayores nos han dado una lección de superación. Ellos mismos no creían que iban a poder superar estar un año con restricciones de socialización, sin ver a la familia, con todas etiquetas de frágiles que les ponen por todas partes y aquí están", añade.

Lupe: "Ha venido gente afectada por la crisis que nunca había tenido contacto con Cruz Roja"

AUMENTO DE DEMANDAS. Para las personas sin hogar, ámbito del que se ocupa Lupe Blanco, la situación se complicó especialmente. "Los centros de día, que aquí había dos, Cáritas y Rexurdir, el primero ya ni abrió y el segundo solo lo hacía para que fueran a recoger el café o para que con previa cita se pudiesen duchar. Además, el comedor, aunque seguía funcionando igual, ya no ofrecía el mismo servicio, entonces la gente sin hogar se vio muy desamparada", explica Lupe, que acumula ya once años de experiencia laboral en Cruz Roja. "Aunque luego también se creó un recurso entre Cruz Roja y el Concello, que fue el albergue provisional, mucha gente de forma voluntaria aceptó, otra no", añade.

"Las necesidades aumentaron exponencialmente en todos los colectivos, por lo que hemos tenido que hacer un sobreesfuerzo -subraya la técnica-. Estábamos todas a una. Fue un año de mucho trabajo porque aumentaron las demandas. El perfil de las personas a las que estábamos acostumbradas a atender en la entidad también cambió. Ha venido gente que nunca ha tenido contacto con Cruz Roja, que se ha visto afectada por esta crisis tan brutal, sobre todo del sector de la hostelería, y se le ha brindado apoyo a todo el mundo independientemente de poder acreditar o no la situación. Hemos atendido a todos. Este año sí que hemos cumplido lo de cada vez más cerca de las personas".

Al igual que sus compañeras, para Lupe este también ha sido un año en el que los usuarios de Cruz Roja han dado importantes lecciones de vida. "En mi caso, me han enseñado que aunque estemos en una situación de emergencia sanitaria, si las personas quieren pueden salir adelante. También gente que tenía problemas de consumo ha dicho hasta aquí y se ha dejado ayudar y ha visto una salida. Hemos conseguido empadronamientos, que fueran a servicios sociales... muchas cosas. Ha sido un año de superación y de aprendizaje constante". 

Lupe también tiene palabras para el voluntariado: "El aumento fue brutal. El voluntariado de atención integral a personas sin hogar se ha volcado. Mis voluntarios han salido durante el confinamiento durante todos los santos días a repartir bocadillos, agua... a toda gente que lo necesitaba". 

Asunción: "Hemos podido llegar a la gente pese a las dificultades que nos encontrábamos"

FAMILIAS DESESPERADAS. Tras 14 años trabajando en Cruz Roja, Berta Segovia, encargada de los programas para personas en situación de extrema vulnerabilidad, destaca que este "ha sido un año de aprendizaje profesional muy grande, de adaptarnos a la situación, de perder ese trato directo que teníamos con ellos y pasar a una atención telefónica, de reinventarse para no perder esa cercanía . Y para nosotros supuso también un crecimiento personal", precisa.

"Yo trabajo desde el programa de atención urgente a necesidades básicas y he percibido la desesperación de las familias. Si ya les cuesta salir adelante en situaciones normales cuando pueden salir a buscar empleo en ferias o de empleadas domésticas, esos trabajos se perdieron por miedo o en el caso de las ferias porque se cerraron. Ves que la situación empeora, se vuelve más urgente. Había mucho miedo a qué pasa mañana", cuenta Berta.

Pero también ha habido una parte positiva: "Me quedo con que creo que hemos podido llegar a las personas a pesar de las dificultades con las que nos encontrábamos y hemos sabido adaptarnos a la situación de una forma rápida. Hemos tenido una muy buena comunicación en el equipo y hemos mantenido la individualidad de cada persona y cada familia, porque lo que sirve para uno, puede que no sirva para el de al lado", apunta Berta. "Y me quedo también con las llamadas de desahogo con las compañeras a última hora del día y el apoyo de las coordinadoras, porque el volumen de trabajo era inmenso", añade.

Berta: "Hemos podido llegar a la gente pese a las dificultades que nos encontrábamos"

APOYO EMOCIONAL. Asunción Iglesias, encargada del programa de empleo, se incorporó al equipo de técnicos de Cruz Roja hace solo un año y tres meses. "Me estalló la pandemia en la cara -afirma-. Todo lo que he vivido es pandemia. Me ocupo del proyecto Puentes hacia el empleo, dirigido a mujeres vulnerables (víctimas de violencia, inmigrantes...). Cuando estalló todo yo, por razones de conciliación, me quedé en oficina. El primer mes fue de shock. Como el plan de empleo se paralizó, les eché una mano a servicios sociales y me dediqué a la respuesta inmediata de ayuda, sobre todo con el reparto de alimentos, que fue una locura", recuerda.

Respecto a su área, cuando la situación se tranquilizó Asunción se centró en dar "apoyo emocional" a las usuarias. "Intenté llevarlas a todas a través del correo electrónico, lo que implicaba hacer que perdiesen el miedo. El grueso fue sacarlas de su zona de confort y empezar a trabajar para acercarlas al mundo digital. A nivel laboral, cabe destacar que en el ámbito de los cuidados se colocaron muchas de ellas", indica.

De su experiencia laboral en Cruz Roja, Asunción destaca fundamentalmente "el trabajo en equipo" y el "bagaje" de sus compañeras en la respuesta a las personas. "Me quedé muy sorprendida de su capacidad de trabajo, cómo conocían a sus usuarios, cómo los calmaban", concluye.

Más de 62.000 personas atendidas en 2020
Con motivo del Día Mundial de la entidad, Cruz Roja en Pontevedra ha hecho balance de la actividad realizada en 2020 y que ha beneficiado a más de 62.000 personas en toda la provincia.

POBREZA. La actividad que ha destacado es el programa de lucha contra la pobreza con la atención de 47.408 personas a las que se ha realizado un apoyo en la entrega de alimentos, pago de suministros, medicamentos, reparto de material escolar o pago de tasas de documentos y desplazamientos, entre otros. Además, 12.653 personas recibieron ayudas a través del Fondo de Ayuda Europea para las Personas Más Desfavorecidas (FEAD) y la entrega de productos no perecederos provenientes del Gobierno de España y el Fondo Social Europeo. En total, se repartieron 785.091 kilos de alimentos.

PERSONAS MAYORES. A través del programa de personas mayores, 5.623 usuarios se beneficiaron de los proyectos de teleasistencia domiciliaria, ayuda a domicilio complementaria, envejecimiento saludable o apoyo a cuidadores.

COLECTIVOS VULNERABLES. Otro de los pilares imprescindibles de los programas de intervención social es el que atiende a mujeres víctimas de la violencia de género, personas sin hogar, inmigrantes, familias acogedoras o personas discapacitadas, entre otros, y que ha permitido llegar a 2.986 beneficiarios.

EMPLEO. Por otro lado, el programa de empleo ha cobrado una especial importancia debido a la situación actual de crisis derivada de la pandemia, con 2.392 participantes en los itinerarios de inserción socio laboral.

SALUD. Completan estas cifras las campañas de prevención de la salud con 744 atenciones. Los servicios preventivos atendieron a 4.368 personas en 191 intervenciones.

JÓVENES. Destaca también la importante labor realizada por el equipo de Cruz Roja Juventud con 1.929 menores y jóvenes que han participado en los programas de educación para la salud, prevención de conductas violentas, animación hospitalaria, promoción del éxito escolar o los centros de mediación social.
Cruz Roja cuenta con un importante apoyo social reflejado en los 21.027 socios y socias y las 650 empresas, además de instituciones públicas y particulares, que cada día aportan su granito de arena. Sin olvidar a los voluntarios que en la provincia de Pontevedra suman más de 800 personas , de los que 357 se han unido a la organización en el último año.

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