Cuatro años del estado de alarma: así lo vivieron los 'esenciales' de Pontevedra

Seis profesionales relatan cómo desarrollaron su actividad en pleno confinamiento, cuando la falta de material sacudió la sanidad y la cascada de decretos alteró el orden público ► La Praza de Abastos se quedó vacía, aunque se dispararon los envíos, y el miedo se coló hasta en los taxis
El entorno de A Ferrería, durante uno de los primeros días del confinamiento de marzo de 2020. JAVIER CERVERA-MERCADILLO (ADP)
photo_camera El entorno de A Ferrería, durante uno de los primeros días del confinamiento de marzo de 2020. JAVIER CERVERA-MERCADILLO (ADP)

Miedo y sobre todo una enorme incertidumbre que cortaba el aliento. Son las sensaciones que más se repiten cuando uno pide rescatar los recuerdos de hace cuatro años a los trabajadores que fueron declarados esenciales en el estado de alarma decretado un día como este jueves, pero de 2020, a causa de la pandemia de la covid.

Los profesionales sanitarios fueron unos de los que combatieron en primera línea el desastre desatado por el virus, pero también hubo muchos otros trabajadores que se mantuvieron al pie del cañón cuando las calles eran desiertos y los contagios se vigilaban con lupa. Coincidiendo con el cuarto aniversario del estado de alarma, Diario de Pontevedra ha reunido el testimonio de seis trabajadores de la sanidad, la seguridad, la alimentación y el transporte, todos ellos pilares del estado del bienestar. Esto es lo que cuentan:

1. Pilar Posada. Jefa de la Uci del Chup

Pilar Posada, joefa de la Uci de Montecelo. DAVID FREIRE (2)
Pilar Posada, jefa de la Uci de Montecelo. DAVID FREIRE

"Nos pesaba la preocupación de quedarnos sin material"

La Unidad de Cuidados Intensivos (Uci) de Montecelo fue una de las áreas del sistema sanitario más golpeadas por un coronavirus que liquidaba vidas sin paliativos.

A pesar del tiempo transcurrido, la jefa del servicio, Pilar Posada, dice recordar a la perfección el inicio del estado de alarma y, aunque es difícil resumir aquella tormenta de emociones, destaca sobre todo dos cosas: "La gran incertidumbre sobre lo que podía suceder" y "la preocupación" que reinaba en el hospital "por estar bien preparados para enfrentarnos a un problema del que en ese momento desconocíamos la magnitud".

La evolución de la pandemia revelaría después que, en realidad, la tercera ola (la del invierno de 2020-2021) sería mucho más cruenta, pero en el primer embiste los profesionales temían sufrir la sobrecarga de pacientes que ya se atisbaba en ciudades como Madrid y el "tener que tomar decisiones muy serias respecto a la optimización de recursos". Porque sí, la dirección del complejo estaba volcada en dar la mejor solución, pero al igual que el resto del planeta, Pontevedra no estaba preparada para encarar un trance tan feroz. De hecho, en sus más de 30 años de experiencia en medicina intensiva, Posada asegura que la pandemia fue "la situación más dura" por la incerteza, la avalancha de pacientes y la falta de medios. "Nunca llegamos a agotar el último recurso, pero nos pesaba la preocupación de que llegase el momento de quedarnos sin material", traslada a este medio.

Posada asegura que el miedo de los sanitarios al contagio existía, pero que siempre se mantuvo en "segundo plano". La prioridad, según dice, era aplacar aquel virus importado de China y, aunque los medios eran los que eran y la información escasa, cada día se buscaban nuevas pistas en otras Uci y en los estudios que iban publicando las sociedades científicas. "Se hizo un esfuerzo tremendo no solo a pie de cama, sino a la hora de buscar y facilitar información para que todos estuviéramos lo más preparados posible", subraya.

Desde el 8 de marzo de 2020, cuando se confirmó el primer caso covid en Montecelo, la Uci ha atendido a más de 200 pacientes con coronavirus. Y, aunque los incios fueron duros, el momento de mayor presión fue enero de 2021, cuando se superaron los 40 casos críticos y se tuvieron que habilitar hasta tres Uci más en el hospital.

2. Juan Turnes. Coordinador a de ingresos covid

Juan Turnes, jefe de Digestivo del Chup. DP (2)
Juan Turnes, jefe de Digestivo del Chup. DP

"Teníamos miedo, pero sobre todo por lo desconocido"

El jefe de Digestivo del Área Sanitaria y coordinador de los ingresos covid, Juan Turnes, también recuerda "perfectamente" los días previos al estado de alarma y cuando entró en vigor, "durante la madrugada de un domingo".

Como la mayoría de pontevedreses, el especialista y su familia hicieron acopio de artículos de primera necesidad ante "la duda de qué iba a ocurrir", además de explicar a sus hijos "que no podían salir de casa ni ir al colegio".

En el hospital habían comenzado a llegar las primeras urgencias e ingresos y, aunque no se podía hablar de saturación, Turnes asegura que existía una gran inquietud sobre lo que podía suceder. Sobre todo, "por lo que nos contaban compañeros de Madrid, donde la situación ya era terrible dos días antes del estado de alarma".

El especialista asegura que muchos sanitarios "tenían miedo", pero no tanto por el contagio, sino "sobre todo por lo desconocido". Por eso, casi de forma espontánea, los profesionales empezaron a organizarse en red con compañeros de otras comunidades e "incluso de otros países" para pulsar qué medidas se podían adoptar.

A título personal, Turnes asevera que la posibilidad de contagiarse le preocupaba "relativamente poco", pero admite que sí le inquietaba la posibilidad de que el virus afectara a sus padres y los familiares con más edad, "porque sabíamos que tenían mayor riesgo de mortalidad". La situación cambió conforme se fueron consiguiendo más equipos de protección y más información y, a pesar de que en aquel momento nadie le daba crédito, el especialista predijo lo que finalmente ocurriría: "Que aquella situación era transitoria y que en dos años o tres estaríamos trabajando igual que antes de la pandemia".

3. Luis Amaro. Farmacéutico de Pontevedra

Luis Amaro, propietario de la botica Amaro y Area. BEATRIZ CÍSCAR (2)
Luis Amaro, propietario de la botica Amaro y Area. BEATRIZ CÍSCAR

"Fue una experiencia muy potente, casi una película de terror"

A Luis Amaro, propietario de una farmacia de Benito Corbal, todavía se le pone la "piel de gallina" cuando recuerda el estado de alarma. Una situación que asegura haber vivido "como una experiencia muy potente y casi como una película de terror".

Por un lado, por lo solitario que estaba el escenario urbano, donde "la policía patrullaba las calles y te paraba para ver dónde ibas". Y por otro, por lo que se vivía al otro lado del mostrador, donde "la ansiedad por conseguir material sanitario" era una constante. "Todo el mundo quería mascarillas, pero eran muy difíciles de lograr, y cuando se acabó el gel hidroalcohólico nosotros empezamos a prepararlo, pero poco después también desapareció el alcohol. Fue tremendo", subraya el boticario.

Los medicamentos que parecían menguar los efectos del virus también sufrieron rotura de stock "ante una demanda brutal" y el confinamiento abocó a ofrecer el servicio a domicilio a distintas personas, "a algunas porque tenían covid y a otras porque no podían salir de casa".

En las farmacias la incertidumbre también hacía mella "porque no había ningún tratamiento que fuese eficaz", y el miedo al contagio también se colaba por la puerta de entrada. "Dábamos por hecho que todo el mundo era susceptible de ser un contagiador, así que actuábamos con mucha precaución. Desinfectábamos las mascarillas como podíamos, usábamos guantes, desinfectábamos de forma periódica los mostradores, utilizábamos pantallas y antisépticos, pero siempre de forma muy racional, porque se agotaban enseguida. Sin duda, fue una experiencia que dejó huella", concluye el propietario de la botica Amaro y Area.

4. José Manuel Abal. Jefe de la Policía Local

José Manuel Abal, jefe de la Policía Local. DAVID FREIRE (2)
José Manuel Abal, jefe de la Policía Local. DAVID FREIRE

"Tenías que estar a diario consultando el BOE. Era una locura"

Las fuerzas de seguridad fueron otro de los colectivos que no pararon cuando el Gobierno ordenó el cese de toda actividad no esencial. El jefe de la Policía Local, José Manuel Abal, entonces director xeral de Recursos Humanos del Concello, asevera que la inquietud también golpeó con fuerza los agentes, "porque era algo que no habíamos vivido en nuestra vida".

Según cuenta, lo que generaba "más desasosiego" entre los que salían a patrullar todos los días "era ver las calles vacías", aunque también destaca el reto que suponía interpretar "la vorágine de leyes y decretos" que se fueron publicando conforme el coronavirus iba ganando terreno: "No había ninguna tramitación previa, por lo que prácticamente tenías que estar a diario consultando el BOE. Era una locura".

Abal rememora también la cascada de llamadas de particulares preguntando "quién podía salir, quién necesitaba salvoconducto o qué sectores se consideraban sectoriales", interrogantes que no siempre eran fáciles de resolver. Además, recuerda la multitud de reuniones celebradas con el resto de fuerzas de seguridad para coordinar las actuaciones de vigilancia aunque, según dice, "el comportamiento de los pontevedreses siempre fue ejemplar".

En la Administración hubo que redistribuir turnos y establecer puestos presenciales y no presenciales y en el plantel de la Policía Local la prevención también obligó a hacer cambios. "Somos policías, pero como el resto de personas también teníamos miedo al contagio. De hecho, se establecieron turnos estancos, la solicitud de mascarillas y Epis era constante y los coches se desinfectaban cada vez que había cambio. Ahora puede parecer exagerado, pero entonces era normal".

5. Begoña Laya. Carnicera en la Praza de Abastos

Begoña Laya, carnicera en la Praza de Abastos. ANXO LORENZO (2)
Begoña Laya, carnicera en la Praza de Abastos. ANXO LORENZO

"Ver el Mercado vacío era horroroso"

Begoña Laya, propietaria de una carnicería en la Praza de Abastos recuerda aquel marzo de 2020 como una "época muy difícil, con muchísimo miedo e incertidumbre por todo lo que podía pasar mañana".

La placera subraya que el Mercado estuvo activo "desde el minuto cero", pero que "verlo vacío era horroroso". De hecho, hoy todavía le cuesta "encontrar las palabras" para definir aquella estampa, aunque por suerte fue un shock pasajero. Laya afirma que, tanto ella como el resto de compañeros del gremio, cambiaron "el chip" y decidieron poner toda la carne al asador "para ayudar al cliente".

Las restricciones de movilidad impulsaron los servicios a domicilio y, a pesar de que el cierre de la restauración pasó factura, la carnicera asegura que el estado de alarma también tuvo su lectura positiva. Las comandas que llegaban vía telefónica y vía Whatsapp permitían organizar mejor los pedidos y las ventas, y aquel punto de inflexión permitió ganar "mucha clientela del día a día".

6. Manuel Cons. Taxista en Pontevedra

Manuel Cons, taxista en Pontevedra. DAVID FREIRE (2)
Manuel Cons, taxista en Pontevedra. DAVID FREIRE

"Había mucha gente confusa con la movilidad"

Manuel Cons, taxista en Pontevedra desde hace 22 años, fue uno de los patronos que decidió mantener subida la bandera tras el decreto del estado de alarma.

Cuando echa la vista atrás, recuerda sobre todo que "había mucha gente confusa con el tema de la movilidad", con los desplazamientos que se podían hacer y el tipo de salvoconductos que eran necesarios para sortear los controles policiales sin sanción.

Eso, unido al miedo al contagio, provocó que muchos priorizaran el taxi frente a otros medios de transporte, lo que en su caso derivó en un incremento en el número de servicios. Y es que el taxi siempre tuvo licencia para circular, "pero hubo muchos compañeros que se quedaron en casa. Había mucho miedo al contagio".

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